Rebautizada, pero la misma Liga

La 'nueva' Liga se parece mucho a la 'vieja' Liga. El aparente cambio que tanta expectativa generó entregó muy pocas novedades en forma y en fondo, y todo lo prometido se parece mucho a lo que...

La “nueva” Liga se parece mucho a la “vieja” Liga. El aparente cambio que tanta expectativa generó entregó muy pocas novedades en forma y en fondo, y todo lo prometido se parece mucho a lo que sucede con el eslogan de ciertos partidos políticos que quieren borrar sus turbios pasados prometiendo ser “nuevos” o “diferentes” y en realidad siguen siendo igual que siempre. Sin profundizar mucho en lo que fue anunciado ayer, me parece una buena idea revivir el torneo de copa e incluir a equipos de la Liga de ascenso, algo que puede ayudar a fortalecer a este circuito a integrarse más con la Primera División para que en el corto o mediano plazo se pueda interactuar de mejor forma con dos o tres ascensos y descensos anuales lo que también le daría mayor atractivo a ambos torneos.

En cambio, no me agrada, y me parece un exceso que puede ser contraproducente, que se jueguen dos Copas anuales y que el formato sea grupal y no el sistema tradicional copero que es lo que suele hacer de esta clase de certámenes algo más atractivo. Aplaudo la medida de  acabar de una buena vez con el ordenador, y la creación de un Tribunal de apelaciones, así como en que la Comisión Disciplinaria tenga la libertad de establecer castigos graduales a criterio y no por tabuladores cuadrados que castigaban por igual una patada artera en la cara que un empujón leve exagerado por el agredido. Difiero de los que creen que el volverle a dar valor doble del gol como visitante entregará series de Liguilla más espectaculares –recuerdo la Liga entre Necaxa y Celaya de 1995-96- y en cambio creo que retornar a ese formato que en el pasado ya se había desestimado, atenta contra la justicia deportiva, al arrebatarle una mínima pero importante ventaja en la Liguilla a los equipos que habían sido más regulares y consistentes en la etapa regular. Ciertamente estas medidas ofrecen cambios mínimos que no hacen pensar auténticamente en que a partir del Apertura 2012 que inicia el 20 de julio tendremos en realidad una Liga diferente, aunque la pretensión ahora es atacar la “percepción” que tiene el público en general de su campeonato de futbol doméstico. Lamentablemente ese esfuerzo por “lavarle” la cara a la Liga mexicana, se diluye casi por completo ante el cinismo con el que el flamante Presidente de la Liga, Decio de María –operativamente ya ejercía ese rol desde tiempo atrás-  defiende lo indefendible. El directivo asegura que a partir de ahora los futbolistas deben ser los protagonistas esenciales del juego –lo que por obvio, resulta hasta ingenuo querer vender como algo nuevo- pero defiende medidas que justamente atentan contra ese protagonista, como el Draft y el pacto de caballeros, dos medidas que afuera y adentro del país, retratan mafiosamente al futbol mexicano. Dice Decio que el Draft es como una reunión de contratistas para favorecer a los futbolistas que necesitan empleo, casi algo así tan positivo como una feria de oportunidades. Se oye muy bonito, pero De María omite es que a diferencia de esas ferias o expos, el Draft no es una opción para buscar empleo, es la única opción y si en unas cuantas horas no logras contratarte, te quedas sin trabajo al menos seis meses hasta el siguiente Draft, al no haber otros días de contratación u otros posibles contratantes. Se atreve a defender ese “pacto de caballeros” con un argumento tan absurdo como decir que éste es para beneficiar a los equipos chicos, cuando éstos normalmente viven de jugadores prestados, casi no “compran” futbolistas.  Todo lo contrario, ese mafioso pacto que viola estatutos de FIFA  favorece a los equipos grandes que tienen muchos jugadores y quieren tener control de éstos incluso sin necesidad de pagarles un suelo, ya cuando el contrato haya expirado. También dice que hay sistemas similares en todos los países del continente, lo cual es completamente falso; básicamente en Argentina la AFA también de manera tramposa impide el libre tránsito de jugadores sin contrato vigente entre sus clubes, con una cláusula en la que se pretende que si el contrato de un jugador expira, el club pueda retenerlo automáticamente sólo otorgándole el 20 por ciento de aumento, la cual aplican sólo a conveniencia. Estos dos puntos y el de la multipropiedad me parece que serían cruciales para de verdad limpiar la imagen de la Liga mexicana, y que varíe la percepción que la gente tiene de su futbol y  sobre todo de sus dirigentes, que son los que menos credibilidad gozan ante la opinión pública.  Lo escribí en su momento, el futbol mexicano a nivel general entrega un producto que no es malo como muchos creen, y que tendríamos que dejar de compararlo con la Champions League. Nuestro campeonato sí tiene áreas de oportunidad para mejorar en varios rubros, pero tampoco se puede ser tan ingenuo para creer que la Liga mexicana puede convertirse por decisión de sus directivos en la Premier League inglesa, cuando los 18 planteles de la Primera División mexicana valen menos que la nómina del Manchester United, y cuando el aficionado en México gasta en promedio mucho menos de lo que lo hace un cliente asiduo del futbol inglés.

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