Osasuna, encarando tormentas

El Osasuna y Javier Aguirre están atrevesando por una de esas tormentas, que siempre se presentan en los equipos de futbol en un momento de la temporada. Obviamente que, como diría nuestro dicho...

El Osasuna y Javier Aguirre están atrevesando por una de esas tormentas, que siempre se presentan en los equipos de futbol en un momento de la temporada. Obviamente que, como diría nuestro dicho muy mexicano, "según el sapo es la pedrada".

Para un equipo grande, como por ejemplo el Real Madrid o el Barcelona, un mal momento podría significar no ganar uno de los varios títulos a los que aspiran cada año. Para un club de media tabla, como el Villarreal o el Betis, podría significar no calificar a Europa, y para un club de presupuesto pequeño, como es el Osasuna, una tormenta siempre llevará la inercia de arrastrarle al descenso.

Pero la gran diferencia para encarar una tormenta, especialmente en los equipos de media tabla o pequeños, es la actitud con la que ésta se enfrente. Cuando el agua nos llega a la cara, hay que  levantar las puntas de los pies. Cuando enfrentamos un momento difícil en la vida, la actitud son como las puntas de los pies en una inundación, es loque nos permite, en primera, seguir en la pelea y en segunda, poder mirar mejor el horizonte para hallar una salida.

Al equipo del "Vasco" se le ha desmoronado la actitud que tuvo en la campaña anterior (la mejor, sin lugar a dudas, de las tres que ha tenido Aguirre en "La Liga de las Estrellas"), esa que le permitió andar tan lejos del descenso y en determinados momentos de la temporada, coquetear con la calificación a la Copa UEFA e incluso a la Liga de Campeones.

Otro punto es que parece que el manejo del vestidor, punto neurálgico y absolutamente básico en los clubes pequeños, se le fue a Javier Aguirre. No pudo cerrar el conflicto con Iván Rosado y ya tiene otro en puerta con Savo Milosevic, que se queja amargamente de no ser titular. El peor error que pudo cometer el "Vasco" fue pretender anular a Rosado con un jugador tan conflictivo como Milosevic, cuya calidad y aporte queda en entredicho, ni hablemos de su momento psicológico: ¿a quién se le ocurre fichar a un jugador que venía de descender la campaña anterior con el Celta?.

Imagínese usted, tanto Rosado como Milosevic son centros delanteros, esto quiere decir que  puede ser que ambos estén inconformes a la vez por no jugar, lo cual duplica el problema. ¿Porqué Aguirre, sabiendo que su relación con Iván era mala, aceptó que se quedase?.

Me parece que siempre será valioso que a un club chico lleguen jugadores que cumplan con dos premisas: la primera, que tengan ambición (lo cual, prácticamente por añadidura, recae en que sean jóvenes, pues un veterano de 35 años escasas ambiciones puede tener) y la segunda, que sean jugadores que hayan conocido el triunfo, tan grandecomo sea posible, en su futuro reciente.

Un buen ejemplo de esto podría ser el fichaje de Juan Román Riquelme con el Villarreal. Es un jugador que venía de un mal año con el Barcelona y, para colmo, su única opción para seguir en Europa era jugar en un club que aspiraba, cuando mucho, a la Copa UEFA. En el argentino se conjuntaron dos cosas, es joven, lo cual le lleva a querer rendir a tope con su nuevo equipo, para que algún club grande vuelva a fijarse en él y pueda abonar cantidades mayores a su cuenta bancaria y dos, Riquelme fue un ganador en Boca Juniors, por lo que refleja esa mentalidad entre sus compañeros.

Ahora hagamos el contraste. ¿Qué ambiciones puede tener Milosevic a su edad?. El balcánico ya engrosó bastante su cuenta bancaria a lo largo de su carrera, así que llevarle era buscarse un conflicto innecesario en el vestidor. Cuando se habla de contratar, hay que buscar jugadores que nos propicien inercias positivas en un equipo y que sean un ejemplo, no lo contrario...

