Estudios y autoestima

No me cabe duda de que la principal carencia del futbolista mexicano en el aspecto psicológico, sobre todo cuando se trata de competir internacionalmente, resulta ser la AUTOESTIMA. Hablando de lo...

No me cabe duda de que la principal carencia del futbolista mexicano en el aspecto psicológico, sobre todo cuando se trata de competir internacionalmente, resulta ser la AUTOESTIMA. Hablando de lo que sería la ALTA COMPETENCIA en el medio del fútbol, en igualdad de condiciones físicas, técnicas y tácticas, la escasez o abundancia de este factor psicológico hace la diferencia entre el que gana y el que pierde, entre el que trasciende y el que se queda en niveles inferiores a su propia capacidad, entre el que mete el gol y el que lo falla; es decir, CREER EN SI MISMO!

Hay quienes nacen con este amor propio, y lo desarrollan en ambientes familiares y sociales propicios a su mejor desenvolvimiento, sea cual fuere el nivel socioeconómico en que le toque nacer. No así otros a los que les es familiar la autocompasión y el desprecio a sus propias capacidades o a las de su medio social y, lo que es peor y más grave, a las de su nacionalidad. Si a esto se agrega un condimento más actual como es la “opinión pública” que suele influir negativa y determinantemente en el concepto que llega a tener un individuo sobre su propio valor y el de sus paisanos, no es de extrañar el que se diga que el mexicano, en general, carece de autoestima y que a ello se atribuya  la cantidad de fracasos, por lo pronto deportivos, que llenan nuestra cotidianeidad.

Parecen existir algunas célebres excepciones a esta infausta regla no escrita, mismas que no hacen mas que confirmarla, y que no alcanzan casi nunca a influir en los resultados colectivos que requiere este deporte de conjunto. La más notable de todas estas excepciones en México es sin duda Hugo Sánchez quien, además de poseer un buen cúmulo de condiciones técnicas y atléticas que favorecieron su éxito, se destacó por un amor propio que, triste es reconocerlo, no le hacían parecer paisano nuestro.

La pregunta es ¿cuál fue el secreto de Hugo para cultivar esa autoestima si nació y se formó en el mismo medio que todos los demás?  La respuesta, según mi propia percepción, estaría en que, a diferencia de la mayoría de sus compañeros de esa generación favorecida por el intenso fogueo internacional, algunos de los cuales jugaban aparentemente mejor que él, fue que Hugo NUNCA DEJO SUS ESTUDIOS, y aunque actualmente no ejerce su carrera profesional y seguramente no fue de los primeros lugares de la Facultad, al menos terminó una Licenciatura y se tituló.

Este detalle, aunque anecdótico a los ojos de la mayoría, resulta determinante a la hora de explicarse gran parte del éxito de Hugo Sánchez dentro de las canchas. Yo diría que la autoestima, si no se nace con ella o se mama como parece sucederle a quien proviene de otro medio distinto al nuestro, se puede aprender en la escuela, por lo cual estudiar seria una parte fundamental en la receta de cómo triunfar en la vida y, por supuesto, en el Fútbol.

Pienso que, por lo menos, tendríamos que favorecer el que el jugador terminase la preparatoria. Seguramente alguno de los lectores me dará ejemplos contrarios de no estudiantes que han triunfado en este deporte, pero en el caso de los mexicanos siempre serán en el ámbito local y nunca han trascendido hasta ahora como lo hizo Hugo. Hubo jugadores como el “Pirata” Fuente o Cuauhtèmoc Blanco, con mejores condiciones que Hugo, que no pudieron triunfar en el extranjero.  Desgraciadamente el mismo medio a veces impide que un joven pueda compaginar sus estudios con la práctica del deporte, a diferencia de lo que sucede en otros países, y termina por dejar alguna de las dos cosas presionado por entrenadores que nunca estudiaron y por maestros que nunca jugaron, con el resultado que la mayoría de los que debutan en Primera División tuvieron que dejar sus estudios.

Las consecuencias, según me dicta la experiencia, no solo se perciben a largo plazo el día en que el jugador se retira y no sabe hacer ninguna otra cosa, sino a corto plazo en su mismo desenvolvimiento dentro de la cancha y, sobre todo, en la seguridad y confianza que le produce el saber que tiene a los estudios como su mejor aliado a la hora de medirse con quien sea y estar convencido de que cualquier rival es superable.

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