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Mascareno

Adiós Calero

Miércoles 5 de Diciembre del 2012



¿Cuántos hay por ahí? Poderosos cabezas huecas, genios inútiles, héroes inadaptados, la grandeza no se mide por lo que lograste sino por cómo lo conseguiste, la historia recuerda y honra a los hombres, no a sus conquistas, es el espíritu al andar y a quien "tocaste", no la meta alcanzada; existen hombres que nacen para ser grandes, si no hubiera sido en el futbol seguro en cualquier otra cosa, Miguel Ángel Calero no jugó al futbol, lo purificó.  

Él mismo después de una extraordinaria actuación o una dolorosa derrota, encaraba la vida todos los días de igual manera, positivo, sonriente y solidario, ¿cómo hacerlo de otra forma si entregaba el alma en todo lo que hacía?

No se perdió sólo a un extraordinario portero y amigo, se fue un ejemplo de vida, de esos que necesitamos ahora, personas que creemos son inadecuadas por ser buenas, de las que al verlas actuar susurramos y juzgamos porque para el resto no es normal ser transparente y recto, Dios no nos lo quitó, nos lo ganó.

Hombres antes de otra cosa, se reconocen los espíritus tan sólo al verlos, ¿cuántos brillantes opacos tenemos como ídolos ahora que juegan sólo porque saben? La idea de este deporte no es patear una bolita, es incentivar para ser mejor, inspirar a quien te admira, no con dobles caras, como lo menciono al principio de este párrafo, se reconocen los espíritus aunque uno no lo entienda, se siente "algo" al ver a alguien como Calero, alguna vez lo debiste sentir en tu infancia con algún maestro, admiración genuina y respeto, en aquellos tiempos, todos puros, se identificaba muy fácil a la gente "buena".

Lo perdimos todos, no sólo el futbol, no se trata de un personaje más que integraba este gremio, la devaluada honestidad de a poco la fue fomentando, increíblemente nos enteró que se puede ser el mejor a costa de nadie.

Lo recordaremos con guantes, gorra y volando de palo a palo, en otros tiempos montado a caballo y la espada en todo lo alto o con la bandera empuñada subiendo una colina, imposible que en cualquier época Miguel hubiera pasado desapercibido.

Deje de llorarlo ya, ahora lloro por mí al haber estado con él y no aprender todavía de que se trata esto.

Sé que una de mis mejores anécdotas narradas a mis nietos será el haber estrechado su mano.

Gracias Miguel, descansa en paz.

Con gusto estamos en contacto vía twitter @gmascareno

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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