Manolo, no seas bruto

Por: JOSÉ ESCAMILLA

Por: JOSÉ ESCAMILLA El próximo Martes 15 de Agosto, la selección mexicana de fútbol empezará una serie de tres partidos en el estadio azteca, enfrentando a rivales de la Confederación de Fútbol (exCONCACAF), con miras al mundial a realizarse en tierras del lejano oriente. En teoría, estos cotejos, no debieran representar mayor dificultad para los de verde, pero en la realidad las cosas pueden ser muy diferentes con una selección a la que no se le ven pies ni cabeza. Siempre he sido un férreo defensor de la era Lapuente, creía, y sigo creyendo que es, por el momento, la persona ideal para llevar las riendas del representativo nacional, pero debo de reconocer que a últimas fechas estoy peor que la India María en una clase de Ruso... No entiendo nada. Por méritos propios, Manuel Lapuente Díaz, se ha ganado un lugar en el banquillo del tricolor. En el torneo local lo ha ganado todo, (junto con el “ojitos” Meza, es el técnico nacional más completo), con la selección ha tenido mas sabores que sinsabores, pero desgraciadamente, de un año para acá la cuenta se empieza a emparejar. Es verdad que una de las características principales de Lapuente nunca ha sido la congruencia de sus procesos, pero al final de cuentas, y generalmente, entregaba resultados. Nunca he entendí algunos de sus llamados, ni su manera de repatriar jugadores, que parecían acabados, al Necaxa por ejemplo, pero a la hora de hacer el recuento del camino, entregó números positivos. Hoy, no entiendo que hacen tantos viejitos en la selección, no entiendo porque cortar un proceso de crecimiento a Osorno, o a Juan Pablo Rodríguez por citar solo a dos. No entiendo que hace gente como Almaguer, el pastor Lozano, o Villa en una selección nacional. Están lejísimos, (sobretodo Almaguer y Villa), de tener un nivel de selección, por lo menos hay tres jugadores en su posición mejores que ellos. Manolo Lapuente se ha encargado de tirar todos los paradigmas de nuestro fútbol, y me daría mucho gusto que me hiciera ver mal, al justificar con logros todos estos reclamos que le hago, pero no debemos olvidar que ya lleva un fracaso muy grande a cuestas como el “conseguido” en Pennsylvania con la selección preolímpica. Debe de hacer un alto y pensar detenidamente si esa soberbia que no le conocíamos, y que ahora le caracteriza, le va a llevar a un buen sitio. A veces es bueno ser terco, pero sin llegar a ser bruto, (todo con medida). Bien dicen que es de sabios reconocer los errores, y esto necesariamente implica un cambio en nuestra idea original, es bueno estar convencido de nuestras ideas y de nuestros valores, pero como todo en la vida debemos evolucionar, detenernos un momento, mirar lo que se ha conseguido, replantear el futuro, y si es necesario reestructurar la estrategia. No siempre funcionará lo que hasta ese momento había funcionado. Un fallo como el de los sub-23 es un buen aviso de que es momento de hacer esta parada. Manolo es una persona inteligente sin lugar a dudas, y creo que no necesita mas de una para aprender. Ojalá y se olvide del rencor que le tiene a la prensa, que deje todas esas tonterías a un lado, y que una vez más nos muestre lo inteligente que es, reestructurando de alguna manera esa estrategia que a leguas, se nota, ya no surte el mismo efecto. P.D. Como una última observación, diré que se me hace una estupidez, traer a Cuauhtémoc (este en condiciones o no). Él necesita ganarse un lugar en Valladolid, en la gente y en su equipo, y un viaje para enfrentar a Canadá, Trinidad y Tobago, y Panamá en el azteca, teniendo a Abundis, Palencia, Luis Hernández, y compañía para suplirlo, no hace mas que entorpecer un proceso de adaptación, que a la larga brindará frutos al fútbol nacional. escamilla@mediotiempo.com

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