Jorge Witker.

Abrir el espectro

Martes 20 de Noviembre del 2012



Es un hecho que en la Final del Apertura 2012 en la Primera División habrá un equipo que hasta hace poco habitaba la Liga de Ascenso pues las últimas franquicias que subieron de esa categoría, Tijuana y León, han encontrado sitio en la instancia de las Semifinales.

Lo sucedido con estas sorprendentes escuadras, que también ocuparon en la fase regular dos de los tres primeros lugares, se puede agregar a lo ocurrido en el renacido torneo de Copa MX, donde cuatro equipos de la división menor, Dorados, Necaxa, Neza y Correcaminos, monopolizaron el torneo desde la ronda de las Semifinales.

Estas muestras de competitividad de la otrora Primera A, brotan hoy como una tentadora invitación para intentar un cambio que sin duda podría ser benéfico en muchos sentidos. Ojalá los que mandan en la Liga MX se animaran a abrirle espacio a la posibilidad de que hayan dos ascensos y dos descensos por año, lo que sin duda agregaría un importante condimento al futbol mexicano, que crecería en morbo y atractivo, y podría propiciar que diferentes empresarios se animaran a invertir en plazas interesantes del ascenso con la intención -y mayor posibilidad- de encontrar cabida pronto en el futbol de rango mayor.

Ya aplaudimos la inclusión de los equipos del ascenso en el Torneo de Copa –más allá de que el formato no parece el correcto- y sería muy bueno para el fortalecimiento real del circuito – que sigue sin tener un número par de contendientes y debería pasar de 15 equipos a 18- abrirle un mínimo de dos opciones de ascenso por temporada. En una primera fase, se podría planear un ascenso directo como actualmente se define, y otro posible, que lo disputaran en una serie promocional el perdedor de la Final por el ascenso contra el penúltimo en la porcentual o el último en la general de un año en la Primera División.

Muchos tienen miedo –y la tabla de cocientes surgió originalmente en Argentina por ese motivo- de que los equipos “grandes” puedan perder la categoría, lo que más allá de los partidismos, no necesariamente resulta negativo. A algunos equipos históricos ese doloroso retroceso les ha terminado beneficiando; recuerdo al Atlante y ahora al mismo León. Sus aficiones no les abandonaron en la Segunda División, su presencia en ese circuito siempre resultó provechosa y sus regresos al Máximo Circuito causaron furor.

La baja de River Plate en Argentina significó una merma económica durante un año para la Primera División de aquel país, pero la derrama que dejó el paso de los millonarios por “tierras extrañas” realzó ese circuito que tuvo más difusión que nunca y “salpicó” ganancias a equipos más modestos.

Tener una Liga de ascenso más fuerte y boyante sería muy benéfico también para el circuito principal, al que además, el latente riesgo de que haya mayor intercambio de equipos entre ambas divisiones agregará mayores atractivos comerciales y económicos que serían en beneficio de todos.

Abrir el espectro del futbol profesional en el país y ser incluyente con plazas menos favorecidas serían pasos importantes si la pretensión de mejorar el producto-espectáculo-deporte es real y no sólo un slogan de campaña.

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