La herencia de Menotti

Se acaban de cumplir 20 años del debut de César Luis Menotti como entrenador nacional. Fue el 20 de noviembre de 1991 cuando el TRI se estrenó con el “flaco” empatando a un gol en un amistoso,

Se acaban de cumplir 20 años del debut de César Luis Menotti como entrenador nacional. Fue el 20 de noviembre de 1991 cuando el TRI se estrenó con el “Flaco” empatando a un gol en un amistoso contra Uruguay efectuado en Veracruz.

Muchos creen que fue el trabajo del argentino el que catapultó a México al periodo de mayor evolución en su historia. Tal vez no haya sido Menotti el único responsable, pero su aporte sin duda debe ser reconocido.

Ciertamente su estadía al mando de la Selección duró apenas 23 partidos en poco más de un año, y más allá de que los resultados y los rendimientos no fueron espectaculares ni mucho menos, su presencia ayudó en tres sentidos. Primero su llegada permitió recuperar la autoestima de una Selección que vivía un momento crítico. Hay que hacer memoria. Tras cumplir la suspensión que impidió acudir al Mundial de Italia 1990 la era de Manuel Lapuente quedó trunca tras un sonoro fracaso en la primera edición de la Copa Oro (eliminado en Semifinales por Estados Unidos), y una revolución interna en la FMF incluso apartó al Tri de la televisión abierta. Eran días tan extraños que Televisa, hoy casi dueña de la Selección, en aquella administración se dedicó abiertamente a boicotearla, negándole incluso la posibilidad de jugar partidos eliminatorios a un mundial en el Estadio Azteca. Menotti debió trabajar en un entorno enrarecido como pocos y fue en su figura, en la que una guerra mediática de cuarta acabó concentrándose. Para los futbolistas ser convocado por un técnico que había sido Campeón del mundo implicaba todo un honor, en momentos en los que esas convocatorias no siempre eran bien recibidas, pues se trataba de cumplir entonces con muchos partidos de los que hoy llamamos “moleros”, que se programaban para jugarse casi siempre en el Memorial Coliseum de Los Ángeles.

Es indudable, y eso lo aseguran varios de los que fueron sus pupilos, que el argentino ayudó también a cambiar la mentalidad del futbolista mexicano, o al menos a dar los primeros pasos para que eso sucediera. Menotti fue insistente en ese sentido. Al jugador mexicano le sobraban atributos futbolísticos, físicos y técnicos, pero el factor a trabajar era el mental. Hacerle ver que podía enfrentar sin complejos a cualquier adversario. Por eso provocó varias giras por Europa en las que México enfrentó como visitante a rivales complicados como Alemania, Croacia, Rusia, Rumania o Bulgaria; esa semilla germinó y fue fundamental para el gran año de México en 1993, ya con Miguel Mejía Barón en el banquillo.     

Tal vez la mejor herencia dejada por el “Flaco”, más allá de haber sido el primer entrenador en llevar a la Selección a jugadores que acabaron siendo grandes figuras como Jorge Campos, Claudio Suárez, Ramírez Perales o Ramón Ramírez, es el hecho de que hoy México tenga la posibilidad de participar en torneos de la Conmebol, es decir en Copa América y Copa Santander Libertadores. Fue él, justamente, el que convenció a Emilio Maurer y Francisco Ibarra -los entonces Directivos de mayor rango en la FMF-  de que realizaran gestiones para ser admitidos en eventos de una región ajena a la CONCACAF. Menotti ayudó a que se abriera por primera vez esa puerta que ha permitido al futbol mexicano mostrar sus avances en el plano internacional y gozar de un fogueo que ha sido indiscutiblemente positivo.

Gracias a ello, entre otros factores, el futbol mexicano ha crecido en los últimos 20 años, más allá de que no se haya podido superar la etapa de los Octavos de Final en un Mundial. Las nuevas generaciones, por falta de información o desconocimiento de la historia, tal vez no se den cuenta de que hoy el futbol mexicano está en un mejor sitio del que estaba hace 20 años, cuando Menotti y su quijotesca figura se hicieron cargo del Tri en horas muy bajas…

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