Discriminación a la inversa

¿Quién no ha sufrido en 'la vida real' alguna injusticia o discriminación por ser mas 'chaparrito', mas 'prietillo' o de plano más feo que el guey con el que competíamos por el ascenso en el trabajo?

¿Quién no ha sufrido en “la vida real” alguna injusticia o discriminación por ser mas “chaparrito”, mas “prietillo” o de plano más feo que el guey con el que competíamos por el ascenso en el trabajo, en la cadena del antro o por lo favores de Adelita? Reacción normal la que se tiene, que al conocer a algún “güerillo” de ojo claro damos por sentado que es culto, educado y pudiente, que su I.Q. anda por los 150, que aunque tenga la punta de la nariz en la barbilla y 280 dientes creemos que las mujeres lo verán más atractivo que a nosotros, es normal porque en toda cultura lo diferente intimida e impone. En el futbol muchas cosas son al revés, una de ellas es ésta, la discriminación al contrario, en México si eres rubio te costara el doble o triple “llegar”, si eres de “familia bien” cinco o seis veces más, craso error si tu primer día de entrenamiento te lleva alguno de tus padres, con zapatos nuevecitos y Gatorade lima-limón, para los que se imaginan que algo tiene que ver que el padre hable con el entrenador y le “pida” que juegue su hijo siempre, están equivocados, están equivocados porque adentro de la cancha nada cuenta, si tus compañeros no quieren que juegues no juegas, podrás alinear pero nunca jugar. Esto pasa por lo otro, porque en la cotidianidad sentimos que estos personajes nos ven por encima del hombro, porque nuestro padre es regañado o tiene que rendirle cuentas a uno de estos, porque “Santa Claus” no los “brinca” nunca, porque comen tres veces al día, o simplemente porque para “uno” jugar es la única opción. Yo personalmente admiro sobre manera a aquellos que con estas características triunfaron, a los que sufrieron las crueldades de los jóvenes, a esos que recibieron tres patadas por cada una que nos daban a los demás, esos que más de una vez cuestionaron y renegaron de su “cuna”. Y es que para nosotros, los que amamos este deporte no existe otra cosa, todo lo demás no tiene ningún valor. De a poco, tanto en un ámbito como en el otro, las cosas están cambiando para bien. Gracias a Dios y después de un tiempo, como en la vida, no importa cómo te veas, que ropa uses, de qué color eres o si desayunaste o no, lo único que cuenta es como haces las cosas y que tanto las anhelas. Pobres, ricos, “prietitos” o “güeros”, guapos, chaparros, altos o “chimuelos”, qué más da? si el “pastito” no discrimina y lo sabe todo.

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