Mascareno

De marrullerías y otras cosas

Miércoles 13 de Enero del 2010



Desde el escupitajo de Rijkaard a Voeller hasta el de Chilavert a Roberto Carlos, del cabezazo de Zidane a Materazzi hasta el agarron de "canicas" de Michel a Valderrama... son apenas probaditas de todo lo que puede pasar y decirse dentro del terreno de juego.

Las mentadas de madre e insultos son de dominio público, sabemos todos que algo se dicen cuando se acercan dos contrarios con cara de pocos amigos, hay jugadores que dedican un día de la semana a averiguar el nombre de la novia, la esposa, de las hermanas, incluso el de la madre del rival directo del fin de semana para estar fregándolo todo el partido; pasa desde "quiere conmigo" hasta "está rebuenota", claro que si lo dicen con nombre y apellido tiene mejores resultados.

Siempre bajo la mirada atenta del Árbitro Auxiliar, los jugadores que no participan en alguna jugada y quedan en medio campo han desarrollado "técnicas" marrulleras para estar jodiendo todo el tiempo, está claro que si el abanderado no se percata de algún movimiento brusco o agresivo no reportara ningún incidente, los "calzones chinos" y agarradas de nalga son el pan nuestro de cada día en la famosa "marca al ataque".

En la pelota quieta los marcadores, y por supuesto que tambien los ofensores, utilizan artilugios parecidos, casi indetectables por sus características antes mencionadas, poco agresivas aprentemente, pellizcos, arañones y jalones de cabello son bastante comunes, conocí defensores con uñas igual de largas que cualquier mujer, únicamente por ese propósito.

Cierto centro delantero Brasileño utilizaba una peculiar forma de desmarcarse, tenía la singularidad de tirarse los "pedos" más apestosos en la historia del futbol mexicano, para los defensores era una tarea casi imposible estar cerca de él, además de que después de un rato no podías más que reirte de esta "técnica" tan excéntrica de generar espacios y permanecer aislado.

Una de las marrullerias más famosas en nuestro futbol fue la que dio a conocer cierto delantero de los setentas, cansado de que lo patearan por arriba y por abajo decidió sumar un artículo más a su uniforme deportivo, tenía muy bien escondido (nunca se le encontró nada) un alfiler que usaba en contra de sus marcadores, después de dos o tres pinchazos fue el delantero más respetado y menos golpeado en la historia de todos los futboles del mundo.

Defensor ochentero sudamericano, recio y de gran calidad, en alguna ocasión antes de disputar un partido de vital importancia estuvo con problemas del estómago, tan serios que se dudó su participacion, a final de cuentas tanto él como el doctor y entrenador decidieron que sí jugara, ya en el partido y todavía con secuelas de la enfermedad (diarrea) se pasó todo el partido metiéndose la mano al calzoncillo y untando el "contenido" en la cara del centro delantero rival, que por supuesto no quiso saber nada del juego y estuvo en todos lados menos cerca del gol.

Pasa cada vez menos por la cantidad de cámaras en los estadios y por la severidad con la que se castigan este tipo de arrebatos, pero si ponen mucha atención en el estadio, en alguna marca lejos del balón, verán que éstas y muchas otras cosas pasan cualquier fin de semana.



Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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