Debut en abanico

Hola estimados amigos de Medio Tiempo, mil gracias por brindarnos el honor de compartir su tiempo con nosotros.

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Debutaron los tres equipos mexicanos en la Copa Libertadores, con un abanico completo de resultados: victoria (en el caso del Guadalajara), empate (para Tigres) y derrota (la situación del Pachuca). Vale la pena comentar que, en todas las ocasiones en que México ha participado con más de un equipo, nunca se ha podido obtener el ansiado "doblete" o "triplete" en este caso, en la jornada inaugural, esto es, que todos los equipos mexicanos participantes ganen.

TIGRES

Si bien el empate obtenido en Lima no puede calificarse de excelente, puesto que el Alianza no es ni con mucho de los equipos más fuertes en América del Sur, si puede considerarse como bueno, máxime si tomamos en cuenta que los felinos tienen el "handicap" de tener a un técnico debutante (Leonardo Álvarez), no sólo en el certamen, sino en todos en los sentidos.

Los felinos cumplieron adecuadamente en lo táctico y aunque a veces faltó claridad al frente, lo cierto es que Tigres merecía el triunfo, pues el cuadro limeño abusó del juego rudo y la falta como estrategia para cortar los avances del rival, en tanto los regios siempre intentaron conectarse en la cancha, aunque a veces no lo lograron.

Ya hablábamos hace unos días del caso de Hugo Sánchez, el defensa de Tigres que, tanto en la Selección como en su club, viene cumpliendo con un juego eficiente. Ante el Alianza no fue una excepción y dio un gran partido. Otro elemento que cumplió un buen encuentro fue el cancerbero Gustavo Campagnuolo, quien se mostró con seguridad y liderazgo bajo su arco.

Los cambios hechos por Leonardo Álvarez nada aportaron y ahí está la gran asignatura que necesita aprobar el técnico felino. ¿Qué tan óptimo puede resultar hacer cambios de posición por posición cuando el jugador que tengo en la banca no es un hombre que, o sea de mayor calidad o tenga alguna cualidad mejor al que ya está en el terreno?.

El Alianza de Lima no es un equipo que meta miedo ni mucho menos. El único referente de cierto nivel es el "mellizo" Gustavo Barros Schelotto, jugador argentino de cartel. De ahí en fuera, el cuadro peruano está formado por gente de nivel bastante mediano, caso de Germán Carty (que estuviera en México con el Atlante, en 1997) o Rodrigo Astudillo (que fracasara estrepitósamente en Cruz Azul durante el Invierno 2001).

Otros referentes medianamente conocidos son José Soto (ex-de Puebla y Celaya), Juan Jayo y Waldir Sáenz, exponentes de una generación de futbolistas peruanos que fueron seleccionados estelares de su país a finales de los noventa, pero que jamás cuajaron como para obtener algo importante a nivel de Copa América y mucho menos lograr el pase al mundial.

Algunos jamás pudieron salir de su país y su "consuelo" fue jugar en algún equipo grande de Perú, otros más afortunados (como Palacios, o los mismos Soto y Carty) llegaron a México y el mayor exponente de ésta generación, Nolberto Solano, pasó sus mejores épocas en un equipo de la Liga Premier inglesa destinado a la media tabla: el Newcastle.

Tigres debe mejorar en equilibrar su ataque. De cada diez veces que atacan los felinos, siete se originan por el lado derecho y tienen una dependencia muy grande de lo que por ese lado les genere Javier Saavedra. No parece que los felinos vayan a tener problemas para calificar a Octavos de Final, pero necesitan afinar muchas cosas para ser aspirantes al título.

El "negrito" en el arroz lo dio el árbitro brasileño Márcio Rezende, quien no dio por bueno un gol de Walter Gaitán. Además, juzgó con distinta medida las entradas de los limeños y las de los mexicanos. Hay que apuntar en la bitácora de viaje de los equipos mexicanos que, por desgracia, un árbitraje casi siempre será localista en nuestro continente.

CHIVAS

Obviamente que, más allá de la demostración de superioridad brindada en una de las más temidas plazas de la Conmebol, siempre será un gusto que un equipo formado al 100% por mexicanos pueda triunfar más allá de nuestras fronteras.

Igualmente da gusto ver que Francisco Palencia, que parecía haberse hundido terriblemente en la liguilla pasada (en la que falló un penal que resultaría clave, en la eliminatoria ante los Zorros del Atlas), haya resurgido con tanta fuerza. Omar Bravo, que tuvo su "Waterloo" personal en Atenas, parece que también recupera poco a poco su anterior nivel.

Chivas ganó, pero lo importante fue que en Calama, que está considerado uno de los lugares más difíciles para jugar como visitante (ésta ciudad se ubica en el desierto y además, su estadio es de esos donde el público está bastante cerca y la seguridad a veces se ve muy corta), el Rebaño hizo un futbol de toque, de propuesta, no fue a especular, ni a sacar el puntito.

Si al asunto del clima y el ambiente le sumamos que Chivas ha jugado cuatro veces en semana y media, que Oswaldo Sánchez no está, veremos en su real tamaño el valor de este 3-1...

Lo más importante del triunfo de las Chivas en Calama es que debe servir como antídoto para la terrible miopía que los directivos han demostrado al buscar cerrarle las puertas al desarrollo del futbolista mexicano. El Guadalajara no tiene un sólo extranjero, tiene un técnico mexicano y ha ido a ganar dos veces como visitante, entonces, ¿para qué se necesitan seis extranjeros y una docena de naturalizados por equipo?, ¿para hacer negocio?

