Galán oportunista

Quién no tiene por ahí un amigo que, cuando salen se esconde en una esquina hasta que alguno de los demás tiene la suerte de conocer a alguna mujer.

Quién no tiene por ahí un amigo que, cuando salen se esconde en una esquina hasta que alguno de los demás tiene la suerte de conocer a alguna mujer y sentarla en su mesa para aparecer y hacerse el simpático, platicar y tratar de “conquistar” después de ya hecho el trabajo más complicado? Ese que no tiene las agallas de llevar la pauta de nada, eso sí, es el mejor contando chistes y generalmente el “más parecido”.

El doctor que levanta la ceja únicamente cuando tiene bata, el abogado con portafolio en brazo o nosotros mismos (los futbolistas) que no emitimos sonido alguno hasta saber que hemos sido reconocidos.

En el futbol pasa lo mismo, que me importa aquel jugador que en un 5-0 caminando mete cuatro, aquel que ya en partido definido intenta y logra, el que juega bien y sobresale si el equipo va ganando pero que en circunstancias difíciles o sosas trotan y manotean recriminando, hombres antes que nada, comprometidos en lo que quieren y hacen, que juegan a lo mismo en tierra o en el Estadio Azteca, jamás rebasados por entornos ni atmósferas enrarecidas para así cambiar el tono de intensidad.

Lo peor del caso es que nosotros sabiendo de su capacidad estamos cada fin de semana esperanzados en que ahora si va a demostrar, le coreamos cada pelota tocada y nos complacemos con una jugada “de medio pelo” porque tiene el cabello diferente o usa las calcetas a media asta.

El futbol hoy en día es trabajo arduo y esfuerzo al límite, no se regala un metro y los virtuosos, a menos que se esmeren de igual manera, no tienen cabida en ningún equipo, son siempre lastres que terminan corriendo entrenadores porque, obviamente, el objetivo de cada uno de los DTs es ganar y al prescindir de este tipo de jugadores son reprochados por afición, directivos y prensa por no meterlos, sin tener real conocimiento de causa del porque de su exclusión.

El funcionamiento de muchísimos equipos está basado en trabajos casi imperceptibles, esfuerzos jamás notados por las televisiones y los micrófonos, jugadores que se parten el alma tratando de dar la cara por su equipo todos los días a todas horas, muchas veces para que el “firuletero” haga un túnel sin pena y protegerlo.

No podemos seguir alentando a este tipo de jugadores porque en definitiva alteran el progreso de nuestro futbol que de por sí ya está averiado por temas que no tienen nada que ver con la cancha.

Máxima intensidad todos los minutos de todos los partidos de toda tu carrera, como lo dijimos ya, eres el mismo y juegas igual independientemente del marcador y/o el contrario, no puedes ser ni más ni menos dependiendo de las circunstancias.

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