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Jorge Witker.

Monterrey y el paso que falta

Martes 18 de Diciembre del 2012



Monterrey regresa a casa con la sensación de haber hecho los deberes en su travesía japonesa. Rayados se quedó con el tercer lugar del Mundial de Clubes 2012, lo que un equipo mexicano no lograba desde que el Necaxa lo consiguiera en el 2000, y estadísticamente incluso lo del equipo de Vucetich resultó mejor (dos triunfos en tres juegos) de lo que hizo el de Arias en Brasil 2000, donde sólo pudo ganar uno de cuatro partidos.

Ese tercer puesto, que no lograron el resto de los exponentes aztecas, América, Atlante, tres veces en Pachuca y al mismo Monterrey un año antes, es el que le correspondería casi siempre a los representantes de la Liga MX si nos apegamos a los valores económicos de los elencos que anualmente participan en el Mundial de Clubes.

Entiendo que a muchos románticos les parece que estos valores económicos tienen poco que ver con los futbolísticos, pero en realidad, hay distancias financieras que marcan pautas casi irreversibles. Dicho de otra forma, si bien en un partido sigue vigente ese espíritu democrático igualador y cualquiera le puede ganar a cualquiera, al final de cuentas los títulos suelen ganarlos los equipos ricos o los que cuentan con los elencos mejor cotizados.

Por eso, el Mundial de Clubes sigue siendo una especie de Copa Intercontinental disfrazada. La Final siempre la disputan –salvo la edición del 2010, en la que el africano TP Mazembe logró colarse a ella tras sorprender en Semifinales al Internacional de Porto Alegre- los monarcas de la UEFA Champions League y de la Copa Libertadores, que son normalmente los que tienen los jugadores más cotizados –es decir los mejores- entre los concursantes de esta justa que pese a los intentos de la FIFA, sigue sin ser un torneo que logre un interés acorde a lo que hay en juego.

Luego de cinco años en los que ganaron siempre los equipos europeos, normalmente los más “ricos”, el Corinthians rompió el orden financiero, y se coronó –en buena medida gracias a una noche inspirada de su guardameta Cassio- pese a que tener un plantel que vale siete veces menos que el del Chelsea,  uno de los monarcas de la Champions League más flojos de los tiempos recientes.

Tras ganar con mucha fortuna la “Orejona”, la escuadra millonaria de Roman Abramovich no ha dado una. Se ha habituado a perder títulos, al caer en la Community Shield frente al Manchester City, en la Supercopa de Europa frente al Atlético de Madrid, en la Champions League al quedar eliminado en la etapa de grupos y ahora en el Mundial de Clubes.

Y sin embargo, ese Chelsea pareció un equipazo cuando se midió en Semifinales al Monterrey, al que a ratos le pasó por encima. El resultado acabó siendo el lógico, pues lo normal es que el monarca de la Champions League supere al de la CONCACAF, pero la forma es la que causó cierto malestar. Rayados desperdició en ese partido una inmejorable ocasión de torcer las leyes del sentido común y haber dado un verdadero paso hacia la trascendencia. No pudo ser.

En Japón 2012, Monterrey dio un mal partido ante su adversario más difícil y pagó el precio, pero acabó cumpliendo con lo que debería exigírsele a los equipos mexicanos que van al Mundial de Clubes. El saldo es positivo, dentro del pobre historial mundialista de la Liga azteca, pero deja también la sensación de que se dejó escapar una inmejorable ocasión para haber dado ese paso que a nivel de clubes sigue pendiente.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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