Del Piero, el Precio de la Gloria

Por: IGNACIO BLANCO

Por: IGNACIO BLANCO Del Piero es desgraciadamente el ejemplo más claro en los últimos años de un jugador que ha pasado del todo a la nada, de estrella del Calcio a cabeza de turco de todos los males que padece el fútbol italiano. Pero lo que es peor, se ha convertido en las últimas temporadas en un jugador del montón. Alessandro, Alex para los italianos, se consagró como el talento más prometedor de Italia en las temporadas 95, 96 y 97 de la mano de Marcello Lippi. Una grave lesión de ligamentos en un partido frente al Udinese apartó en la temporada 98 a Del Piero del fútbol, al que no regresaría jamás siendo el jugador desequilibrante de años pasados. En sus primeras actuaciones en la ´vecchia signora´ Alex le complicó mucho la titularidad al que hasta entonces era el indiscutible ídolo turinés, Roberto Baggio. Junto a Vialli, Ferrara, Baggio, Ravanelli, Peruzzi,... Del Piero lo ha ganado todo. Su enorme clase llevó a los dirigentes de la Juve a no renovar a Baggio, ya que Alex apuntaba iguales prestaciones, era más joven y no tenía el multimillonario sueldo de Baggio. Ahora Del Piero juega de segunda punta tras Inzaghi en la Juventus, que la temporada pasada blindó el contrato del jugador ante los rumores de su marcha al Barcelona. Su carrera está plagada de grandes acciones, de grandes goles -como el de tacón en la final de Copa de Europa ante el Dortmund- y asistencias de fantasía, y no en vano su toque de genio ha dado en Italia nombre a acciones que se denominan "a lo Del Piero". En el campeonato transalpino es fácil, muy fácil, pasar de estrella a estrellado, y la superestrella Del Piero ha sido el elegido para pagar todos los platos rotos. De la adimración de los ´tifossi´ ha pasado a ser el enemigo número uno, y de ser intocable en la Juve y en la ´Nazionale´ ahora ha sido relegado al banquillo en muchas ocasiones. Es cierto que Alex es buena muestra de la desconfianza generada entorno al calcio italiano durante la fase de clasificación para la Eurocopa y la irregular marcha de Italia durante el torneo, en el que no obstante llegó a tener la copa en sus manos. La autocrítica del fútbol italiano este año se ha convertido casi en asunto de estado, ya que en los últimos 10 años era imposible no encontrar a equipos italianos en la final de la UEFA o de la Liga de Campeones, y la pasada temporada los clubes transalpinos han caído a las primeras de cambio en todas las competiciones. El modelo al que aspiran en Italia es al juego desplegado por los clubes españoles, que combinan con más efectividad y criterio nacionales y foráneos en sus filas y cuyos sistemas de juego, mucho más atacantes, han eliminado a las escuadras italianas allá donde se enfrentaran -en algunos casos con auténticas goleadas-. Pero la propia cultura del resultado, la que ha hundido a Del Piero en un pozo difícil de salir, hace que el problema de Italia sea "la pescadilla que se muerde la cola", se quiere cambiar la filosofía del Calcio y del prehistórico ´catenaccio´ pero nadie piensa en proyectos a medio plazo, sólo en sacar como sea el próximo resultado. Del Piero, el precio de la gloria.

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