Primera “A”: En la antesala de la final

Se cumplió la lógica. La gran final de la Primera “A” será disputada entre los dos mejores equipos del torneo. La Piedad e Irapuato se ganaron a pulso el gran privilegio de los grandes. Realmente...

Se cumplió la lógica. La gran final de la Primera “A” será disputada entre los dos mejores equipos del torneo. La Piedad e Irapuato se ganaron a pulso el gran privilegio de los grandes. Realmente el Acapulco y el Tapatío no tenían grandes probabilidades de disputar la final. Para que esos equipos hubieran aspirado a la grandeza tenían que jugar como lo hacen equipos grandes. Es una lástima, especialmente por el Acapulco, que venía desde la repesca. Los acapulqueños anhelaban llegar lejos, apenas en su primera liguilla. Pero hay que recordar, amigos acapulqueños, que antes de caminar se tiene que gatear y que luego en el intento vendrán los golpes. Sin embargo, si el Acapulco hubiera obtenido una ventaja de por lo menos dos goles en la UDA, ténganlo por seguro que el duelo de vuelta en La Piedad hubiera estado reñidísimo. De todos modos, el antecedente de que el Acapulco llegó a su primera liguilla ahí queda para la historia. Algo distinto fue lo del Tapatío. El Tapatío dio un sorprendente torneo. Pocos se imaginaban que los tapatíos llegarían lejos. El plantel que tenían pintaba para que navegaran por la media tabla. Pero no. Ya habíamos dicho que José Luis Real es un excelente manejador de jugadores jóvenes. Supo cómo dirigirlos, cómo acomodarlos y como resultado salió un gran equipo conformado por jóvenes, que jugaban uno para el otro, con mucho orden y buena salida. Su buen paso en el torneo regular no se basó en personalidades, sino en conjunto y orden. Pero como el Irapuato era un equipo más experimentado, la experiencia pesó sobre la juventud e ímpetu. La superioridad del Irapuato se hizo evidente desde el primer partido, donde los Freseros obtuvieron el triunfo en el Jalisco. Ahora bien, parece que el destino le ha hecho justicia a estos dos equipos que hace poco todavía eran de Primera. De manera despótica, los aficionados fueron despojados de sus respectivos equipos. Primero, el Irapuato se convirtió en Veracruz, para después convertirse en Jaguares. Luego, La Piedad sufriría el mismo acto cuando su presidente queretano trasladaría a los Reboceros a Querétaro, para convertirlos en Gallos Blancos. Así que ambos equipos tienen historias similares. El próximo domingo en La Piedad estará en juego medio boleto para el ascenso a la Primera División. Simplemente por el hecho de que La Piedad jugará en el Juan N. López en el juego de vuelta, tiene un poco más de probabilidades de ser campeón que el Irapuato. La Piedad cuenta con un poco más de argumentos y condiciones similares a la de un futuro campeón que su contrincante el Irapuato. Aunque un excelente juego del Irapuato y un mal juego de La Piedad podría traducirse en el campeonato para los Freseros. Además, en el duelo de técnicos el experimentado es José Luis Saldívar, en contraste con la novatez del “fantasma” Figueroa. En individualidades, en Irapuato están Carlos Briones, Josías Ferreira, Ariel González y Sergio Martínez. En La Piedad tenemos a: Mauro Gerk, Marcos García, Carlos Alberto Díaz y Luis Francisco García. Una cosa es segura: Los dos equipos, gane quien gane, merecen estar en el máximo circuito, por el simple hecho de que en el pasado sus respectivas aficiones fueron tratadas injustamente por los malos manejos del grupo Pegaso y del actual dirigente del Querétaro. ¡Que gane el mejor!

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