Madrid, Barça y el peso de la historia

Por: Ignacio Blanco

Por: Ignacio Blanco Barça-Madrid. Madrid-Barça. La historia de un desencuentro cuyas raíces se pierden en la memoria, un superclásico cargado de morbo, política, fútbol, dinero y pasión, mucha pasión. El pasado 3 de marzo el Santiago Bernabéu asistió a un derbi aún intrascendente por estar lejos del final de la Liga, pero con la misma fuerza de siempre. Todo correcto, la grada encendida recibiendo con toda la hostilidad posible bajo un enorme mosaico de cartulinas blancas, 22 jugadores del máximo nivel en el campo, ocasiones de gol, buenas jugadas y cuatro goles...hasta que en el último suspiro se armó el Belén en el Bernabéu. Jugada clara de gol de Rivaldo, que suponía el ´hat-trick´ del brasileño, y el Barcelona que sacaba tres puntos del coliseum blanco, pero... el árbitro a instancias del linier anula el gol que suponía el 2-3. Esta es la consabida película del partido. Pero después se abre el cielo en Barcelona y se destapan los viejos fantasmas que tanto daño han hecho a la historia blaugrana. Daño porque el mal endémico de los azulgrana, lo que algunos llaman ´madriditis´, posiblemente no habrá hecho semejante daño a un club de tal envergadura en la historia del fútbol. No por anularle un gol, amigo Roldán, ya que apenas cinco días después en copa de la UEFA el árbitro no expulsó a Cocu tras una clara falta cuando era el último hombre, y al final ganó el Barça el partido por un ajustado 2-1. ¿Entonces? Entonces cada semana los árbitros se equivocan favoreciendo unas veces y otras perjudicando, ´lógicamente´ barriendo siempre a favor de los equipos grandes más aún cuando juegan en casa, ¿o ya no recuerda el barcelonismo el espléndido gol anulado al Alavés recientemente en el Camp Nou tras un fuera de juego tan inexistente como el del gol de Rivaldo en el Bernabéu?. Esa no es la cuestión, sino la filosofía que rodea al club, con la prensa como uno de los máximos responsables de que no se hayan alcanzado cotas más altas. Con más de 100 años de historia, y con plantillas mucho más fuertes que las del Real Madrid en muchas ocasiones, no es explicable fácilmente que un club sólo tenga 1 Copa de Europa y el otro 8. "El equipo del Gobierno", o "Así gana el Madrid" no son más que titulares de la prensa catalana que esconden ese sentimiento siempre revanchista y que demuestra una clara diferencia entre los dos grandes del fútbol español: uno busca su propia historia como referente para seguir creciendo, y el otro se pierde en batallas perdidas y en alimentar los viejos fantasmas. ¿Ya nadie recuerda el Barça-Madrid del año pasado en el que Sergi sacó un balón con la mano sobre la línea de gol? Reacciones: cabreo, rabia, malestar (lo único que debería haberse visto en Barcelona tras el encuentro del sábado), pero no aprovecharse para hacer política y seguir envenenado a las nuevas generaciones con la idea de que el Real es el ´equipo del régimen´... ¿de qué régimen?¿del de la dictadura del heptacampeón de Europa?. De acuerdo.

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