Del baile de salón al mono de trabajo

Un comienzo de liga y Champions tambaleante hizo que el aficionado culé tuviese pocas esperanzas de que esta temporada su equipo pudiera hacerse con algún triunfo final. Pero las cosas cambian y...

Un comienzo de liga y Champions tambaleante hizo que el aficionado culé tuviese pocas esperanzas de que esta temporada su equipo pudiera hacerse con algún triunfo final. Pero las cosas cambian y este tópico es aplicable a la trayectoria blaugrana de este año. El calificativo del juego azulgrana de casi la totalidad de la primera vuelta liguera puede resumirse en la frase pronunciada por el vicepresidente del club, Ángel Fernández, donde calificaba al futbol practicado por los pupilos de Serra Ferrer como "baile de salón", donde sólo se buscaba el juego bonito y cara a la galería, lo que suponía más de una derrota. Fernández rectificó días después su frase diciendo que había sido malinterpretada, pero sin querer había dado en el clavo. Las mil y una rabonas de Rivaldo acompañadas por los cientos de intentos de chilenas en la mayoría de ocasiones inocentes tiros. Las piruetas y regateos de un Patrick Kluivert magistral, pero a la vez inofensivo cara a puerta. Todo esto acompañado de la fragilidad en portería y defensa. Aderezado el conjunto por un medio del campo laborioso, pero sin más éxito que un pase corto creo un estado de pesimismo y ansiedad en el entorno del club catalán. Sin embargo, algo parece haber cambiado en el vestuario del Camp Nou. Con un mes de diciembre con la polémica del fichaje o no del central brasileño del Cruzeiro, Cris, parecía que se volvía a tiempos del nuñismo más recalcitrante. Pero un Lorenzo Serra Ferrer sabedor de que si no se hacía notar tenía los días contados en la entidad blaugrana, se negó a fichar a Cris y el vestuario parece habérselo agradecido. Ante el Valencia el F.C. Barcelona cumple su 14 partido sin perder y eso le ha hecho subir puestos en la liga y plantarse en cuartos de la Copa del Rey con todas las opciones. Ante el césped de Mestalla se ha visto a un equipo con oficio, buen hacer y sobre todo una escuadra que desde el minuto 1 del encuentro se ha puesto el mono de trabajo y se ha dejado de florituras, poniendo toda la carne en el asador. El camino que el Barça está llevando estos últimos partidos es el que le debe llevar a conseguir algo beneficioso al final del campeonato. Jugadores y afición no le faltan, pero hasta ahora había poca fe en el equipo, cosa que parece haber cambiado. Quizás dos partidos más y todo pueda volver a la indecisión de antes, pero es difícil que con las ganas por hacer las cosas bien que está mostrando últimamente pueda volverse a perder tantos encuentros como se hizo a finales del 2000. Aunque un equipo con base siempre suele tener resultados coherentes con su plantilla. El test final llegará en Junio, pero en el examen parcial de invierno, el Barcelona ha tenido un aprobado por los pelos y en el último minuto.

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