En Atlas, pecadores por pecadores

Decíamos de las dobles intenciones en algunos entrenadores al hacer o decir algo, siempre pretendiendo beneficiar al equipo, por lo menos desde su perspectiva, como el capitán de un barco que...

Decíamos de las dobles intenciones en algunos entrenadores al hacer o decir algo, siempre pretendiendo beneficiar al equipo, por lo menos desde su perspectiva, como el capitán de un barco que decide cerrar una escotilla con soldados adentro con tal de salvar al resto o cumplir su misión. Apruebo la decisión de Chávez y su Cuerpo Técnico, no es hipócrita porque siempre fue en su carrera un profesional y comprometido con las exigencias de la misma (jugué varios años con él), pero independientemente de haber sido así o no, el estar a cargo de un plantel te da la obligación de tomar ciertas determinaciones por el bien común, sin necesidad de ser entendido o valorado, habla muy bien de la “Pájara” separar a Bocanegra y Barraza, porque además de aplicar una sanción merecida, manda un mensaje al resto del plantel: “te digo Juan para que me escuches Pedro”. Se juegan los rojinegros demasiado como para andar con contemplaciones, se debe entender que una acción como esta tiene diferentes reacciones en el resto del plantel dependiendo el estado del equipo, por ejemplo, estando en los primeros lugares jugando bien se pasaría por alto, con una llamada de atención o incluso multa interna bastaría (siempre especulando, cada entrenador tiene claras sus formas), ahora Juan Carlos no será el más simpático ni querido en el plantel pero este paso los acerca mucho a la salvación. El año que tuve la amarga experiencia de descender con León se suscitó una situación similar, Chávez Carretero decidió separar del plantel al portero Islas, había dos corrientes dentro del grupo de jugadores que luchaban porque permaneciera o no, nunca se llegó a un acuerdo y el equipo terminó partido por esto mismo, se perdió la categoría y Carretero no ha dirigido mas, sea por esta razón o por lo que sea, mi punto es, que si a estas alturas se toman estas decisiones se deben dejar en claro los objetivos, los jugadores deben entender que el equipo está por encima de cualquier individualidad, cuando es cesado un entrenador esa es la premisa a final de cuentas, sea como sea, terminando el torneo alguien pagará. Por como conozco a Juan Carlos, al “negro” Almirón y a Sergio Pacheco sé que les costó actuar de esta manera, pero estoy seguro que fue una conclusión evaluada y que definitivamente generará más beneficios que pérdidas, por lo menos para el grueso del plantel.

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