¿Por qué perdió México?

México ha quedado fuera del Mundial. Lo eliminó Estados Unidos, que jugó con un futbol poco ofensivo, pero muy dañino, con ese futbol donde en una sola jugada se define el resultado.

México ha quedado fuera del Mundial. Lo eliminó Estados Unidos, que jugó con un futbol poco ofensivo, pero muy dañino, con ese futbol donde en una sola jugada se define el resultado. Estados Unidos presentaba varias desventajas. En la primera ronda fueron de más a menos. Los norteamericanos primero dieron la gran sorpresa cuando derrotaron a la “poderosa” selección de Portugal. Los especialistas en la materia ya vaticinaban que Estados Unidos podría dar algunas sorpresas en la Copa del Mundo. Pero luego empataron con uno de los anfitriones, Corea del Sur, en marcador que terminó 1-1. En el tercer partido de la primera ronda los estadounidenses cayeron por 3-1, en un duelo que se antojaba fácil para Estados Unidos, pues Polonia no había hecho nada interesante. Pero una de las cosas buenas que mostró Estados Unidos en este partido fue el portero Brad Friedel, que tuvo que ser el arquero titular en este Mundial por la lesión de Kasey Keller. Brad Friedel se ha convertido en un experto atajador de penales. ¡Claro!, Estados Unidos también cuenta con otros buenos jugadores, como lo son: Claudio Reyna, Landon Donovan, McBride, que han sido guiados por Bruce Arena. México había hecho un excelente papel en la Copa del Mundo. No faltó el insensato mexicano que dijera que México llegaría hasta la final. Y la verdad su futbol fue deslumbrante. El famoso partido contra Croacia se resolvió rápidamente con un penal cobrado por Cuauhtémoc Blanco. En el partido contra Ecuador, México tenía que ganar. Es cierto que los ecuatorianos hicieron un buen papel en las eliminatorias de Sudamérica, pero en realidad el futbol de Ecuador no estaba todavía preparado para pasar más allá de la primera ronda. Y México ganó 2-1, aunque pudieron haber sido más goles mexicanos. En el partido contra Italia, México jugó espléndido. Se vio mal el estilo de futbol italiano, el famoso catenaccio, ese estilo en donde sólo se defiende excelente, para definir el partido con un solo gol, en un ataque vertiginoso, en donde un ágil delantero tiene que ser fulminante. México pudo haber ganado, pero todo quedó arreglado en un empate a un gol, con sabor a victoria mexicana. ¿Y ahora quién era el siguiente rival, en octavos de final? Estados Unidos. “Estados Unidos = fácil”, muchos pensaron. “Ya estamos en cuartos de final contra Alemania”, los que se anticiparon. Al conocer a Estados Unidos, al tenerlo como vecino, al tenerlo en el área, muchos pensaron que México pasaría con relativa facilidad. Sólo restaba ver cómo pasaba México, bajo qué circunstancias, cuánto ganaría. Este exceso de confianza fue el que tuvieron inclusive los seleccionados mexicanos. Pensaron que todo sería fácil, incluso Javier Aguirre debió haberse contagiado con ese mismo espíritu de anticipación. ¿Qué hizo Javier Aguirre? ¿Cuánto contribuyó él en la derrota mexicana? Veamos. México inició con una formación 3-5-2, como en los demás partidos. Todo parecía normal en el inicio del primer tiempo. México empezaba algo confiado. Destacaba por su rapidez y picardía en las jugadas Ramón Morales. Ramón Morales estaba bien ahí, no había que sustituirlo por un delantero. Ése fue el primer error de Javier Aguirre. Pero entró de cambio el veterano Luis Hernández por el talentoso Ramón Morales. ¿Qué aportó Luis Hernández? No mucho. Luis Hernández nunca debió haber entrado de cambio. Y si hubiera entrado un delantero por un mediocampista, según Aguirre, ése debió haber sido Francisco Palencia. Con la llegada de Luis Hernández al terreno de juego, el esquema de México cambia a un 3-4-3. Ahora ya no había mucha movilidad por las bandas, por la zona donde jugaba Ramón Morales. Y Luis Hernández no aportaba nada en la delantera; lo máximo que lograba era fingir faltas y echarse clavados. Quizá Luis Hernández funcionó en Francia 98, pero en este partido no tenía nada que hacer. El primer gol de Estados Unidos cayó de sorpresa. Todos los mexicanos nos quedamos perplejos y congelados, pues nadie se esperaba que Estados Unidos fuera ganando. México se empezó a confiar más y más hasta que finalizó el primer tiempo. En el segundo tiempo México jugaba muy impreciso, estaba desdibujado. Otra vez interviene el factor Aguirre. El “Vasco” decide hacer cambios de defensas: Manuel Vidrio por Sigifredo Mercado, pudiendo haber utilizado ese cambio para hacer un movimiento mejor. Era obvio que el esquema 3-4-3 estaba siendo un rotundo fracaso. En el momento en que cayó el segundo gol de Estados Unidos los mexicanos se resignaron a perder. Ya no intentaron nada, estaban tiesos, desanimados. Faltando todavía unos 15 minutos, los mexicanos ya habían perdido el partido. Y luego llegaría Aguirre con otro cambio ilógico. Todavía quedaba suficiente tiempo como para anotar por lo menos un gol, intentar hacer algo. Francisco Palencia pudiera haber sido el salvador del equipo, esperando una oportunidad para que entrara. Pero no, Aguirre decide meter a García Aspe para que jugara su último partido. ¡Por favor, el partido no estaba para la despedida de un jugador! El partido estaba para que entrara un hombre de ataque, capaz de darle un giro a la situación, como Cuauhtémoc Blanco lo fue en la eliminatoria. ¿Qué le sucedió a Javier Aguirre? ¿Por qué hizo ese tipo de cambios? No lo sabemos. Probablemente fue el exceso de confianza, ese exceso de confianza que mostró Óscar Pérez cuando regaló un tiro de esquina, ese exceso de confianza que mostró Luis Hernández cuando atacaba en el área, ese exceso de confianza que provocó la expulsión de Rafael Márquez, ese exceso de confianza que tuvimos la mayoría de los mexicanos al pensar que México vencería fácilmente a Estados Unidos. Queda mucho trabajo por hacer. Es palpable que México todavía no está a la altura de los grandes equipos europeos o sudamericanos. México está cerca, pero aún le falta camino por recorrer. México nunca ha estado en cuartos de final en un Mundial disputado fuera de casa. Pero el día que México juegue sobrio al futbol, el día en que se gane un torneo importante; entonces sí, México se ganará el respeto de todo el mundo y pasará a ser considerado un equipo grande. Pero debe empezar por recuperar el prestigio en el área de la CONCACAF, tomarse en serio la Copa de Oro, aunque sea de bajísimo nivel, porque Estados Unidos está emergiendo como el nuevo líder de esta confederación.

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