Jorge Witker.

Multipropiedad, un mal síntoma

Miércoles 26 de Diciembre del 2012



El ingreso del empresario multimillonario Carlos Slim al futbol mexicano tal vez haya sido una de las mejores noticias del 2012. Su vinculación a Grupo Pachuca y la decisión de desafiar, vía el recién ascendido León, al duopolio televisivo que imponía sus reglas del juego sin miramientos, rompió definitivamente con el status quo.

No se puede negar lo exitoso que ha sido para León encontrar otros acuerdos para televisar sus juegos mucho más lucrativos de los que Televisa-TV Azteca establecían  por norma y a raja tabla. La difusión que pudieran “perder” por no tener cabida en red nacional se amortigua con una ganancia económica mucho mayor a la que le ofrecían, y los canales aparentemente restringidos por los que sus partidos son vistos –Fox Sports, UNOTV y por supuesto Mediotiempo.com- ofrecen la señal a un número nada despreciable de aficionados.

Tras ello, la sociedad que han formado Grupo Pachuca y Carlos Slim parece decidida a seguir invirtiendo en el futbol mexicano. Luego de no cerrar un acuerdo para hacerse del Veracruz, de la Liga de ascenso, anunciaron la adquisición de Estudiantes Tecos, otra franquicia de ese circuito y que nadie descarte que puedan en un futuro invertir en otros equipos, como lo están haciendo en España, donde ya se han vinculado al Real Oviedo de España.

Ahora el temor es que en la Liga mexicana se convierta en un nuevo campo de batalla para la pública disputa entre Carlos Slim, y los dueños de las televisoras más importantes del país, Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego, como sucede en el rubro de las telecomunicaciones. Los importantes emporios que estos hombres manejan no han mostrado en ese rubro tener muchas ganas de competir en igualdad de circunstancias y han asumido posturas monopólicas para defender sus intereses. Tal vez en ese sentido  ya se ha anunciado que el famoso tema de la multipropiedad, que hasta hace poco era ignorado, o al menos minimizado, por los directivos que organizan el futbol mexicano,  será revisado en la próxima junta de dueños en febrero próximo, en la que existe la posibilidad de que salgan chispas y se abra este nuevo campo de batalla o simplemente no pase nada.

Lo concreto es que entre ambos grupos, y si se incluye a la familia López Chargoy, concentran al menos 11 equipos de las dos principales divisiones del futbol profesional en México, ya que Grupo Pachuca-Slim es dueño de Pachuca, León y Estudiantes, TV Azteca de Chiapas, Morelia y Neza FC, Televisa con América, Necaxa y ahora Veracruz y los López Chargoy administran al San Luis y al Puebla.

Aunque Justino y Decio, que han sabido entregar buenas cuentas en algunos rubros,  hayan querido “vender” este hecho de la multipropiedad como algo positivo, y Jesús Martínez se defienda aludiendo a la “honorabilidad” de los equipos y futbolistas en cuestión, en realidad esta dinámica no es un síntoma de buena salud.

Que una Liga como la mexicana, que presume uno de los mejores 20 campeonatos del mundo, no sea capaz de tener a 18 dueños independientes y económicamente poderosos  en la Primera División nunca será una buena noticia.  Mucho menos descubrir que la Liga de Ascenso sigue sin poder tener un número par de equipos y 18 inquilinos en similitud a la Primera División y sigan dándose cambios de dueño y sede constantes y confusos.

Por eso aunque quienes concentren dos o tres equipos tengan la solvencia económica de Carlos Slim y el buen manejo de Grupo Pachuca, y sean eficientes para hacer rentables esas franquicias y honorables en su manejo, de todos modos la credibilidad del futbol mexicano y la igualdad de oportunidades entre sus socios debería ser vigilada con sumo cuidado.

Además, estos poderosos hombres que diluyen su inversión en distintos equipos, podrían concentrar sus energías y recursos en uno solo y armar auténticos trabucos pensando no sólo en dominar la Liga mexicana sino en conquistar retos internacionales que podrían ayudar a cotizar mejor a todo el futbol mexicano en el exterior.



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