Este Cobreloa no la está pasando bien en épocas recientes. Del cuadro chileno que en 2003 eliminó a Pumas en la Libertadores de ese año, al actual, hay grandes diferencias. Por principio de cuentas, valga comentar que ese triunfo en CU fue el último que lograron los chilenos en el certamen continental, pues desde ahí acumulan, incluída la de ayer, nueve derrotas.

Los naranjas perdieron a Patricio Galaz (que se vino al Atlante), su gran referente ofensivo y en general han ido viendo como varias de sus estrellas han partido tras aquel bicampeonato que obtuvieron en su país en 2003; llevan nueve puntos en la liga chilena y van de líderes de su grupo en el torneo local, pero la segunda era de Nelson Acosta en Cobreloa no termina de cuajar.

PACHUCA

Alfredo Tena ha tropezado dos veces con la misma piedra. Hace diez años, en mayo de 1995, el "Capitán Furia" dirigía al Puebla y enfrentó en la liguilla del torneo 94-95 al América. Desde su llegada en la segunda vuelta del campeonato, el brasileño "Toninho" había estado como titular en el eje del ataque. Tena decidió sorprender a las Águilas y en el juego de vuelta de aquellos Cuartos de Final, sacó al carioca del once inicial e ingresó a Alí Fernández, que había jugado poco (8 de los 36 juegos de la campaña regular y apenas uno completo).

La jugada le iba saliendo bien al "Capitán Furia", pues Fernández hizo el 1-0 para el Puebla, el problema fue que Tena puso a girar en torno a ese ajuste toda su estrategia y al hijo de Ángel Fernández le salió el apellido, se puso a pelear con Del Olmo, y le sacaron la roja. Al final, eliminaron al equipo angelopolitano.

Como en dejá vu, ayer Tena repitió lo de hace casi una decada. Dejó en México a Jared Borgetti y determinó "sorprender" al colocar al japonés Kenji Fukuda acompañándo en la ofensiva a Sergio Santana. Claro que esto del "acompañamiento" fue un decir, porque el oriental no mostró absolutamente nada

Dos asuntos quedaron completamente definidos: uno, Fukuda no tiene el nivel para jugar en México y mucho menos en un certamen como la Libertadores y dos: no es posible que un equipo que sabe que va a ir a un torneo tan importante, se refuerce con un auténtico "petardo"  como lo es este jugador nipón. Dos preguntas: ¿quién autorizó el fichaje de Fukuda? y ¿no había un jugador en las fuerzas básicas del Pachuca con mejor nivel que este señor?...

Ya se sabe que traer a un jugador que no conoce el idioma y que está alejado de las costumbres latinas, es un auténtico "handicap" en contra. Cuando se requiere de un refuerzo que dé resultados inmediatos, siempre será mejor traer un argentino, un colombiano o un brasileño, que un yugoslavo, un japonés o un suizo, con quien hasta para comunicarse hay problemas.

Otro punto es que Tena sigue sin detectar cuestiones muy obvias en el accionar de su equipo. Le pasó en el torneo local ante Pumas, donde su equipo se fue cayendo hasta que los universitarios le pasaban por encima y Alfredo, ni hizo los cambios a tiempo, ni hizo los cambios correctos.

Ayer fue claro que Andrés Chitiva requería de alguien que le acompañara en la creación de juego. Con Santana como único referente claro al frente, Fukuda presente en físico, pero ausente en lo futbolístico, el colombiano no tenía quien le apoyara, lo cual le facilitó enormemente la tarea a los marcadores del Sporting Cristal, que con todo y que iban un tiempo atrás a veces, acertaban.

Ocurre que el colombiano era encerrado o bien, cuando daba un pase, lo hacía presionado y al final de cuentas, terminó por ser presa de la desesperación. Para cuando entró Nelson Cuevas ya era muy tarde. Con Rodrigo Pérez pasó lo mismo, si lo hubieran metido 15 minutos antes, quizás habría podido cambiarse la historia del encuentro.

Tena da muestras de desconfianza y de indecisión que ponen en grave peligro el futuro del Pachuca en el certamen. ¿Cómo podemos explicarnos la entrada de Cacho (minuto 75) hasta ese momento?. Si la idea era buscar el empate, ¿porqué no meterlo antes?, ¿cuál era el objetivo de seguir jugando con tres centrales nominales si se quería ir por el 1-1?.

Lo que más tristeza da es que, de los tres equipos que enfrentaron los clubes de nuestra liga ésta semana, el Sporting Cristal es el que se ve más limitado en lo futbolístico. Antes de que cayera el tanto de Carlos Alberto Zegarra, daba la impresión de que con el que Pachuca apretara un poquito, podía llevarse los tres puntos de Lima. Pero Tena dejó crecer a los peruanos y luego, ya no hubo forma de ponerle remedio.

Mención aparte merece el arbitraje de Héber López, brasileño, que cometió dos errores serios. En primera, marcó un penal bastante rigorista contra los Tuzos. Es cierto que hay un contacto, pero es más porque Torres lo busca que porque Calero vaya con intención de cometer una falta. Luego, el cancerbero del Sporting, Erick Delgado, sale mal casi al final del encuentro y para "corregir" su falla le mete una dura patada al guaraní Nelson Cuevas. El árbitro nada más le sacó la amarilla.

En fin, que ya decíamos líneas arriba, árbitraje en Sudamérica es arbitraje localista...

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