Mascareno

Un nuevo deporte

Miércoles 7 de Julio del 2010



Quedó más claro que nunca el hecho de que ninguna individualidad está por encima del trabajo grupal, nunca más un jugador será un equipo.

El porcentaje de importancia de los entrenadores crece cada día más, el orden táctico así como la concentración y vehemencia se anteponen a cualquier cosa con la pelota, como lo comentamos hace un tiempo, para ser en estos tiempos un buen futbolista lo último que importa es el balón.

Ya en los estadios muchas veces a falta de gestos técnicos extraordinarios coreamos y admiramos un recorrido, una cobertura o una "barrida", probablemente por eso (no lo sé) la FIFA decidió jugar con una pelota de playa este Mundial, para que los golpeos y trayectorias sean erráticas y por ende espectaculares.

También está claro que no alcanza sólo con "actitud", competirás sí, pero eventualmente los más preparados y fuertes triunfarán. Está por supuesto el factor humano, el error latente que hoy en día te cobra casi siempre con una derrota.

El gesto técnico más sobresaliente de este Mundial paso casi desapercibido (el control de Villa después del rebote al poste a 3 ó 4 metros de distancia) porque era hace unos años común e intrascendente comparado con maravillosas "gambetas" o golpeos extravagantes, hoy los que disfrutamos de este tipo de maniobras tenemos que conformarnos con una o dos por semana y verlas en todas las repeticiones posibles.

Hablando de futbol y lo que representa en estos tiempos, desde mi punto de vista el jugador que mejor rendimiento ha tenido es el Alemán Sami Khedira, trabajando sólo para el objetivo común sin importarle las glorias individuales, nombrado 3 ó 4 veces en las transmisiones solamente, si no lo vemos no nos enteramos que jugó, pero para el funcionamiento de su escuadra es vital.

Conseguir un fin bajo cualquier medio es la premisa básica de este deporte, quien tenga la capacidad de nulificar con mayor eficiencia será el triunfador, irónicamente el equipo que mejor juega al futbol es quien impide hacerlo.

Hoy ocho de los 10 mejores futbolistas del orbe están sentados al igual que nosotros frente a un televisor esperando lo que queda de este Mundial, viendo jugar no a once contra once sino una unidad contra otra, un conjunto perfectamente sincronizado en contra de otro, queda evidenciado nuevamente que once extraordinarios jugadores no hacen de ninguna manera un equipo perfecto.



Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
  • IMPRIMIR
  • COMPARTIR
  • ENVIAR
  • Califica:
    •  comentarios

    Identificado como:

    Restan 255 caracteres