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Jorge Witker.

En el Hexagonal, con 17 puntos basta

Martes 5 de Febrero del 2013



Inicia este miércoles el Hexagonal Final de la CONCACAF, en el que seis Selecciones luchan por hacerse por tres boletos directos para acudir al Mundial de Brasil 2014.

Siempre se debe ser respetuoso de los rivales, incluso cuando éstos lucen aparentemente tan inferiores como algunos a los que México suele encarar en parte de su camino eliminatorio, dentro de la CONCACAF. Eso deberíamos aprenderlo en los medios de comunicación mexicanos muy propensos a descalificar al resto de la región y a minimizar constantemente al adversario en turno.

Por eso me parece muy bien que José Manuel de la Torre –aún con su rostro poco amable- no de licencias para hablar de goleadas, de rivales fáciles o de adversarios pequeños, pues con esa seriedad se encara debidamente un proceso que ya siendo claros, no debe representar un reto mayúsculo sí se hacen las cosas medianamente bien.

A diferencia de otros sistemas eliminatorios, incluso de la misma CONCACAF pero en otros niveles –como el Preolímpico- en esta etapa el margen de error es amplio y eso evidentemente favorece a los equipos más fuertes y consistentes, protegiéndolos de una mala actuación o un par de derrotas inoportunas.  

La historia de estos Hexagonales, que definen los boletos mundialistas en la región desde 1997, es muy clara en ese sentido. Este formato de competencia en el que se acumulan puntos a lo largo de 10 partidos eliminatorios, cinco en casa y cinco fuera, “vacuna” contra el azar a los más poderosos, como Estados Unidos y México que nunca han dejado de estar en esos tres primeros puestos que dan boleto a un Mundial.

Aunque no hay que olvidar que para México hubo algún susto en el pasado, como sucedió sobre todo en el camino para Corea-Japón 2002, y poco menos en el trayecto a Sudáfrica 2010, aún en esos procesos en los que se sufrieron derrotas increíbles y se cambió de entrenador, se acabó logrando el objetivo.

Y es que bastan, según lo que marca la estadística, sólo 17 puntos, de los 30 que se disputan en el Hexagonal, para asegurar un boleto al Mundial, lo cual dicho de otra manera obliga apenas ganar los cinco juegos en casa y empatar un par de los que se disputan fuera para estar en Brasil 2014.

El balance de los cuatro anteriores Hexagonales deja ver que curiosamente Estados Unidos y México han acumulado los mismos resultados en sus 40 juegos, al sumar 22 triunfos, 10 empates y ocho derrotas en ellos, lo que significa que perdieron en promedio dos juegos en cada etapa y sólo contabilizaron una media de 19 puntos por proceso.

Eso quiere decir que los dos “gigantes” de la región dominan estas etapas sin necesidad de avasallar, y aún teniendo permiso para registrar algún resbalón inoportuno más allá de los propios que se infringen  entre ellos.

Incluso México, que siempre culminó en alguno de los dos primeros puestos, no ha sido capaz de acabar en el primer lugar desde el camino a Francia 1998. Tiene tres Premundiales ubicándose en el segundo lugar, por detrás de Costa Rica en el 2002 y de EU en 2006 y 2010.

Por todo ello, y por cómo se están haciendo las cosas en la actual gestión,  cuesta trabajo pensar que este Hexagonal resulte tortuoso o difícil, y sería bueno buscar mejorar el pasado. Es decir que se recupere el primer puesto del Hexagonal, se busque acabar invicto (sólo se logró de cara a Francia 1998) y se busque evitar la derrota en Estados Unidos, donde se perdió en cada uno de los últimos tres hexagonales.

Obviamente todos estos números fríos, dan apenas fe de lo que ha sucedido en el pasado y por ello marcan tendencias válidas para el análisis previo, pero no dejan de ser sólo eso. Recordemos que el maravilloso futbol es tan ciencia como azar.



Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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