De aptitudes y actitudes

No cabe duda de que algunos mexicanos tenemos la increíble facilidad de borrar, como hacen algunos pájaros, con la cola lo que hacemos con el pico. Después de la magnífica demostración de nuestra...

No cabe duda de que algunos mexicanos tenemos la increíble facilidad de borrar, como hacen algunos pájaros, con la cola lo que hacemos con el pico. Después de la magnífica demostración de nuestra selección “casi” mexicana ante Brasil, resultado alentador que pareciera darnos la razón a los que siempre hemos pensado en la capacidad de convertirnos en un momento dado en uno de los mejores países del mundo futbolero, nos encontramos al día siguiente con la triste noticia de que dos jugadores han sido dados de baja y regresados ignominiosamente a su casa por una grave y misteriosa indisciplina.

No es la primera vez que suceden este tipo de situaciones entre nuestros deportistas, pero si es de las pocas veces que se ha actuado en consecuencia y se ha señalado y castigado a los culpables, a pesar del daño que se pudiese causar al equipo en plena competencia oficial y ante la tangible posibilidad de ganarla. Desafortunadamente, en la mayor parte de los casos, actitudes semejantes han sido toleradas o solapadas o, en el mejor de los casos, no descubiertas ni señaladas, con lo cual los culpables se han salido con la suya “engañando” a todo el mundo cuando, en realidad, se engañaban a sí mismos y a los que confiaban en su profesionalismo en favor de los colores nacionales o de sus equipos.

Es bueno que los jóvenes que pretendan hacer carrera en cualquier deporte o en otra actividad, sepan que sus APTITUDES, si es que las tienen, deben corresponder permanentemente y complementarse siempre con unas correctas ACTITUDES ante la responsabilidad que asumen consigo mismos y con los que les apoyan para llegar, primero, a los máximos niveles y posteriormente mantenerse en ellos y, sobre todas las cosas, dar buen ejemplo a las futuras generaciones.

El caso de Carmona y Galindo, así como el de otro irresponsable consuetudinario con nombre de mártir pre-nacional que en este caso optó por no asistir siquiera a su compromiso como seleccionado por preferir seguir festejando con sus cuates la conquista del medio campeonato local, ponen de manifiesto una vez más la ausencia de una adecuada educación deportiva entre nuestros supuestos “talentos” que los haga medianamente conscientes del inmerecido papel social que desempeñan.[mt]

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