LA DIRECTIVA

Me parece francamente absurdo que un club sólo piense en estarse salvando eternamente del descenso. Siempre he creído que ese es más un argumento que esgrimen los directivos mediocres, cuya escasa visión y capacidad para llevar a una institución a crecer, lo sintetizan en eso de que "nosotros sólo estamos para buscar la salvación".

El Presidente del Osasuna, Patxi Izco, es un magnífico ejemplo de esto. Claro que el equipo pamplonés tiene un presupuesto pequeño, claro que no se va a convertir en el Manchester United o el Inter, pero si puede aspirar a algo más que estar en la quema cada año.

Veamos. Cuando Augusto César Lendoiro, Presidente del Deportivo La Coruña, llegó al poder en 1988, tenía un equipo de Segunda División que, obviamente, no aspiraba a gran cosa. Llevaba años en la categoría de plata. Su visión llevó al equipo blanquiazul no sólo a ascender, sino a luchar año tras año por convertirse en la llamada "tercera vía" (o sea, en la alternativa al Real Madrid y Barcelona, así como a lo que estos representan), sintentizado en el grito de guerra de sus aficionados de "Madrid, Barcelona, estamos aquí".

Hoy por hoy, todos sabemos que el Depor es un grande de España, que todos los años califica a los torneos europeos. Pero todo eso arrancó porque Augusto Lendoiro visualizó a su equipo como un club grande.

Otro buen ejemplo es el Villarreal. Un club que ha crecido vertiginosamente con técnicos como Benito Floro, primero, y el ingeniero Manuel Pelligrini, ahora. Hace quince años, el llamado "Submarino Amarillo" estaba en Tercera División y cuando empezó el milenio en segunda. Ahora este equipo pelea cada año por ir a la Copa UEFA, al menos. Su presupuesto es infinitamente inferior al de los "grandes".

Nada más para que se dé una idea de la distancia, le diré que el presupuesto del Valencia es casi de cuatro veces más que el del "Submarino Amarillo". La diferencia es que el Villarreal ha andado con las antenas puestas y se ha encargado de sacar raja de esa urgencia que tienen las escuadras grandes por deshacerse de jugadores que, por una u otra causa, no cumplen con lo que se exigía de ellos.

Así, el cuadro crema se ha hecho de jugadores como Diego Forlán (ex Manchester), Juan Pablo Sorín o Juan Román Riquelme (ambos ex Barcelona)... Sin embargo, Izco prefiere argumentar que el Osasuna es un equipo "chico", que no tiene para más, que tiene que estarse salvando cada año y, en el colmo de la mediocridad, afirma que hacer 45 puntos en la liga española es una hazaña. Normalmente, cuando se mira para abajo en la vida, la mediocridad es lo que se obtiene y la falacia es el único argumento para justificarse.

Lo que hace y dice el presidente del Osasuna es aberrante y va totalmente contra las reglas del mundo empresarial. Imagínese que usted, amigo(a) lector(a), pusiera un negocio, un "changarro" (Fox dixit), ¿a poco su única aspiración iba a ser que ese negocio estuviera pasando las de Caín año con año?, ¿no soñaría usted con crecer, incluso con abrir, al menos, otro más?.

EL TÉCNICO

Ya hablamos líneas arribas de que Aguirre se equivocó al consentir el fichaje de Milosevic. El hilo invisible que une a esa contratación con la crisis de Osasuna es que el dinero que invertieron en el delantero balcánico lo podrían haber usado para algo que el equipo de Pamplona necesita con apremio: un central con presencia.

Nótese claramente que dije central con "presencia", no un central caro. Usted puede encontrar buenos centrales en el futbol sudaméricano, centrales solventes, obviamente no un Márquez, pero si jugadores que le puedan ayudar enormemente a consolidar una defensa, a precios accesibles para un club tipo Osasuna.

¿El problema del Osasuna es que no anotaba goles?. No lo parece, recordémos el 3-0 que le endosaron al Real Madrid la campaña pasada en el Bernabeu. Mal que bien, jugadores como Valdo, Moha, Webó y Bakayoko (que extrañamente no siguió en el equipo, pese a que su rendimiento era bueno) más o menos sacaban adelante la ofensiva.

