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Reciban, amigos lectores, un afectuoso saludo a través de la primera colaboración de este cronista en el portal de Medio Tiempo, donde estaré colaborando dos veces por semana.

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Ya habrá oportunidad de hablar bien del equipo América, pero no ahora. El grupo de Luis Fernando Tena sigue sin aparecer, al cabo de tres jornadas del campeonato. Y es que muchas veces no basta con lograr la contratación de jugadores destacados para conformar un verdadero equipo de futbol. Es menester que esas estrellas jueguen todas a lo mismo, que se amalgamen como un grupo capacitado para desplegar un funcionamiento colectivo. El América que vimos el sábado pasado ante el deslumbrante Atlas parece desarticulado, sin cohesión entre líneas y carente de lanzadores desde el medio  campo, donde Germán Villa y "El Ruso" Peña son volantes de contención, recuperadores, caudillos del sacrificio, pero nunca orquestadores. La habilidad de Cuevas, el esfuerzo de Cabañas y el medio gas de Vuoso no alcanzan para que el América tenga contundencia y convenza a sus miles de partidarios. Hasta ahora lo mejor, lo más vistoso, ha sido su uniforme retro color mousse de mango y el golazo del joven Mosqueda del fin de semana anterior.

Aún así, considerando la indiscutible capacidad de los hermanos Tena y el inminente regreso del talentoso Cuauhtémoc Blanco, es de suponerse que el América empezará a carburar como corresponde a su jerarquía y a su obligación histórica de salir campeón.

Pero, hablemos de ese Atlas agresivo y vistoso que va por todo en este torneo. Qué agradable su forma de tocar de primera, de dar al juego un excelente ritmo, de buscar siempre la portería contraria. ¡Y qué par de goles del chamaco Guardado! Por momentos, este Atlas me recordó a aquel Atlante de Ricardo La Volpe que jugaba por nota, con una rápida circulación del balón y una enorme verticalidad. La comparación no es casual, si tomamos en cuenta las similitudes entre La Volpe y Rubén Omar Romano, jugador muy táctico en su tiempo y actual entrenador del conjunto rojinegro.

La fecha número 3 se saldó con una nueva victoria del Guadalajara. El colombiano Chitiva le quitó el "ti" a su apellido y con su autogol se convirtió involuntariamente en una chiva más, agudizando la crisis del Campeón del futbol mexicano y activando la alarma de la continuidad de Enrique Meza, quien sumó diez juegos sin ganar en la Liga. Todo ello, mientras que el ex equipo de Meza, el Toluca, mandó un mensaje de contundencia al derrotar al alicaído Querétaro para llegar a la marca perfecta: tres partidos jugados, tres ganados, nueve puntos.

Heriberto Murrieta es conductor de la cadena ESPN.

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