Salir jugando

Rara vez pasa en estos tiempos, rara vez vemos a un equipo priorizar la posesión de la pelota desde abajo tratando de salir con pelota controlada.

Rara vez pasa en estos tiempos, rara vez vemos a un equipo priorizar la posesión de la pelota desde abajo tratando de salir con pelota controlada, y si éste fuera el caso, más raro es aún que el contrario trate de evitar esto al presionar desde el área rival, tanto un equipo como el otro reducen riesgos, uno despejando y el otro esperando en su cancha, bastante sensato es, si tomamos en cuenta que cada semana los entrenadores se juegan la chamba.

En la agonía del futbol romántico y bohemio, en los principios de la involución del "juego" y justo en la frontera entre la calidad técnica y el poderío físico, apareció acá en México Ricardo La Volpe, este personaje engreído e irreverente, que pese a las tendencias dictadas por todos los futboles en el mundo propuso exitosamente seguir jugando y ofendiendo antes que aburrir y destruir, a inicios de los noventas Ricardo comandó, desde mi punto de vista, al equipo más vertical y espectacular de nuestra época, su prioridad, salir con pelota controlada.

Como comentaba unos renglones arriba, el pretender salir desde atrás con la pelota en los pies derivará en muchísimos riesgos, pero si al ser presionado se logra rebasar a la primera línea enemiga los beneficios también serán muchísimos, el principal es la igualdad o incluso superioridad numérica en la cancha rival.

Por ejemplo, si tú logras salir jugando con tres defensas cuando eres presionado por dos jugadores, obtendrás el tan anhelado mano a mano en cancha rival, serían 8 enemigos más el portero, y tú, 7 más tu defensa poseedor del balón, en caso de ser presionado con tres y tú intentarlo de igual manera con la misma cantidad de defensas, tendrás superioridad numérica arriba y también con los que intentarán salir si tomamos en cuenta a tu portero, no por nada La Volpe obligó desembolsar a la Directiva atlantista una enorme cantidad de dinero por Jorge Campos.

En el peor de los escenarios y pensando que los jugadores que te presionan impiden una salida pulcra, siempre estará la opción de despejar, igual estás consiguiendo el mano a mano en cancha contraria tomando en cuenta que eres presionado por la misma cantidad de elementos con los que pretendes salir jugando, obviamente con el pero de que balón en el aire es balón de nadie.

Si eres entrenador debes de tomar en cuenta algunas premisas para intentar salir con la pelota en los pies, la primera y más importante es que no se puede a base del dribling (el riesgo de perder al encarar es mayúsculo, más si el que lo realiza no es un especialista), otra es aislar a tus defensores que pretenden salir jugando, es decir, todos los demás que no participan tendrán que estar en medio campo para que de esta forma sea un real 3 contra 2 ó 3 contra 3 (en caso de que al adelantar al resto de tus jugadores los rivales especulen más de la cuenta y liberen marcas para romper hacia tu portería, el arquero debe despejar y así obtener superioridad numérica arriba) y por último, si consigues rebasar a los delanteros rivales, el poseedor de la pelota deberá obligar a que un contrario lo confronte, si no es así y la tira hacia arriba o la pasa, él dejará de contar ofensivamente y su virtual marcador corregirá hacia atrás.

Un tema ya agonizante el que toco hoy, porque en el futbol de alta competencia no hay ya a nadie a quien rebasar, porque te esperan once "torres" en su campo para que tarde o temprano la tires o porque si pierdes un par de veces intentándolo te quedas sin trabajo, dichosos quienes tienen la oportunidad de aplicar éste y otros asuntos en el "llano".

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