Dignos y nivelados semifinalistas

Por: Julio César Lira

Por: Julio César Lira Los cuartos de final de la llamada liguilla de fútbol mexicano, nos han dado como resultado la presencia de cuatro equipos que, por lo menos en los números, pareciera, resolvieron su respectiva eliminatoria de manera amplia y sin apuros, sin embargo, los protagonistas de los respectivos encuentros saben que tuvo su particular mérito el pase a la siguiente ronda y que la circunstancia de marcadores amplios se debió a precisamente al carácter circunstancial que presentaban los acontecimientos de los partidos. Leía en una nota el otro día de alguien que a pesar de que algunos equipos no habían logrado campeonar en varios o muchos años, el hecho de haber sido protagonistas en los mismos, y sobre todo por su buena participación en copa libertadores y su presencia de animadores en el fútbol local, se les debía seguir colocando la etiqueta de grandes, verbigracia América y Atlas. Sin querer profundizar mucho en la naturaleza del comentario, si resulta un tanto descalificador y subjetiva la apreciación en relación al esfuerzo de otros equipos que han luchado por ser protagonistas y que no siempre se les ha dado el mérito que merecen, habida cuenta del enorme peso que tiene la obtención de tres campeonatos cada uno, por parte de Toluca y Necaxa, que desde luego, están muy lejos de los últimos logros de los equipos nombrados primeramente. La calidad de equipo que para muchos, me incluyo, practica el fútbol mas bello en México por parte de Atlas es innegable, pero en articulo aparte ya expusimos las razones que éste equipo que ha maravillado con una generación de jugadores de excelencia en el medio, ha tenido para no lograr el máximo galardón. En cambio, ahí está el santos de Torreón por tercera vez consecutiva en semifinales, sin contar que una de ellas fue subcampeón, bajo la buena conducción de Fernando Quirarte, que con justa razón alzó la voz para reclamar el reconocimiento para sus dirigidos y que además despacho su eliminatoria de la manera más convincente me parece, pues ganó los dos partidos, sin querer decir que haya resultado fácil, pues se tuvo el mérito agregado de eliminar al equipo que había dejado fuera al campeón Morelia. Luego entonces, santos de Torreón, que ha calificado siete de diez liguillas en torneos cortos, con nomina más baja que muchos otros equipos, es un equipo protagonista a quien, reiteramos la critica centralista le ha regateado esa calidad sin detenerse a meditar en hechos objetivos como los narrados. Pachuca, el inopinado campeón del segundo torneo del 99, que a pesar de ésa conquista labrada en una mezcla de coraje, talento y milagrería, que registró un precedente en los torneos mexicanos de la época moderna, con una plantilla igual de baja nomina, ha tenido aun que remar a contracorriente con la incredulidad de lo logrado, como si solo el factor fortuito haya sido la condicionante para la obtención del titulo. La vorágine triunfalista que rodeó a la calificación de los equipos regiomontanos en torneos cortos, que incluyó un control remoto televisivo desde la capital Neoleonesa, en la que intrinsecamente se descalificaba al equipo Hidalguense para llegar a la siguiente ronda, no tomó en cuenta la experiencia de los jugadores que forman la columna vertebral de éste cuadro acostumbrado, como nunca al sufrimiento y a las circunstancias adversas. Pachuca en el estadio Hidalgo, sorprendió al Monterrey y su técnico, que nunca imaginaron la manera de jugar la liguilla por parte de los tuzos, que en un primer tiempo, a pesar de la generación de múltiples oportunidades, apenas tenían la mínima ventaja, lo que sucedió en la segunda parte fue apenas una justa retribución a su esfuerzo y planteamiento, que derivó en una goleada, de tal modo que el segundo partido solo sirvió para confirmar la existencia de la justicia divina en manos del “lesionado” Cesareo Victorino. América, el equipo que en los últimos tiempos ha sido victima de malas decisiones directivas, que ha fincado una vez más, la esperanza de ser campeón, en el poder adquisitivo alto y en especial en el talento extranjero de jugadores y cuerpo técnico, lucha contra la historia adversa de la última década y el hecho irrefutable que los campeonatos de éstos últimos tiempos los han ganado equipos dirigidos por técnicos mexicanos o extranjeros formados en éste fútbol. Para ello, es innegable que cuenta con la especial motivación de vencer los descalabros sucesivos que para algunos jugadores es su última y para otros única oportunidad, aun cuando ante el León en el primer partido especialmente, haya contado con fortuna, incluido el empate vía autogol de un zaguero que no había actuado en toda la campaña. La luz de los reflectores de la mayoría de los medios de comunicación nacionales, que ya lo apuntan como seguro finalista, puede resultar una arma de dos filos, habida cuenta de que enfrente tendrán un equipo difícil, dispuesto a pelear palmo a palmo, que así ganó un campeonato, al que el poco enfoque ésos reflectores le ha permitido a su técnico, planear con tranquilidad sus partidos, aunque el equipo capitalino siempre tendrá en su favor la presencia de jugadores de trayectoria indiscutible, que han tenido y tienen la onza, la virtud de resolver un partido en cualquier momento. Puebla es otro caso singular, igualmente sin una nomina impresionante, si tuvo el mérito de reunir a un grupo de jugadores con un ritmo de juego disposición tácticas homogéneas. Comandados en el campo por un guerrero de mil batallas, que a gritos, por sus actuaciones pide una oportunidad en la Selección Nacional, Alberto García Aspe. El equipo de la franja, ha tenido la virtud de derrotar a un equipo, que haciendo un lado el triunfalismo con que se le invistió, cuando apenas había logrado, en su caso, el mínimo objetivo de alcanzar la calificación a la liguilla. Pero que no ha alcanzado el nivel que merecen sus aficionados, con lo que me parece una mala actuación de sus integrantes y de su técnico Ricardo Ferretti, en un equipo que dadas sus condiciones, especialmente de inversión económica, está obligado a por lo menos llegar a la final, como obligado estaría cualquier periodista que teniendo una amplia biblioteca en la materia debería ser un verdadero conocedor y no un simple critico, impulsado en sus crónicas por sus ataques hepáticos. Carrillo, que rehizo el camino, en sus desbocadas aspiraciones de tomar el timón Nacional, ha tenido la virtud de formar un estupendo grupo, amalgamando ímpetu y liderazgo, por poner un ejemplo en su defensa, en la presencia de Mascorro y Ruiz Esparza. Puebla que ha venido desde la fase de repesca, está encarrilado y tiene el incentivo previo de Pachuca y Morelia, que desde esa instancia lograron el titulo, después de haberse deshecho de los problemas de descenso, ha encontrado una motivación extra , que quizá en principio no contemplaba, pero ya en ésta instancia se ha dado cuenta, tiene los tamaños para aspirar a todo. En fin, los duelos de semifinal, como lucían los de cuartos de final, lucen parejos y será el orden, la ecuanimidad y la disposición de los jugadores de acatar los planteamientos de sus técnicos, además de la dosis de suerte, necesaria en éstas lides, los factores que hagan inclinar la balanza para el pase a la final de un campeonato, que en mucho tiempo no se había visto tan parejo, algunos le llaman irregularidad, yo me atrevo a llamarle, competitividad.

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