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Jorge Witker.

San Luis, toma vuelo rumbo al precipicio

Martes 12 de Marzo del 2013



Con el sistema de descenso que rige en México, en el que se contabilizan tres años –seis torneos- y no sólo uno como en otros países, el equipo que acaba perdiendo la categoría difícilmente se puede sentir víctima de un accidente o afectado decisivamente por el azar o el arbitraje, más allá de que circunstancialmente un resultado o un gol, o hasta una pifia arbitral,  puedan parecer determinantes.

Por eso hoy escuchamos voces que aseguran que en San Luis podrían escribir el manual perfecto para descender,  mismo lugar común al que se utilizaba hace unas semanas para referirse a la situación del Querétaro,  que cuando decidió cesar a Sergio Bueno y colocar en su sitio a Ignacio Ambriz pareció colocar el último clavo en su ataúd.

Las tendencias han variado desde entonces y ahora son los potosinos, que suman 13 juegos de Liga sin ganar y cero puntos desde la salida de Eduardo Fentanes de la dirección técnica, los que parecen tomar vuelo rumbo al precipicio. El San Luis no genera ni siquiera la sensación de haberse preparado para pelear por la permanencia, tema que seguramente pensaron no les afectaría tan dramáticamente sino hasta el próximo ejercicio (2013-14) en el que iniciarán en el último lugar. Pues antes de iniciar el Clausura 2013 tenían una ventaja de 18 puntos respecto a dos equipos, Querétaro y Atlas, y hasta de siete sobre el Puebla, y ahora están sólo seis arriba de los Gallos Blancos, a falta de siete fechas.

Para colmo lo sucedido el pasado fin de semana ha sido brutal. No lo digo por la lógica derrota ante los Tigres, nómina muy superior en el papel y en el campo a la de los “Reales”, sino por lo sucedido en las tribunas del Alfonso Lastras.

Muchos medios destacaron el hecho positivo de que la afición de Tigres viajara a San Luis Potosí en gran número a llenar un estadio ajeno, pero pocos repararon en lo que eso implicaba localmente. Abrir la venta de boletos en Monterrey puede considerarse una decisión directiva comercialmente ingeniosa y lucrativa, pues la derrama económica conseguida no hubiera sido posible con la venta de boletos habitual de la afición local.

Sin embargo, el hecho de llenar las tribunas del Alfonso Lastras con aficionados del equipo rival es una pésima señal para la plaza, el equipo y la propia afición, pero aún más grave y absurdo resulta si lo hace una directiva nueva que es vista con desconfianza por su propia “clientela” y no tiene un vínculo sólido con la ciudad ni el Estado,  a menos de que como se dice, no tenga intención de mantener al equipo en esa localidad.

Ese distanciamiento –propiciado o no- entre el equipo y la afición es justo lo que hace falta para justificar su traspaso o venta a otra plaza, lo que se asegura ocurrirá pronto. Lo que la imberbe Directiva que comanda el empresario poblano Carlos Hugo López Chargoy tendría que haber pensado es asegurar primero la permanencia, de lo contrario el equipo descenderá y se tendrá que quedar a su pesar en San Luis rodeada de una afición que se siente traicionada.

Muy diferente es la relación entre aficionados del Atlas y del Querétaro, que apoyan a los suyos y entienden que en estos momentos difíciles deben estar con el equipo, que los del San Luis, que por causas justificadas o no, le han dado la espalda a una franquicia que no parece representarles.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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