Somos indios

No hay mayor ofensa para nosotros los mexicanos que el que te digan "eres un indio".

No hay mayor ofensa para nosotros los mexicanos que el que te digan "eres un indio", si te dicen "chinga a tu madre" respondes "la tuya" pero si te dicen indio lo que sigue son madrazos, sí o sí, pero ¿por qué? sí, sí somos indios, bendito sea aquel que tiene pura su sangre y sus raíces, aquel que a la hora de la mezcla y la domesticada salió intacto, me pregunto si el "Cuau" sería tan nuestro ídolo (por supuesto que me incluyo) si se llamara Carlos Blanco o Mario Blanco, o como quieran. Cada raza y pueblo tiene sus peculiaridades, todos los grupos étnicos tienen virtudes y defectos, hoy en día, en el futbol prevalece la fuerza y la potencia, los jugadores altos y corpulentos son el prototipo del jugador ideal, hablábamos hace unas semanas de la importancia de las cualidades físicas en los futboles de todo el mundo, de como poco a poco se han ido minimizando las cualidades técnicas, que si bien, son importantes, jamás se antepondrán a las características físicas, no pretendo decir que de ahora en adelante busquemos jugadores arriba (muy arriba) de nuestro promedio de estatura acá en México, sino que explotemos al máximo nuestras cualidades étnicas. Manolo Lapuente dijo una vez que es imposible competir con los países que por cuestiones de raza son más altos, más fuertes y más rápidos que nosotros, por naturaleza, los mexicanos somos resistentes, más claro no puede ser que el hecho de que donde hemos competido realmente en atletismo ha sido en pruebas de fondo. ¿Cómo transportar esta característica a la cancha para que realmente marque diferencia? Es evidente que hoy en día el desgaste físico es impresionante  y que a pesar de que todos los países trabajan para que sus atletas estén a un nivel similar, no va a ser nunca lo mismo correr con un chasis de 85 ó 90 kilos, que con los 70 de promedio que tenemos en nuestro futbol, más o menos. A eso añádanle las condiciones salvajes con las que jugamos nosotros, salvajes y extremas, un fin de semana podemos jugar a más de 40 grados centígrados a nivel del mar y la siguiente a ocho ó diez grados a más de 2,500 metros de altura, me llama la aención a veces que a alguien extrañe la irregularidad de nuestro balompié, pero en fin, el punto es que a todo eso le tenemos que sacar provecho. Estamos claros de que a empujones, "piques" y saltos no vamos a competir nunca, que los sistemas y esquemas que rigen el futbol mundial son los mismos para prácticamente todos, bueno, entonces no imitemos ni pretendamos hacer cosas en  las que físicamente no somos aptos. Nuestro real nivel y eficacia sería, sacando conclusiones de esto, correr, correr y correr (con y sin balón), presionar e incomodar, morder, arañar y escupir, después, seguir corriendo, ir y venir los 90 minutos, con la misma intensidad, en vez de competir en un salto, evitar el lanzamiento, en vez de driblar, pasar 60 veces por la banda para ser habilitados, en lugar de tratar de defender y/o ganar en velocidad, hacer el dos, tres o cuatro contra uno si es necesario, nos pueden ganar igual, pero les costaría uno y tres cuartos del otro, y nos moriríamos con la cabecita arriba, no arrinconados esperando la estocada final. La idea es competir en un deporte en el que su tendencia nos va marginando irremediablemente y que si seguimos queriendo transformarnos y hacer lo que los demás pueden, veremos como no sólo los americanos nos pasan, en un ratito más, 11 isleños de raza negra, más o menos acomodaditos, bien dirigidos y con los principios básicos bien definidos, igual nos van a ganar. Seguimos amando a un deporte que cada vez nos ve más feo, que no nos necesita y que hasta a veces pareciera que le estorbamos por nuestra posición geográfica.

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