Jorge Witker.

Iván Alonso, y los males cardiacos de la Liga MX

Martes 17 de Julio del 2012



El Torneo Apertura 2012 inicia este viernes y más allá de algunas ausencias notables como las de Jackson Martínez y Egidio Arévalo, la más triste baja de cara al torneo es la del bicampeón de goleo Iván Alonso, que en un año en México y pese a la pobre recolección de puntos de su equipo, se ganó a pulso el reconocimiento del medio y conquistó dos campeonatos de goleo individual acumulando 25 goles en 34 partidos en la Liga azteca.

El delantero de los Diablos ha decidido apartarse, al menos momentáneamente, de la actividad profesional, tras confirmar un problema cardiaco que no hace recomendable practicar un deporte de alto rendimiento y mucho menos hacerlo en una altitud como la de la ciudad de Toluca.

No soy médico ni me atrevo a juzgar el trabajo de un doctor,  aún después de haber recurrido a algunos de ellos para que me explicaran que tipo de trastorno de su ritmo cardiaco sufre el futbolista de 33 años.

La mayoría de esas voces autorizadas, que han sido cuidadosas al opinar por no conocer a fondo este caso  en particular, aseguran que lo que sufre Alonso puede ser tratado, y no necesariamente es mortal, aunque sí es un asunto delicado por lo que todos desaconsejan que una persona a la que se le detecto este tipo de anormalidad practique deporte a nivel tan exigente y mucho menos a más de 2 mil 600 metros por encima del nivel del mar.

En lo que también coinciden esos cardiólogos es que un paciente con ese diagnóstico debe ser rigurosamente controlado periódicamente y que para permitirle seguir con su actividad profesional se le debieron realizar exámenes más a fondo.

Esas recomendaciones no coincidieron, al menos eso parece, con el diagnóstico de los doctores del Club Deportivo Toluca, que hace un año, y hoy, estiman lo mismo: el jugador puede seguir su vida deportiva con normalidad.

En este delicado tema, saltan a la vista situaciones que a mi parecer son graves. Iván Alonso no descubrió este mal hace unas semanas. Supo de él unos días después de haber llegado a México en junio de 2011. En aquella ocasión los médicos del Toluca –desconozco si hay un cardiólogo entre ellos-  según ha declarado el propio futbolista, minimizaron el problema y le hicieron ver que esos latidos desiguales podían tener que ver con su adaptación a la altura de Toluca. Le dijeron que lo checarían seis meses después, algo que no sucedió.

Fue hasta un año más tarde, al realizársele las pruebas de esfuerzo de la Pretemporada, que se detectó que ese problema se había agudizado, lo que obligó al jugador a practicársele un cateterismo y posteriores pruebas de esfuerzo, cuyos resultados no fueron satisfactorios.

Para Alonso el tema, además, resulta aún más preocupante pues él fue compañero de cuarto de Daniel Jarque, futbolista español que murió en el 2009 a los 26 años por asistolia en Coverciano, Italia, donde el Espanyol realizaba su Pretemporada.

A la postura de los doctores del Toluca se agregó la irresponsable declaración de Fernando Corona, directivo del club que en entrevista telefónica aseguró que el jugador podía seguir su carrera sin riesgo alguno, que debía cumplir el año de contrato que le restaba, y lo más  inexplicable de todo, aceptó desconocer el historial clínico del futbolista y si un año atrás ya se le había diagnosticado ese mal pues él no estaba a cargo del equipo en ese momento.

Una pena que si un directivo pretende defender los intereses de su club –ese es un trabajo- ni siquiera se tome el tiempo de conocer a fondo la situación médica de uno de sus activos más importantes.

En fin, es de desear que Iván Alonso pueda ser tratado por especialistas y supere sus problemas de salud más allá de que pueda o no proseguir su carrera, y sería justo exigirle a esos dirigentes de la flamante Liga MX que hoy venden un futbol de valores, de ética y de principios, investigaran a fondo este caso para proteger a quienes ellos dicen que son los verdaderos protagonistas del juego y castigar, si así lo denunciaran los hechos, a quienes no actuaron correctamente.

Casos como los de Iván Alonso puede haber varios y posturas aparentemente negligentes como las del Club Deportivo Toluca también.  ¿Será que necesitamos que un futbolista muera en un campo de juego en México para darnos cuenta de que no se está haciendo lo necesario en ese rubro?.

Seguro en la agenda de la Liga MX no hay nada al respecto. Dirán que es un caso aislado y excepcional. Lo peor es que mientras los directivos no se ocupan de esa clase de temas, los principales afectados, los futbolistas, no se unen ni para ayudarse mutuamente, vamos, ni siquiera para manifestar una inconformidad o un extrañamiento.  Queda claro que al futbol mexicano, de antes y de ahora, le falla algo en el corazón, un futbolista más digno que defienda su profesión en serio, no leyendo textos escritos por sus patrones.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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