¡Secuestrados!

Lo que eran "grupos de animación" en su mayoría encabezado por mujeres disfrazadas de cherleaders y familias completas, se ha convertido en un nido de criminales.

Lo que eran "grupos de animación" en su mayoría encabezado por mujeres disfrazadas de cherleaders y familias completas, se ha convertido en un nido de criminales.

A finales de los 90's Grupo Pachuca a través de Jesús Martínez y Andrés Fassi trajeron de Argentina a varios barristas con el propósito de crear una nueva identidad a sus "grupos de animación" pero jamás midieron la magnitud del problema que le iban a dejar al fútbol mexicano.

Con esto, se abrió la puerta para copiar cánticos, gritos y modos de operación de las barras sudamericanas que pronto se extendería a todos los equipos de fútbol mexicano, en dónde la parte más vulnerable de la sociedad encontraría un lugar en el cual arropado por gente igual que ellos y amparados en el argumento de apoyar, perpetrar todo tipo de atrocidades cómo las que presenciamos cada fin de semana en nuestro fútbol.

Lo que era un espacio para que las familias se divirtieran, los estadios se convirtieron en tierra de nadie al grado de tener secuestrado el poco esparcimiento que tienen los ciudadanos de un País castigado socialmente por diferente cuestiones, que a falta de leyes específicas para castigar a estos pseudoaficionados hacen y deshacen a su manera convirtiendo el grupo de animación en un negocio redondo para quién lo dirige en el cual los Clubes también han sido parte de este círculo.

¿Qué se necesita para terminar con esto?

 

 

 

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