¡Vaya Partido!

Por: Julio César Lira

Por: Julio César Lira Aquellos que nos gusta el fútbol, que hacemos de éste deporte una religión, no podemos mas que agradecer a ambas Selecciones Nacionales, México y Brasil, la espléndida demostración que nos regalaron éste miércoles; desde luego, los aficionados que estuvieron en el Jalisco debieron salir mas que satisfechos por lo presenciado, aun con el costo alto de los boletos y el sacrificio económico que sin duda representó. La sola conclusión de los goles segundo y tercero de México y que decir del tercero de Brasil, un poema de gol si se vale la expresión, por mas que haya sido en el arco Nacional. Podrá argumentarse que el marcador tan abultado revela deficiencias defensivas de uno y otro lado, pero en realidad, creo, se trató de un fútbol tan vertical, que derivo en jugadas y conclusión de las mismas de un espléndido nivel, y con una cantidad importante de goles, que al aficionado, asiduo concurrente esperanzado a disfrutar de un verdadero espectáculo, esta vez por lo menos, sino salió satisfecho con el resultado, dadas las condiciones en que se gestó, si salió conforme con el despliegue de energías y desenvolvimiento lúdico de los actores del, en esta ocasión, puro espectáculo. Y es que el aficionado, a quien a veces se acusa de no profundizar mucho en cuestiones tácticas, finalmente paga un boleto no con el afán de entender primordialmente el manejo estratégico de los partidos, que a veces suele centrarse en intenso peloteo en media cancha y deriva en poca emotividad, el aficionado promedio, y esto sucede en cualquier parte del mundo, en primer término acude al estadio esperanzado a presenciar la victoria de su equipo y que los contendientes le regalen “el espectáculo” en su mas simple expresión. Si bien, sería lo ideal pretender que todos los aficionados supieran de cuestiones mas estratégicas, como se señala arriba, es imposible pensar que en el mundo, por muchos factores, se de un fenómeno de conocimiento amplio colectivo del balompié. Volviendo al partido, la expectativa en si, que surgía de la presentación , de astros de la talla de Rivaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos, Romario, etc, fue cumplida cabalmente al regalarnos estas figuras destellos de su gran fútbol, incluido el precioso gol del último de los nombrados, que ejemplifica la enorme calidad de éste menudo jugador en la difícil facilidad de ejecución de un gol tan hermoso. México, consciente de la condición de dureza del compromiso, salió, como se dice en el argot, con las pilas puestas, con la inclusión de jugadores como De Nigris, Osvaldo Sánchez, Osorno; francamente el equipo, aparte de la determinación necesaria, se movió con claridad y por que no decirlo, con habilidad de varios de sus integrantes. No se puede presumir que cualquier día se le hacen tres goles a Brasil, dos de ellos de excelente manufactura, producto de jugadas netamente futboleras, con una elaboración en dos casos, de gran calidad. Las líneas Mexicanas, con gran sentido, bien la defensa a pesar de los tres goles, quizá con algunas deficiencias individuales, pero en general bien, con ése gran jugador en que está convertido Rafael Márquez, que no solo se da tiempo para defender, sino que sale construyendo los avances. Bien la media cancha, en el mejor juego de Víctor Ruiz, construyendo con el apoyo de un Zepeda desbordante y quizá un tanto desentonante la actuación de Braulio Luna, aun cuando nadie puede negar su voluntad férrea de pelear todos los balones. Arriba, Osorno, intentando el desborde y el centro punzante, no siempre con buenos resultados, pero el solo hecho de no intimidarse ante los blasones de los rivales. tiene su mérito, el debutante De Nigris, que era una interrogante para algunos en su desenvolvimiento con la casaca Nacional, incluido el suscrito, y demostrando un desparpajo y nivel como si hubiera jugado su partido numero veinte con el representativo Azteca, máxime que nos regala un segundo gol de maestro y una asistencia en el tercero impecables. Caso aparte es la inclusión de Osvaldo, portero sobrio, que cumple con buena actuación, quedando en la memoria aquel disparo a bocajarro que detiene con el mérito de aguantar hasta lo último sabiendo que será victima de un acribillamiento futbolero. Enrique Meza, francamente emocionado, poco usual en el, con la consecución del tercer gol, dejo escapar toda la presión a que estaba sometido y la actitud inicial de no incorporación de nuevos jugadores (que mas bien pareció una muestra loable de defensa hacía su plantel derrotado) en relación a la Selección que cayó ante Estados Unidos, deberá variar al darse cuenta de que los incluidos ahora en el plantel titular han respondido con creces. Los escépticos hablaran de poco manejo del partido y faltas de atención en las jugadas de gol del contrario, pero no debe perderse de vista la clase del contrario ni las genialidades del mismo, ¿acaso se pueda culpar al defensa que marcaba a Romario en el último gol, cuando en un resquicio regala una anotación de antología?. Así las cosas, el panorama que hasta ayer se presentaba oscuro para algunos, y sin pecar de triunfalistas, deberá revelar al menos la esperanza de buenas actuaciones Mexicanas que finalmente lleven a la obtención de la calificación, pues sí a los jugadores algún medio de comunicación “los veto para el fútbol”, ayer levantaron ése veto, con la receta de los tamaños mezclados con algo de magia y calidad.

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