Estados de ánimo

¿Qué pensarán los hermanos De la Torre Menchaca al ver a Chivas ganando tres juegos consecutivos en Liga y uno en Copa?

¿Qué pensarán los hermanos De la Torre Menchaca al ver a Chivas ganando tres juegos consecutivos en Liga y uno en Copa?

No creo que Matías Almeyda tenga una vara mágica, ni tampoco que haya revolucionado a las Chivas en 11 ó 12 días, ni que haya venido a descubrir el agua tibia ni que tampoco sea el mesías que tanto ha buscado Jorge Vergara con el paso de los años al frente de Chivas.

Con el discurso de una persona que recién llega a un grupo, y después de un análisis del plantel, Almeyda encontró algo que seguro José Manuel De la Torre no estaba haciendo. Tampoco creo que el "Chepo" sea el más malo ni el peor entrenador, pero de que ha habido un cambio, lo hay y los resultados están a la vista.

¿Será que la disciplina de los De la Torre cansó al plantel, será que se repitió la fórmula que llevó al "Chepo" a fracasar con la Selección Nacional, o será que el proyecto de los Menchaca no iba a ningún lado?

Soy un fiel creyente de la psicología en el deporte y de cómo los estados de ánimo afectan directamente en el desempeño, y cómo bien dice un amigo que del deporte de la pelotita sabe y mucho: "el fútbol no es más que un estado de ánimo".

Esa es la respuesta que yo encuentro en el repunte del Rebaño, ya que no puedo creer que siendo el mismo plantel, estos hayan tenido un cambio de 180 grados, como lo han demostrado en los últimos 4 juegos desde que llegó Matías Almeyda.

¿Qué le podríamos reclamar a José Manuel de la Torre? Si la temporada pasada se metió a la Liguilla y colocó al equipo en la Semifinal, sin salvarlos al 100 por ciento del tema del descenso.

Sin embargo, lo mismo ocurrió con Carlos Bustos en el Dorados al cual ascendió, la fórmula se agotó y la paciencia acabó por activar una guillotina que en el fútbol mexicano anda afilada.

El equipo de Sinaloa, que había empezado muy bien el torneo, se vino abajo desde la goleada en el Azteca y ya no levantó. En varios partidos de local le dieron la vuelta y simplemente a Bustos ya no funcionó.

Por último, el que ya se fue, y no debió de haber llegado, es Sergio Bueno, quien encabezaba un proyecto que nació podrido y el tiempo dio la razón. Ahora será Agustín Manzo el que tendrá que analizar si debe dar un paso al costado, al no dar una ni con las contrataciones ni con el proyecto de Bueno.

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