¡Ya basta!

POR JOSÉ ESCAMILLA

POR JOSÉ ESCAMILLA La semana pasada, aprovechando una reunión de Loquillo (el pequeño plumífero que tengo por vieja) con sus amigas, me acomodé frente a la caja idiota decidido a ver la repetición de alguno de los buenos partidos de la Liga de Campeones, me preparé una buena botana, y prendí mi televisión en el canal de PSN. No hallé lo que buscaba, pero a cambio encontré un partido de la liga portuguesa: Maritimo vs. Benfica. La verdad no estaba poniendo mucha atención porque el partido estaba pintado: el Benfica volcado al frente, y el Maritimo agazapado atrás esperando un contragolpe certero. Pasaban los minutos y el partido prometía no cambiar de tónica, era una lucha campal en el centro del campo que parecía no llegar a nada. Corría el minuto treinta y tantos de la primera mitad y un rebote cayó a espaldas de la defensa de Benfica, el centro delantero del equipo local (Maritimo) tomó la de gajos y se enfilo hacia el arco rival. El comentarista cambió rápidamente el tono de su voz y anunció el peligro que acechaba la cabaña del equipo visitante... Fue aquí donde llegó mi sorpresa al escuchar el nombre de un viejo conocido de nuestro futbol: Federico Lagorio se perfilaba solo y con balón controlado hacía la meta contraria. Tal fue mi impresión que me acerqué al televisor para ver si aquel Lagorio era el que yo pensaba. La toma era muy abierta y no podía distinguir al delantero. Cuando la magistral definición llegó ante la salida del portero, yo aseguraba que aquel jugador no era el que alguna vez formara parte de las filas del Atlas y de los Pumas. ¿El argentino encarando con velocidad y destreza, y definiendo tan preciso?, no podía ser. El acercamiento del festejo llegó y mis dudas se multiplicaron, el delantero que se encontraba en mi televisión se veía exactamente idéntico al ex zorro y ex puma. ¿Qué estaba pasando?, ¿Alguien había clonado a Federico y había manipulado sus genes para convertirlo en un buen futbolista? El medio tiempo llegó y mi incredulidad no se iba. Aproveché el entretiempo para buscar el teléfono de mi psiquiatra por si era necesario hacer una cita. Al final del encuentro ya ni mi psiquiatra, ni mi gurú podían auxiliarme. El Maritimo había ganado por tres tantos a cero con tres goles del clon con manipulación genética. ¿Qué pasa con los extranjeros en nuestro país?, ¿vienen nada mas a cobrar y comer bien?, ¿por qué no jugar lo que saben y después buscar otros horizontes?... Kaviedes, Harold Lozano, Marcelo Delgado, Ruben Capria entre otros, son futbolistas de jerarquía que no hicieron absolutamente nada en nuestro balompié y que ahora destacan en ligas y equipos importantes. En los últimos años han llegado grandes promesas que prácticamente han pasado desapercibidas: Frankie Oviedo, José Luis Sierra, Calderón, Marcelo de Faria (recomendado por el mismísimo Romario), o Fabio Moreno son gente reconocida en el ambiente futbolístico y son también solo unos cuantos de la larga lista que integran las grandes decepciones del futbol mexicano. Debemos todos, periodistas, afición y dirigentes, exigir a le gente de fuera, que esta ocupando un espacio que podría tomar un joven mexicano, que aporte, que enseñe, que deje escuela, que demuestre que vale todo lo que se le paga. Gente como Alex Aguinaga, Tuca Ferretti, José Cardozo, Fabián Estay (a veces), o Miguel Marín q.e.p.d, son los que queremos ver en nuestros estadios. Ya basta de charlatanes usureros que se divierten cobrando y viéndole la cara a la afición azteca. A la mejor no hemos logrado una internacionalización de nuestro balompié, a lo mejor tardará mucho en llegar debido a los altos precios y a la poca o nula promoción de nuestros futbolistas, mientras tanto, debemos preocuparnos por elevar el nivel de nuestro campeonato ampuntalándolo con el mejor material humano posible, ¿qué mejor que en unos años nuestro torneo sea tan fuerte que ya no necesitemos salir para encontrar todo lo que aquí no teníamos?, ¿Por qué cree usted que a los argentinos y brasileños no les cuesta trabajo adaptarse al futbol del viejo continente? Porque su liga es casi tan fuerte y competitiva como la europea. Si nos cuesta trabajo salir para ganar calidad, ¿porque no traer calidad?. escamilla@mediotiempo.com

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas