El miedo de Lavolpe

Ante la supuesta disyuntiva de permitir o no que los jugadores seleccionados de las Chivas puedan jugar con el equipo que les paga en la Copa Libertadores de América, y no hacerlo con el...

Ante la supuesta disyuntiva de permitir o no que los jugadores seleccionados de las Chivas puedan jugar con el equipo que les paga en la Copa Libertadores de América, y no hacerlo con el seleccionado mexicano en la Copa Confederaciones, me gustaría ponerme en el lugar (muy bien remunerado por cierto) del entrenador nacional en turno, en este caso el argentino Ricardo Lavolpe, e imaginarme cuál pueda ser su situación actual y, más concretamente, imaginarme sus temores.

No cabe duda que el citado Lavolpe está en una situación en la que se enfrentan por un lado su prestigio e intereses particulares y gremiales ante la posibilidad de cualquier fracaso como a los que nos acostumbra periódicamente nuestra selección, y por el otro el verdadero interés del fútbol mexicano que, por vez primera en su historia está ante la posibilidad real de que un equipo formado íntegramente por futbolistas nacidos en nuestro país pueda llegar y ganar una final del torneo continental de clubes más importante y tradicional de toda América.

El conseguir esto le permitiría al fútbol nacional quitarse de una vez por todas la venda de los ojos que nos ha impedido convencernos de que podemos competir y ganarle a cualquiera con puros mexicanos, y que no somos tan dependientes como otros nos han querido hacer ver de lo que proviene del extranjero (específica y curiosamente de Sudamérica.

Supuestamente se contrapone el mito de que “siempre estará primero el representativo nacional”, pero yo me pregunto cuál de los dos equipos será más representativo de nuestro fútbol si en la selección ya no es requisito indispensable, como lo es en las Chivas, él haber nacido en México, y en cual de las dos competencias tenemos realmente la posibilidad de resultar campeones.

Me cuesta creer que Lavolpe no pueda echar mano en este momento de jugadores de otros equipos para conformar una selección con similar nivel para la Confederaciones y aprovechar para evaluarlos con miras el verdadero objetivo que es el Mundial, permitiendo mientras tanto que los de Chivas se fogueen más y demuestren su calidad con su equipo en una competencia real como es la fase final de Libertadores. Podría tratarse simplemente del temor a que a Chivas le vaya bien y a él le vaya mal, o será que en el fondo el verdadero temor es el que se nos caiga la venda de los ojos y ya no sea posible el seguir engañándonos tan fácilmente?

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