¿Por qué Aguirre no tuvo como prioridad, entonces, un central?. Incluso se pudo haber buscado en el mercado español, o en otras ligas europeas. Seguro que por lo que gastaron en Milosevic, hubieran podido llevar un central de buen nivel, que les ayudaría enormemente.

El gran problema de Osasuna es la defensa. Aguirre debió solicitarle a su club en el mercado invernal que, al menos, intentara la cesión de algún central. Creo que aquí el gran pecado del "Vasco" fue la omisión. Sabedor de que su defensa hacia agua, dejó crecer el problema. Hoy la presa se ha roto y la corriente está a punto de llevárselo.

Un entrenador debe entender que parte de su labor es ver, al menos por televisión, partidos de otras ligas, estando muy atento a jugadores que, sopesando la realidad presupuestal del club, puedan ser de utilidad y esten en posibilidad de ser fichados. Creo que un buen director técnico es aquel que le dedica, al menos, unas horas a la semana a hacer ésta labor. Esto se debe complementar con la realización de una lista, donde esten una decena de opciones que se pretendan fichar. Cuando un técnico se pone en manos 100% de los promotores y de sus cómplices, los videos editados y las estadísticas truqueadas, se avecina un abismo...

Cuando no nos hacemos dueños de nuestro destino y pretendemos que los acontecimientos nos lleven, por activa o pasiva, por acción u omisión, hacia donde nosotros queremos, es como pretender que un barco se guíe sólo o que un avión aterrice sin la ayuda del piloto.

LO FUTBOLÍSTICO

"A defender con dos narices", ha dicho Aguirre. El "Vasco" asegura que de ahora en adelante su equipo tendrá que hacer "partidos feos, como el de Getafe (donde empató a cero)" y que hay que jugar como se juega "cuando se busca la permanencia".

Me parece que dar un diagnóstico general para un problema es no internarse en las causas. Hay algo que no marcha y eso es lo que hay que extirpar. En el caso del Osasuna, su primer gran problema es la defensa.

Si defender con "dos narices" es jugar con tres centrales, me parece que será un error. Si el tercer central que voy a poner es igual de ineficiente que los otros dos, pues lo único que voy a propiciar es un mazacote de mediocridades y que se estorben. Es como cuando muchos técnicos van perdiendo y meten tres o cuatro centros delanteros. Ocurre que más que ayudarse, terminan por estorbarse.

El futbol es un juego de complementación. ¿Qué está fallando en mis centrales?, ¿será que ambos tienen las mismas cualidades y quizás las mismas carencias?. Normalmente una pareja de centrales debe ser la clásica combinación aguerrido-técnico. Pero además de eso, hay que poner a cada jugador en donde más convenga. Por ejemplo: quizás en la banca tengo un central juvenil, que tiene menos experiencia que uno de los dos titulares, pero resulta que la mayor parte de los goles me los han hecho porque mis dos centrales son lentos y los superan a velocidad en la marca. Ahí hay que meter al central que está en la banca, ya que por muy inexperto que esté, causará un efecto positivo al ser más veloz. Habrá claro que enseñarle  que se apoye en su compañero de mayor experiencia, pero seguró encontraremos un bálsamo a nuestro problema.

Otro punto es ir observando en los partidos si los centrales pueden neutralizar las características del tipo de jugador que más frecuentemente están encontrando. Un central lento frente a un atacante rápido será un desastre. Jugar con tres centrales implica que tengo un auténtico líder en la defensa, ¿lo tiene el Osasuna?.

El carácter de los jugadores dentro de la cancha es otro factor a tomar en cuenta. No puedo entender por qué Aguirre mantiene el once titular a un jugador como Pablo García, que más allá de sus polémicas y a veces hasta absurdas declaraciones en los medios, es un cuate que facilmente pierde los nervios.

De la delantera hay poco que decir que no hayamos comentado ya. Milosevic es caso aparte, pero es un error juntar a dos arietes como el y Aloisi, que futbolísticamente no ofrecen un abánico mayor de posibilidades. Parece disco rayado, pero en el futbol hay que complementar y extender. Hay que sumar, pero de dos en dos.

