Contradicciones

Desde el sueño de un campeonato mundial, que se desarrollará en los alrededores de un pueblo montañés de no más de 300 habitantes, en llanuras hechas campos de fútbol, llenos de espectadores,...

Desde el sueño de un campeonato mundial, que se desarrollará en los alrededores de un pueblo montañés de no más de 300 habitantes, en llanuras hechas campos de fútbol, llenos de espectadores, admirando el peloteo de sus hijos y amigos, hasta la realidad de unas olimpiadas en Atlanta, puramente comerciales, con fallas increíbles en logística y servicios básicos, como los de transporte, que aunque muy graves no importan, pues la Coca Cola en su capital todo lo soluciona. Dentro de las muchas contradicciones personales, la que más me acompaña, es la de ser soñador, imaginativo, que sin embargo al querer traspasar mis imágenes, inconscientes a un terreno de tercera dimensión y seriamente real, tengo como triste resultado, una contradicción, por vida. Para ser más claro, si de deporte se trata, prefiero cien a uno, quedarme con el partido de fútbol que se desarrolla en el pueblo montañés, que aunque en realidad no se trate de una competición internacional, si no llanamente local, pues lo siento más auténtico, y mis sentimientos de formar parte en una peña, ultra, se justifica más con los colores de mis hijos y amigos de ellos; por lo que disfrutaría mucho más, que viendo la mejor prueba olímpica por la NBC, en una televisión gigante de sesenta pulgadas, en un bullicioso bar neoyorquino, tomando una cerveza Corona o Heineken, acompañado de cacahuates perfumados arrojados en finísimos platos de cristal cortado, y a mi alrededor varias mujeres hermosas, con sus cabelleras alocadas, a la moda, y con su ropa entallada, que excita mis más personales sueños eróticos. Y sin embargo, la contradicción existe, ya que si en realidad, por una varita mágica yo realmente pudiera en un momento dado elegir entre dos magníficas opciones, escogería sin pensar la segunda opción, y si lo pensara y lo razonara y llegara a la conclusión de que lo más sano, más real y duradero sería quedarme con la primera opción, que definitivamente, es la que más beneficios a largo plazo me arroja, estoy cien por ciento seguro que después de razonarlo maduramente y entender lo importante de separar mis instintos animales de los humanos, estoy convencido de que a pesar de tanto análisis, yo seguiría escogiendo la desafortunada segunda opción, aunque sepa que el placer sea solo pasajero y que la realización de mi sueño erótico sea poco probable. Y es que estoy seguro que de una forma u otra el pecado mueve al mundo, no me imagino lo estático que sería el mundo si no hubiera pecado, el mundo se mueve, y nuestras vidas también, todo está en eterno movimiento, y es por eso que es importante el pecado, así como el bien necesita el mal, así la estática necesita de la dinámica para poder ser entendida, no me imagino el mal si todo fuera bueno, es imposible, por eso existe el pecado, y por eso mismo, me quedo con el bar neoyorquino y sus mujeres con ropa ajustada y wonderbras, en lugar de ir por lo más sano, encuentro en las praderas verdes aledañas al pueblo montañés, con su iglesia y su torre y sus dos ríos de agua fría y truchas enormes, paseando a su alrededor.

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