La palabra perfecta

"Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta...". Don Silvio Rodríguez hace referencia con esta frase de la canción "Ojalá", al poder de convencimiento y carisma.

"Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta…". Don Silvio Rodríguez hace referencia con esta frase de la canción "Ojalá", al poder de convencimiento y carisma de uno de los mayores oradores de nuestra época, Fidel Castro, sin entrar en detalles políticos ni nada por el estilo, sin opinar si está bien o mal cualquier cosa, escoger las palabras y el momento adecuado para decirlas puede transformar a una persona, un equipo y hasta una nación, así de grande es la responsabilidad de quien es escuchado.

¿Quién habría conocido a Isaac Newton si no hubiera podido explicar qué onda con la manzana? Es más fácil que un entrenador sin grandes conocimientos tácticos pero con pulcritud al expresarse e ideas claras triunfe, que uno que se las sepa de todas todas pero no entienda como transmitirlas.

Saber qué necesitan escuchar y cuándo es vital para todo entrenador, conocer a su plantel en cada situación, la intensidad con la que se diga y por supuesto la coherencia entre actos y palabras siempre va de la mano con el éxito de un buen director técnico. Que le quieran no se compara nunca con que le crean y respeten.

Las redes sociales hoy en día te dan la oportunidad de expresar lo que piensas todo el tiempo, una frase inspirada con hartos "likes" te llena de orgullo y por ahí transforma la manera de pensar de alguien, en el fut cuando "tocaste" a un jugador en alguna charla sabes que morirá por ti y tus ideas, por más absurdas que pudieran llegar a ser, de eso se trata o esa es una de las tantas facetas del entrenador, convencer y sacar el mayor provecho de cada integrante, tus escrúpulos dictarán hasta donde llegarás o si le mentirías a uno para beneficiar a todo el plantel, la coherencia es tanto para los hijos de la chingada como para los sensatos, sé lo que quieras pero por convicción y siempre.

Decir la palabra justa en el tiempo exacto puede ser la diferencia entre ser campeón o no, entre descender o permanecer, entre guiar al prospecto a Primera División o no, en comparación con la vida real, decir lo correcto determinará si un chico se convierte en abogado o delincuente, ni más, ni menos.

Bielsa convencía al tirador de córners que llegara a sobrarse en marca al ataque inmediatamente después de tirarlo, es decir, salir disparado y sin voltear hacia el centro del campo en el viaje de la pelota, La Volpe transformó jugadores de "medio pelo" en triunfadores (por supuesto que también mató a sobresalientes), Lapuente aseguraba no cambiar a ninguno de su plantel por, en aquellos tiempos, el mejor extranjero en la Liga (Antonio Carlos Santos), otras frases como "estos cabrones no tienen ni para zapatos, no existen", "yo ya compré mi boleto de vacaciones para el lunes, así que salgan a divertirse que lo que venga es ganancia", "estamos acá por la gloria y el dinero", y claro, la que me cambió la vida, "antes arrebatabas los balones para volverte a formar y ahora ya te quieres ir, pinche escuincle agrandado" esa me la dijo Don "Lupillo" Díaz hace nada mas 25 años.

Después de casi tres años de no trabajar en cancha empiezo nuevamente con jóvenes, entiendo la importancia de esto que toco ahora, quisiera tener la palabra justa para llegar al jugador talentoso y que no se "quede" como tantos por malas decisiones, pero lo que más deseo por sobre todas las cosas, es tener la palabra perfecta para aquellos que sudarán sangre y no les alcanzará.

Con gusto estamos en contacto vía twitter @gmascareno

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