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¡Arriba México cabrones!
Miércoles 12 de Agosto del 2009
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El partido frente a Costa Rica en la Copa de Oro lamentablemente no
terminé de verlo, no es algo de lo que esté orgulloso ni mucho menos
pero los tiempos extra y penales los escuché en el estacionamiento del
restaurante donde inicialmente comenzamos mis amigos y yo a verlo,
merecidamente me sacó la gente de seguridad.
En parte por la frustración de haber sido empatados en el último
momento y parte también por los chiflidos simulando un lero lero que me
ardió hasta donde no se imaginan, pero lo peor de todo el asunto fue
que la persona que festejaba y se reia del error de Valenzuela estaba
en mi mesa invitado por uno de mis amigos, él mismo había gritado
eufórico el gol que nos puso adelante unos minutos antes, yo me paré y
le cuestioné su actitud, estoy seguro que no de la mejor forma.
Creo firmemente que todos somos libres de hacer y opinar lo que nos
venga en gana, y más en algo tan trivial y carente de verdadera
importancia en comparación con la "vida real" como es el futbol.
Nunca tuve un altercado cuando yo era futbolista, si alguien afuera del
estadio, en la calle o en cualquier otro lado me recriminaba alguna
actuación, como jugador de futbol sabes que esto es inherente a tu
profesión.
Pero la Selección Mexicana involucra mucho más que sólo a once, una
pelotita, pasto y porterías, es nuestro representativo nacional, no
dice "México" a la altura del corazón porque se les ocurrió ese lugar de
casualidad, no tiene nuestro uniforme los colores de la bandera porque
los jugadores se ven más delgados o atléticos con ellos, no se canta el
himno nacional antes del partido sólo para esperar que se llene el
estadio, es México, es nuestro país, eso no se toma a la ligera, no
podemos tirar "mala vibra" sólo para ver que se dice o escribe al día
siguiente.
El beso al cielo de Quirarte despues de meter el gol contra Bélgica en
el Mundial de México, Luis García y su carrera loca interrumpida por
Del Olmo festejando el gol contra Irlanda en EU 94', o el 3-0 de Guzmán
en Perú y nuestro primer Campeonato Mundial.
En otros deportes, las lagrimas del "Tibio" Munoz al escuchar nuestro
himno por su primer lugar en el 68', el Oro-Plata de Gonzalez y Canto en Los
Angeles 84', el Oro de Soraya, la reciente e increible victoria de
Paola Espinoza, todos estos personajes y momentos me hicieron
estremecer de orgullo y emoción, muchas veces hasta las lágrimas,
momentos sólo comparables con situaciones personales muy significativas
como ver nacer a mis hijos, por ejemplo. De ese tamaño es la
representación mexicana para mí en cualquier competencia, deportiva o
no.
Desde mi punto de vista y refiriéndome a la Selección Mexicana
únicamente, lo peor en su entorno es esa gente que grita y festeja
cuando nos va bien y que en cuanto algo sale mal dicen entre risas "que
te dije, son malísimos", estos güeyes que por imaginarse que son
graciosos e insensibles solo hacen el ridículo, probablemente
sintiéndose igual de mal o peor que nosotros.
Si vas por la calle con alguno de tus padres a quien los años ya le han
hecho mella, no vas señalándolo y mofándote de que apenas puede
caminar, vas orgulloso con la cabeza arriba y de la mano, pase lo que
pase (perdonen ustedes el ejemplo pero para mí el cariño por México es
exactamente así).
No podemos elegir cuándo ser mexicanos y cuándo no, si ganamos, ganamos
todos, y si perdemos, también perdemos siempre todos, los once que
salten a la cancha hoy no representan a un gremio en particular, están
dando la cara por los más de 100 millones de personas que
orgullosamente vivimos en este país.
Ya habrá tiempo de cuestionar y señalar (con objetividad) qué se hizo
mal y qué hay que mejorar, espero que mañana no sea necesario y que
todo salga excelente.
¡Arriba México cabrones!