LA PRENSA

Me parece bastante injusto que algunos columnistas de Pamplona hayan pedido, entre líneas, la destitución de Aguirre. Ya hemos visto que el "Vasco" tiene su buena parte de culpa en todo esto, pero ojo, una cosa es tener parte de culpa y otra ser el problema. Cuando se corre a una persona es porque representa el problema o, al menos, su mayor parte.

En la crisis del Osasuna todos tienen su parte de culpa: desde Patxi Izco hasta Milosevic, desde Aguirre hasta Ambriz, todos tienen la culpa. Creo que a la prensa de Navarra se le ha olvidado muy pronto que el "Vasco" ha mantenido a su club en Primera División por dos años y quizás por un tercero.

Me parece que hay medios que, persiguiendo intereses políticos de opositores a Patzi Ixco, ven en el "Vasco" a una extensión del Presidente del equipo y de ahí su obsesión por ponerle la etiqueta de que es el gran problema.

Los medios pueden criticar hasta el cansancio, pero creo que deben cumplir siempre con dos asuntos: uno, tener argumentos para hacerlo y dos, si hay que señalar culpables, hay que señalar a todos.

LA ACTITUD

Recuerdo que en las escuelas, hace ya muchos años, repartían unos cartoncitos con las indicaciones sobre lo que no había que hacer en caso de enfrentar un sismo: NO corro, NO grito, NO empujo. En el futbol, una crisis de resultados es como un sismo. Correr equivale a alamarse y perder los nervios, gritar a hacer declaraciones que, lejos de ayudar a mejorar la situación, la empeoren en cualquiera de sus facetas y empujar es intentar culpar a otros de lo que no hemos hecho y pretender que paguen por ello.

Aguirre y algunos de sus jugadores ya corrieron, ya gritaron y en el caso de estos últimos, hasta han empujado...

Las declaraciones hechas por el "Vasco" tras la derrota de 6-1 ante el Málaga, reflejan desesperación y un proceso de aterrorizamiento que está viviendo el mismo por la situación. Esto es una reacción natural de cualquier ser humano, pero la cabeza de un grupo siempre está bajo observación de todos y de manera muy especial, de sus subordinados.

Si usted ve en el trabajo a su jefe preocupado y la empresa además va mal, pues va a ponerse a pensar muchas cosas malas. Pero si encima de eso usted ve que su jefe le dice a personas de afuera (en este caso reporteros) que las cosas están terribles y que hay que echar el ancla para resistir la tormenta, ¿cómo se pondría usted?.

El tipo de reflexiones que Aguirre le comentó a la prensa el domingo ("tenemos que sacar 13 puntos en 12 partidos como sea" o "vamos a hacer partidos feos como el de Getafe") son para que se las comente a sus auxiliares o al Presidente del equipo, NO para hacerlas públicas y menos a los medios.

La forma en que Osasuna permitió los goles del Málaga el domingo pasado fue vergonzosa. Da la impresión de que hay jugadores que no sólo no están con Aguirre sino que, incluso, están en su contra. Son síntomas de una debilidad en el liderazgo y ojo, ahí no se puede uno refugiar en salidas falsas, la situación supera eso. Es como si se nos estuviera picando una muela o pudriendo una hérida. Hay que hacer limpieza, a fondo, y hacerla ya mismo.

Si hay que castigar a alguien hay que hacerlo, si alguien tiene que ir al banco por no cumplir con sus responsabilidades hay que hacerlo.

Finalmente todo se une. La actitud con la que encara uno las crisis es básicas para la forma como terminará uno pasando estas. El Levante, al igualar con el Numancia, llegó a los mismos puntos que tiene el Osasuna: 31.

Con tres puntos menos que el Osasuna todavía, a mitad de la semana pasada, su directiva inscribió al equipo para  tener opción de competir en la Copa Intertoto (un torneo que realiza la UEFA en el verano y que entrega un boleto extra para la Copa UEFA). Es decir, el Levante, a pesar de que está a la misma distancia que el Osasuna del descenso, no está pensando en "sacar como sea" 13 puntos en 12 partidos, está pensando en disputar un torneo continental.

