La Piedad después de 50 años

Por: Francelle Cetto

Por: Francelle Cetto Los Reboceros de La Piedad celebraron el pasado domingo su segundo ascenso a Primera División. La última vez que tuvieron el privilegio de estar en la división de honor fue hace 50 años, en la temporada 51-52, pero un año después descenderían de nuevo a la Segunda. Desde entonces, el equipo de La Piedad se había mantenido como una constante en la Segunda División. No fue sino hasta cinco décadas después que este equipo de tradición regresaría al máximo circuito. A costa de los Gallos de Aguascalientes, lograron un valioso resultado en el temible estadio Juan N. López, donde ningún equipo sale vivo. La final de ascenso fue un juego con olor a revancha. Aguascalientes se jugaría todo en su estadio. Con el apoyo de su gente, en especial de la porra Hinchas Emplumados, lograron sacar la mínima ventaja de 1-0 con un gol de Guadalupe García, gol que hizo levantar a la afición, después de un aletargado partido y de constantes roces de los jugadores. Este partido presagiaba lo que ocurriría en tierras michoacanas. Tras el desinterés que mostraron las televisoras en transmitir el partido, pocos tuvieron la oportunidad de verlo en vivo. Simplemente se mostraron los goles en los dos programas deportivos de televisión más importantes (¿cómo es posible que nos informen más de la Segunda División de España, que de nuestro futbol de ascenso?). Se vivía un ambiente de fiesta en La Piedad, Michoacán. Todavía no conforme la afición con el título obtenido la semana anterior, querían el ansiado ascenso a Primera División. Los Gallos no pudieron hacer mucho para aumentar ventaja. El Aguascalientes se mostró con mucha inseguridad. El juego estaba escrito para que a base de buen futbol los Reboceros de La Piedad se hicieran con el triunfo y la goleada favor. El marcador global quedó 4-2. Después de 50 años, el viejo clásico equipo de la Segunda División se ha merecido un justo ascenso. Después de medio siglo de batallar en medio de la adversidad, hoy al fin es un equipo de Primera, todo gracias a Carlos Bracamontes, la dedicación y entrega del equipo y su noble afición. Esperemos que Valente Aguirre, dueño del equipo, no repita el poco dichoso acto de vender a un equipo recién ascendido, recordando que él fue la persona que vendió al Unión de Curtidores para convertirlo en el actual Puebla. Queda pendiente el equipo 19 que integrará la Primera División; éste saldrá del juego promocional entre Atlante y Veracruz (equipos del mismo dueño). Por otro lado, el Zitácuaro, otro equipo michoacano, ha llegado a ser un miembro más de la Primera “A”, tras ganar el juego promocional ante el desafortunado Querétaro. cetto@mediotiempo.com

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