¡Arriba México cabrones!

Creo firmemente que todos somos libres de hacer y opinar lo que nos venga en gana, y más en algo tan trivial y carente de verdadera importancia en comparación con la "vida real" como es el futbol.

El partido frente a Costa Rica en la Copa de Oro lamentablemente no terminé de verlo, no es algo de lo que esté orgulloso ni mucho menos pero los tiempos extra y penales los escuché en el estacionamiento del restaurante donde inicialmente comenzamos mis amigos y yo a verlo, merecidamente me sacó la gente de seguridad. En parte por la frustración de haber sido empatados en el último momento y parte también por los chiflidos simulando un lero lero que me ardió hasta donde no se imaginan, pero lo peor de todo el asunto fue que la persona que festejaba y se reia del error de Valenzuela estaba en mi mesa invitado por uno de mis amigos, él mismo había gritado eufórico el gol que nos puso adelante unos minutos antes, yo me paré y le cuestioné su actitud, estoy seguro que no de la mejor forma. Creo firmemente que todos somos libres de hacer y opinar lo que nos venga en gana, y más en algo tan trivial y carente de verdadera importancia en comparación con la "vida real" como es el futbol. Nunca tuve un altercado cuando yo era futbolista, si alguien afuera del estadio, en la calle o en cualquier otro lado me recriminaba alguna actuación, como jugador de futbol sabes que esto es inherente a tu profesión. Pero la Selección Mexicana involucra mucho más que sólo a once, una pelotita, pasto y porterías, es nuestro representativo nacional, no dice "México" a la altura del corazón porque se les ocurrió ese lugar de casualidad, no tiene nuestro uniforme los colores de la bandera porque los jugadores se ven más delgados o atléticos con ellos, no se canta el himno nacional antes del partido sólo para esperar que se llene el estadio, es México, es nuestro país, eso no se toma a la ligera, no podemos tirar "mala vibra" sólo para ver que se dice o escribe al día siguiente. El beso al cielo de Quirarte despues de meter el gol contra Bélgica en el Mundial de México, Luis García y su carrera loca interrumpida por Del Olmo festejando el gol contra Irlanda en EU 94', o el 3-0 de Guzmán en Perú y nuestro primer Campeonato Mundial. En otros deportes, las lagrimas del "Tibio" Munoz al escuchar nuestro himno por su primer lugar en el 68', el Oro-Plata de Gonzalez y Canto en Los Angeles 84', el Oro de Soraya, la reciente e increible victoria de Paola Espinoza, todos estos personajes y momentos me hicieron estremecer de orgullo y emoción, muchas veces hasta las lágrimas, momentos sólo comparables con situaciones personales muy significativas como ver nacer a mis hijos, por ejemplo. De ese tamaño es la representación mexicana para mí en cualquier competencia, deportiva o no. Desde mi punto de vista y refiriéndome a la Selección Mexicana únicamente, lo peor en su entorno es esa gente que grita y festeja cuando nos va bien y que en cuanto algo sale mal dicen entre risas "que te dije, son malísimos", estos güeyes que por imaginarse que son graciosos e insensibles solo hacen el ridículo, probablemente sintiéndose igual de mal o peor que nosotros. Si vas por la calle con alguno de tus padres a quien los años ya le han hecho mella, no vas señalándolo y mofándote de que apenas puede caminar, vas orgulloso con la cabeza arriba y de la mano, pase lo que pase (perdonen ustedes el ejemplo pero para mí el cariño por México es exactamente así). No podemos elegir cuándo ser mexicanos y cuándo no, si ganamos, ganamos todos, y si perdemos, también perdemos siempre todos, los once que salten a la cancha hoy no representan a un gremio en particular, están dando la cara por los más de 100 millones de personas que orgullosamente vivimos en este país. Ya habrá tiempo de cuestionar y señalar (con objetividad) qué se hizo mal y qué hay que mejorar, espero que mañana no sea necesario y que todo salga excelente. ¡Arriba México cabrones!

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas