América: En el mismo lugar, con distinta gente

Es un hecho. El Apertura 2011 terminará en menos de dos semanas para las Águilas, que se quedarán fuera de la Liguilla por cuarta ocasión en los últimos ocho torneos.

Es un hecho. El Apertura 2011 terminará en menos de dos semanas para las Águilas, que se quedarán fuera de la Liguilla por cuarta ocasión en los últimos ocho torneos, y otra vez con una de las producciones estadísticas más bajas de su historia, y la peor desde la llegada de Michael Bauer al Nido.

Hace tres años y medio, cuando sumaron miserables 11 puntos a lo largo del Clausura 2008, las cosas estaban aparentemente peor, con Guillermo Cañedo White dejando el cargo y un completo aprendiz ingresando al club con disimulo para generar lo que pomposamente se denominó como una “reingeniería”, que supuestamente le devolvería al club la grandeza perdida.

Bauer, un destacado vendedor y creativo en Televisa -según se dice- fue una apuesta de Bernardo Gómez, brazo derecho de Emilio Azcárraga Jean, para recomponer la situación de un club que vivía horas tan bajas como las que hoy vuelven a instalarse en Coapa, con la diferencia que la irritación del americanismo ahora es mayor, y roza el hartazgo.

Entonces el timonel relevista –luego de la vergonzosa etapa de Rubén Omar Romano- Juan Antonio Luna, fue removido del cargo; hoy habrá que ver si Alfredo Tena, otro ex jugador que estaba a la mano en un momento de urgencia, no corre con la misma suerte.

 Pese a que ese torneo fue numéricamente peor que el actual, en aquel primer semestre de 2008 el América tuvo el consuelo de realizar una gran proeza para eliminar al Flamengo de Brasil en pleno Estadio Maracaná, y colarse hasta las Semifinales de la Copa Libertadores, nada mal para un equipo que se dijo entonces, “tocó fondo”.

Además, aquel plantel contaba con dos activos importantes, en lo futbolístico y en lo económico, como Salvador Cabañas y Guillermo Ochoa, dos de los mejores jugadores que militaban en la Liga mexicana y que eran pretendidos por clubes europeos.

Hoy no queda ninguno de ellos, el primero por una situación ajena al control de Bauer, y el segundo por su tremenda torpeza como dirigente para saber manejar a un jugador al que por retener a la fuerza hasta el término de su contrato, se le escapó gratis al futbol francés, en donde parece que se espera su fracaso para que tenga que retornar a la Liga mexicana, en donde el famoso y nefasto pacto de caballeros le obligaría a volver al club, aún si eso no fuera su voluntad.

Sinceramente, pese a que Ajaccio descienda, cuesta pensar que el portero mexicano –actualmente valorado como el cuarto mejor en la Liga gala en las puntuaciones del prestigiado medio L´Equipe- no siga en Europa unos años más.

En el plantel del América hoy  el jugador más caro y de mayor calidad es el ecuatoriano Christian Benítez, por quien el club pagó cerca de 10 millones de dólares, incluyendo en la operación a su compatriota y tocayo Christian Suárez, que ahora es propiedad del Santos. Pese a su indiscutible calidad del “Chucho”, la inversión es poco probable que resulte rentable. Más allá de su rendimiento en el Apertura 2011, y de que seguramente es el extranjero que tiene más posibilidades de mantenerse en el club el próximo año, será difícil lograr revenderlo a un precio similar al que fue adquirido, ya que persiste un mal congénito en una de sus rodillas, motivo que en su momento hizo que la venta en 9 millones de libras esterlinas que estaba pactada entre el Santos Laguna y el Birmingham  se cayera definitivamente y se convirtiera en un préstamo por un año.

Hoy, como hace tres años y medio, se vuelve a plantear la idea de una “limpia” que remueva todas las estructuras del club; ya se han ido Jaime Ordiales y Carlos Reinoso, y muchos aseguran que también se irá Bauer, aunque hace unos días en una junta con sus patrones la decisión fue que se quedara en el América, al menos hasta nuevo aviso.

Creo que es hora que Emilio Azcárraga Jean tome el toro por los cuernos; su padre supo delegar en gente que entregó muy buenas cuentas como Guillermo Cañedo Bárcenas o Emilio Díez Barroso. En cambio, él, que en otros rubros de su empresa acertó con decisiones valientes y atrevidas, no ha sido capaz de elegir bien a la hora de confiarle el club a un directivo capaz, tal vez porque acaba entregándole el poder a gente que forma parte de su círculo cercano, más que a gente de comprobada capacidad.

Si el futbol es un mundo difícil en el que los azarosos resultados a veces no respaldan el trabajo  más profesional y honesto, mucho más incontrolable son las cosas cuando se improvisa probando gente exitosa en otros rubros, pero sin la experiencia necesaria en el medio.

Y tan importante como elegir bien al nuevo presidente –o en su caso, mantener al actual- es que se tenga una idea clara de lo que se pretende del club y no se den los bandazos de los últimos años se han dado lastimosamente. Algunos de los fracasos de Bauer fueron consecuencia de sus decisiones, otras haciendo caso a órdenes superiores. Se sabe, por ejemplo, que Reinoso fue “sugerido” por Azcárraga Jean, quien le compró ingenuamente al chileno la idea de que con él retornaría el viejo y glorioso americanismo. 

Bauer cometió errores como traer a un entrenador caro como Ramón Díaz y después desoír sus recomendaciones a la hora de conformar el plantel, en el que no hubo gente de su entera confianza. Ese América gastó muchos millones en jugadores que no estaban en la lista de preferencias del entrenador; “el Pelado” no tuvo los ejecutantes solicitados y acabó pagando el precio. Luego, ante el evidente despilfarro en futbolistas que no entregaron buenos resultados, en Televisa Santa Fe cerraron la cartera a otros entrenadores como Jesús Ramírez y Manuel Lapuente, quienes pese a ese evidente distanciamiento del “paladar americanista”, entregaron mejores resultados y supieron llevar al club a la Liguilla. Entonces se tomó la decisión de “apostar” por los jóvenes, aunque fuera para justificar la falta de refuerzos de renombre, hasta que a Reinoso le creyeron el cuento y a Ordiales le perdonaron la impericia, y así se permitieron gastar otra fuerte suma para reforzar al equipo, que hoy tras una nueva e importante inversión vuelve a dejar la sensación de tener un elenco estrecho en calidad y en cantidad, a buena distancia de los clubes que tienen aparentemente economías similares o incluso inferiores, a la del equipo de Televisa.

  Por ello se vuelve a hablar de cambios estructurales y tal vez de una nueva “ingeniería”. La histeria en la que se desenvuelve hoy el equipo es mala consejera, pero es evidente que no se puede trabajar pensando en el mediano y largo plazo en un club cuya deuda pública ha crecido tanto en los años recientes; y si a eso se agrega las malas gestiones en Necaxa y San Luis, el resultado difícilmente puede ser más ruinoso.

Ante ello se necesita hoy algo más que cambiar de culpables o prestanombres. Eso no basta. También es hora de entender que la identidad del equipo es un valor importante y a considerar, pero con amor del bueno, como el de Carlos Reinoso, Alfredo Tena o Zaguinho no es suficiente, y lo debe tener claro el propio Emilio Azcárraga Jean, dueño que indudablemente ama a su equipo como pocos, y pese a ello, no ha sabido renovarle la grandeza, la cual -aunque duela reconocerlo- ha perdido estatura bajo su mandato.

No sé si, como se difunde constantemente, la buena salud del América sea indispensable para que el futbol mexicano esté verdaderamente bien, visión bastante centralista. Lo que sí es indiscutible, es que la Liga mexicana como unidad de negociones, pierde mucho si el equipo “grande” llamado a ser “el malo” de la película en vez de dar miedo da pena, y últimamente hasta el popular antiamericanismo parece una bandera tan desgastada que ni quienes la portaron como estandarte hoy le encuentran sentido a su existencia.

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