Las estrellas "amateurs"

Cuantas veces hemos escuchado afirmar en sobremesas y charlas de café, por no decir en discusiones de cantina a la hora de las “netas”, que fulanito mi amigo era un gran jugador pero nunca llegó a...

Cuantas veces hemos escuchado afirmar en sobremesas y charlas de café, por no decir en discusiones de cantina a la hora de las “netas”, que fulanito mi amigo era un gran jugador pero nunca llegó a profesional porque  ...no quiso ...no pudo ...no lo dejaron ...le hicieron grilla ...se lastimó ...le ganó el trago ...prefirió estudiar ...etc., etc.  Yo mismo he conocido, y a veces me ha tocado dirigir en ligas muy importantes como la Liga Interclubes del D.F., la Liga Española, el Centro Asturiano, o en el mismo Torneo de los Barrios, a jugadores amateurs cuyas condiciones naturales les hubiesen alcanzado perfectamente para destacar y haber hecho una carrera profesional en el futbol, quizás sin descuidar sus estudios, y con un poco de apoyo, afición , esfuerzo y paciencia seguramente habrían trascendido más que otros que, sin tantas aptitudes, vivieron y siguen viviendo holgadamente y son famosos a partir de jugar fútbol profesional  . Es más, conozco algunos que llegaron a jugar algún Campeonato Mundial representando a México sin haber sido nunca, ni siquiera, el mejor de su recámara, ya que tenían uno o más hermanos potencialmente mejores que ellos .

Habrá quien no tenga un punto de referencia muy exacto y pierda, como comúnmente se hace, la perspectiva a la hora de diferenciar lo que es el deporte profesional y lo confunda con el amateur sin percatarse de las sutiles diferencias que existen entre ambos, mismas que pasan por el aspecto físico, táctico y mental, aún cuando se posean las imprescindibles aptitudes técnicas que conocemos comúnmente como “talento”. En mi caso, que trabajé muchos años a nivel amateur, particularmente escolar, como entrenador del Centro Universitario México, además de colaborar con otros entrenadores como Lamadrid y Rafa Puente en el Centro Asturiano de la  Liga Española, antes de ingresar al profesionalismo con José Antonio Roca, y de ahí hasta la fecha, puedo darme el lujo de establecer comparaciones ( nostálgicas casi todas ), entre aquellos talentos que me tocó ver a nivel amateur y aquellos que llegaron a destacarse profesionalmente y a volverse famosos e incluso millonarios gracias al futbol.

Por supuesto que existen quienes brillaban intensamente en su colegio y en las Ligas y lo siguieron haciendo después como profesionales, pero todos nos acordaremos seguramente de compañeros o rivales de ellos que simplemente se desperdiciaron como posibles figuras de nuestro deporte por no tener, en ocasiones, un poco de decisión y algo de suerte . Suerte para encontrase en el camino, como le sucedió a Beto García Aspe por ejemplo, a un tipo que lo supiera guiar y apoyar como Memo Vázquez hasta llevarlo de la mano al primer equipo de Pumas . O Luis García que se tropezó con un tal Carranco que le insistió para integrarlo a la primera Selección Infantil. O Ricardo Peláez que se dejó convencer, ya grandecito, por Ángel González para ir a probarse a la reserva del América . Y así podríamos agregar muchísimos casos, todos fortuitos, de jugadores con talento a los que acompañó la suerte en el momento preciso para acceder al profesionalismo y, posteriormente a base de su talento, esfuerzo y paciencia, triunfar en él .

Y por el otro lado, podríamos llenar páginas enteras de nombres que casi  a la mayoría  les sonarían   desconocidos, de talentos desperdiciados por una u otra causa, pero que en su momento nos hicieron gozar con gran intensidad de las delicias del verdadero futbol puro, el futbol amateur .

Vaya un saludo a todos ellos, dondequiera que se encuentren, pero muy especialmente al mejor jugador amateur que me tocó ver y que sufre ahora del olvido de todos los que lo disfrutamos ( o lo sufrimos como rival ) : José Luis Fernández Corro, “El Mustang”.

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