Arbitraje

Muchos puristas dirán que el arbitraje ya está rebasado y que la llegada de la tecnología es inminente.

Semana a semana, en el fútbol mexicano la nota se la llevan las decisiones arbitrales. Muchos puristas dirán que el arbitraje ya está rebasado por la velocidad del fútbol y que la llegada de la tecnología es inminente.

El problema va más allá, pues los árbitros dependen de la Comisión de Arbitraje que a su vez depende de la Federación Mexicana de Fútbol, por lo cual, los silbantes o “gremio” arbitral carecen de autonomía como ha quedado evidenciado muchas veces. Soy un fiel creyente de la honestidad de los árbitros, (poniéndole asterisco a un Cruz Azul vs. Jaguares en el Estadio Azul).

Sin embargo, al día de hoy el arbitraje mexicano navega por una crisis de identidad, debido a cuestiones como el retiro de sus últimas figuras de peso, la falta de instructores capacitados, así como la nula experiencia y dirección de los últimos Presidentes de la Comisión de Árbitros. Una de las soluciones sería apostar por la Colegiación del Arbitraje en México, con independencia, presupuesto y autonomía propia, tal como se hace en España, con una mejor capacitación para los árbitros y que estos Colegios presten sus servicios al fútbol mexicano o al mejor postor.

Ahora fue Erim Ramírez Ulloa -árbitro entre 2003 y 2015- quien salió a denunciar que en el fútbol mexicano existe una línea “invisible” para proteger a clubes y jugadores, a fin de que un equipo gane, lo cual me parece hasta cierto punto inverosímil, ya que de ser cierto, el América sería campeón todos los torneos y cabe recalcar que a la fecha no se ha podido comprobar que en el fútbol mexicano haya partidos arreglados, contrario a lo que sucedió en Italia con el escándalo documentado de la Juventus, que le costó la categoría y le generó una pérdida de puntos.

Ya salieron varios personajes a descalificar las palabras de Ramírez y muchos otros envueltos en la bandera de la honestidad, a exigir Fair Play en el fútbol tenocha. También están los que no quieren hablar del tema por temor a represalias, por lo que ahora árbitros y exárbitros empezarán a soltar patadas y karatazos con el fin de defenderse de las descalificaciones, ya que se habla de consentidos, regañados, excluidos, rebeldes y sumisos, por lo cual, reitero, la solución, sería la Colegiación del arbitraje en México, con el fin de evitar esta supuesta línea impuesta por parte de la Federación, cosa que no creo que suceda en un futuro cercano.

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