España ofrece su cara más vulgar

Por: Ignacio Blanco

Por: Ignacio Blanco Empate con sabor a venganza para Austria tras el 9-0 que España le endosó hace un año. Los hombres de Camacho mantienen firme su camino hacia el Mundial 2002 entre otras cosas porque ya sólo les queda un choque difícil frente a Israel fuera de casa, pero dejan muchas dudas por el camino sobre todo por no saber aún imponerse en el centro del campo frente a rivales de menor talla. El partido comenzó falto de ritmo por el exceso de jugadores que ambos equipos dispusieron en el centro del campo. Austria desde el primer momento intentó plantear el encuentro con mucha menos violencia que la mostrada hace un año ante los españoles y con más intención de jugar al fútbol. Las carencias de la selección austríaca para sacar el balón jugado desde atrás no impidieron que las llegadas al área española se sucedieran hasta que en un córner sacado por Herzog y que remató sin oposición Baur en el minuto 21 diera ventaja a los locales. España, sin presencia de sus delanteros Raúl y Urzáiz durante toda la primera parte, aprovechaba poco después del tanto local un córner que Baraja mandaba al fondo de la red en la primera ocasión de gol generada por los hombres de José Antonio Camacho, que no encontraron pese a la igualda mejorar su juego. Los balones por alto y los despistes de la zaga española permitieron que la presencia de los austríacos en las cercanías de Iker Casillas continuara. Abelardo y Hierro, los centrales de España, evidenciaron excesivas dificultades para detener a Mayrleb, delantero centro del Austria de Viena que actuó siempre con habilidad entre los dos zagueros. La segunda mitad comenzó con las mismas imprecisiones en los pases que en la primera mitad. Las dificultades para España sin embargo fueron diluyéndose tras la doble oportunidad errada por Baraja y las internadas de Sergi y Mendieta por las bandas. Austria, que basó sus oportunidades en las concesiones de la defensa española, aún disfrutó de varias ocasiones desbaratadas por el joven Casillas. De nuevo apenas hubo noticias positivas de Raúl en el juego de España, muestra del bajo estado de forma que atraviesa el delantero madridista. La diferencia entre ambos equipos no fue plasmada sobre el campo pese a que España gozaba ya casi en exclusiva de las pocas ocasiones de gol de la última fase del encuentro. Muchas imprecisiones en todas las líneas del combinado español que mantenían a un rival menor metido en el partido esperando que alguna de las concesiones de la defensa a Mayrleb se concretara en el 1-2. España, que tras el empate ante Austria sigue liderando el grupo VII de clasificación para el Mundial, no puede estar satisfecha más que del punto logrado en el Prater, ya que ni el juego de los hombres de Camacho sigue convenciendo ni el resultado ante un equipo al que se le metieron nueve goles hace un año son buenos argumentos para devolver la ilusión a la afición española tras el desastre de la Eurocopa.

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