Inter: Orden y ejecución

A muchos de nosotros simplemente no nos agradan los esquemas de juego en donde un equipo no se preocupa por tener el balón mucho tiempo, sino que sólo enfoca sus esfuerzos en defenderse.

A muchos de nosotros simplemente no nos agradan los esquemas de juego en donde un equipo no se preocupa por tener el balón mucho tiempo, sino que sólo enfoca sus esfuerzos en defenderse lo mejor posible y acercar a un 100 por ciento su efectividad ante los arqueros. Éste es el caso del Inter de Milán que el día de ayer se coronó en el torneo de clubes más importante del mundo, la Champions League. Es triste decirlo porque este tipo de juego generalmente ofrece un paupérrimo espectáculo pero es por todos conocido que su efectividad es muy alta. Para que esto suceda, se necesitan alinear dos factores principales que permitan plasmar la estrategia de pizarrón en el rectángulo verde: Orden y ejecución. Desde los vestidores José Mourinho les indicó que podían prestarle la esférica al rival siempre y cuando defendieran con dos líneas inamovibles, las cuales se volvieron practicamente imposibles de penetrar. Durante los 90 minutos creo que sólo dos o tres veces no fueron claramente marcadas lo que hizo que Bayern Munich llegara muy poco a la portería y cuando lo hacía generalmente era sin peligro. Y por otro lado, todos alguna vez hemos sido directores técnicos en distintos niveles, ya sea dirigiendo a tus cuates en la cascarita, hasta intentándolo ser en torneos locales un poco más organizados, y lo primero que nos puede frustar es que por más que les grites nadie te haga caso y realicen lo que ellos creen más conveniente. A pesar de lo insoportable de sus actitudes, en el caso de Mourinho eso no pasa; él diseñó un esquema de juego de acuerdo a las condiciones de sus jugadores y a las debilidades de sus rivales que fue ejecutado a la perfección. ¿A poco creen que a Samuel Eto'o le encante jugar casi como lateral derecho cuando siempre ha estado acostumbrado a ser el centro delantero? Podría asegurarles que no, pero se sacrificó por el equipo de acuerdo a la tarea que el portugués le había asignado. En términos generales disfrutamos de un buen partido en el que ambas escuadras dejaron la vida en el terreno de juego. Un cotejo que nos dejó como enseñanza que no siempre ganando la posesión de balón serás el mejor, pero sobre todo la lección de cómo un Director Técnico debe transmitir y exigir la planeación de la semana con un liderazgo auténtico. Me despido con gran ilusión sabiendo que una vez terminada la Champions League lo mejor está por venir, ¡Vamos México¡. Te invito a seguir mis comentarios en www.twitter.com/tonoezquerra

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