Esta acción de la directiva levantina y de su técnico, el alemán Bern Schuster, es todo un espaldarazo por activa a los jugadores. Es decirle al equipo "confiamos en ustedes, por eso, los inscribimos en la Intertoto, porque sabemos que pueden llegar a estar entre los ocho primeros". Ese respaldo, efectuado en activa, es mucho mejor que media hora de charla con aliento psicólogico en un vestuario. Las acciones hablan más que las palabras.

Si no hay aspiraciones en un vestidor, este se marchita lentamente: Aguirre jamás debió haber dicho "hay que dejarnos de ilusiones falsas", una ilusión nunca es falsa, si existe en la mente de una persona es que tiene razón de ser. ¿Qué aliciente puede tener un jugador que sabe que, su destino, irremediablemente, año tras año, seguirá siendo el mismo y que ese futuro es una especie de karma ininterrumpido?

Para cualquier jugador, especialmente de un club chico, jugar una competencia europea es un aliciente. Un club grande se puede fijar más facilmente en alguno, es una vitrina fabulosa y esperanzadora, porque no hay en ésta vida quien no sueñe con un futuro mejor económicamente y profesionalmente.

Me parece que el "Vasco" se ha contaminado un poco de la mentalidad del presidente del club, Patxi Izco, que la campaña anterior, cuando su equipo tenía opciones reales de ir a la Copa UEFA, decía que no sería un premio para su equipo, pues es un torneo que más que ganancias, le dejaría al equipo pérdidas.

Otro punto es que la ambición que demuestre el entrenador es básica para que el jugador la sienta, no sólo por aquello de que las actitudes suelen pegarse, sino porque además ahí mismo puede haber un futuro para los elementos destacados del equipo. Cuando Valdano se fue al Real Madrid en 1994, tras su éxito en el Tenerife, se llevó a uno de sus puntales en el equipo insular: Fernando Redondo.

¿La auto-negación del "Vasco" e Izco a dar el paso adelante ha afectado al vestidor?, ¿estará detrás de esa idea de "vamos a salvarnos cada año" uno de los motivos de ésta crisis deportiva?.

Si nuestra visión es solamente sufrir, ¿cómo podemos aspirar a soñar? y si no soñamos, considerando que los sueños son el motor de cualquier progreso, ¿cómo podemos aspirar a crecer?. Imagínemos que a un niño de escasos recursos, cuando entra a primero de primaria, su maestro le dijera que su mayor aspiración es terminar ese año, porque ya no habrá dinero para más, ¿dónde quedaría su motivación?...

Sería criminal e ignorante cortarle las alas, puesto que no estamos tomando en cuenta la posibilidad de que con su rendimiento obtuviera una beca y que así pudiera ir hilvanando años. Bueno, pues aquí es exactamente lo mismo.

Si nuestra mayor aspiración es seguir en el piso, no hay aspiración. Punto.

EL FINAL

El ciclo de Javier Aguirre en Pamplona se terminó. Sin embargo, el "Vasco" debe luchar porque su equipo no descienda y hacerle recuperar la idea de que están ahí para algo más que para sufrir con dicho karma.

El prestigio de tres años, que el "Vasco" se ha labrado con esfuerzo, puede perderse si el Osasuna desciende. Pero una vez terminada la campaña, Aguirre debe salir inmediatamente.

Ya sea que sus posibilidades sean esas o que así lo elija, Javier debe buscar seguir haciendo camino en Europa, pero con un nuevo proyecto y con un club que tenga deseos de crecer, para que en ese tren se suba el "Vasco" y pueda crecer el también.

En el Osasuna, Izco es la némesis del éxito, es un presidente miedoso, carente de visión y que no piensa que puede hacer de su club un equipo al menos de la clase media, éxitoso, que cada año vaya a la UEFA.

Lo peor que podría hacer Javier es quedarse en ese Titanic que es Osasuna y que con un presidente de club como el que tiene, inevitablemente se hundirá.

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