¿Proteger a los cracks?

A lo largo de un partido se nos pueden plantear diversas dudas respecto al desarrollo del juego, quizás una de las más significativas sea el grado de dureza que tiene que aplicar un contrincante a...

A lo largo de un partido se nos pueden plantear diversas dudas respecto al desarrollo del juego, quizás una de las más significativas sea el grado de dureza que tiene que aplicar un contrincante a otro para cortar su juego. Estaremos casi todos de acuerdo en que se pueden hacer faltas para evitar que el contrario avance y también seguro que coincidiremos en que dichas faltas deberían estar enmarcadas dentro de la categoría de leves, es decir, siempre es preferible de tirar de la camiseta del jugador adversario que clavarle los tacos en la espinilla...o... ¿no? Hay diversas causas que motivan el que hayan más o menos infracciones del reglamento futbolístico: el equipo rival es superior y sólo se le puede cortar con faltas, el jugador que marcas tiene un nivel mayor y sólo las faltas te dejan superarlo, etc...Y también debemos de tener en cuenta en las faltas que se dan por que sí, es decir, que llegas tarde al balón y te encuentras la pierna del contrario, que realmente la realizas sin intención alguna, etc. Un jugador que juega en la zaga por estadística siempre hará más faltas que un delantero. Un jugador con carácter siempre superará en su juego duro a un jugador más técnico y que con su habilidad puede superar al del equipo contrario sin necesidad de recurrir a la violencia. Vemos que dentro de una misma plantilla hay jugadores más proclives que otros a la hora de hacer faltas e incluso están más marcados para ser sancionados. Pero eso es el fútbol y precisamente por esas peculiaridades tenga un interés mundial. En las últimas semanas, en España, se ha vuelto a reactivar una antigua polémica sobre si se debe o no proteger a los jugadores denominados "cracks" o si se les debe medir por el mismo rasero que a los demás. En la liga española nos encontramos con jugadores que a lo largo de un encuentro reciben más de un cuarto de las faltas que el equipo rival realiza sobre su escuadra. Casos a destacar son los de Rivaldo, Figo, Raúl, Aimar, Mackay, etc. Hombres que sin saben mantener la sangre fría, y si no le rompen algo, pueden aprovechar lo que es una agresión como punto de apoyo de su equipo para conseguir una jugada ofensiva más peligrosa. Pero cuando uno sólo recibe termina calentándose y acaba por cometer faltas él también. En lo que va de año el luso Luis Figo ha estado castigado con tarjeta amarilla en varias ocasiones y aunque a lo largo de su carrera está acostumbrado a recibir faltas sigue contestando -aunque suele aguantarse bastante- con casi la misma contundencia. Para solucionar este problema y quizás para apoyar el fútbol espectáculos algunos técnicos abogan porque los árbitros se sensibilicen con la situación de los cracks y sean menos permisivos con sus marcadores. ¿Con esto se adultera el fútbol?, esa sería la interrogante que deberíamos plantearnos y que para cada persona tendrá una respuesta diferente. Es un dato que está ahí y algo habrá que hacer, porque los jugadores fuera de serie cada vez son más escasos y caros...¿los clubs se seguirán callando ante las agresiones a sus inversiones millonarias?. Los árbitros, la mayoría ajenos a todo comentario, siguen con lo suyo. Si tienen un partido bueno no sólo beneficiarán el buen juego y evitarán las faltas continuas a los jugadores que dan espectáculo, pero si tienen una de esas noches aciagas -muy frecuentes- ni protegerán a los cracks ni a ningún otro jugador. La solución es difícil y quizás deberían ser los mismos jugadores los que se concienciasen que el dinero está muy bien, que ganar siempre también es hermoso, pero que quizás una mala entrada haga que el otro jugador sufra una lesión de gravedad...¿vale eso la pena?

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