Los Pumas perdieron

La simplicidad del titulo tiene el trasfondo de que independientemente del mérito del América de haber aguantado al equipo auriazul y haberlo liquidado en el momento preciso, pumas tuvo la...

La simplicidad del titulo tiene el trasfondo de que independientemente del mérito del América de haber aguantado al equipo auriazul y haberlo liquidado en el momento preciso, pumas tuvo la oportunidad histórica de ser campeón, que en un paso intermedio no supo aprovechar. Ya había apuntado, en columna anterior que pumas tenía el vuelo de campeón, que contaba con esa hambre de triunfo que caracterizó a equipos como Pachuca y Morelia, que incluso le hizo terminar como tercero en la tabla y enfrentar a los dos equipo de la libertadores. En tales condiciones, con la liguilla sin seleccionados, con la situación de enfrentar a los equipos que contendían en dos torneos, por ende disminuidos, que el propio equipo del pedregal era el menos incompleto, con la sola baja de Campos, se esperaba que asumieran el rol del gran protagonista de ésta liguilla y avasallaran a los rivales, en éste caso al América, rival por antonomasia. Pero Empeñado Hugo en encontrar los más degradantes adjetivos para el técnico eliminado, condujo a pumas a la inaceptable concesión de aceptar las condiciones del rival, que cansado y todo tuvo arrestos, para, con esa canonjía, eliminar al equipo del de repente, comprensivo entrenador, todo porque Manuel Lapuente es “un señor”, si, el mismo señor que dejó botada a la Selección en dos diferentes momentos. Así las cosas, aun con la anotada circunstancia de brindar facilidades al rival, se tenía la capacidad de vencer al equipo águila, aun por encima del desafortunado error de España, pues pumas contaba con el mejor desenvolvimiento ofensivo para revertir el marcador, habida cuenta que América no contó con dos pilares, Castillo y Oviedo. inexplicablemente, después de la igualada, pumas pareció conformarse con el resultado, y si bien, aun en contra del planteamiento medroso de Hugo, se generaron oportunidades para ampliar el marcador, entre Ríos, la tibia defensa de pumas y el no asumir el rol total de protagonistas por parte de pumas, de quien se utiliza como lugar común del técnico su férreo carácter, vino una jugada sin gran trascendencia, hilada por dos jugadores, hasta hace poco perdidos en divisiones menores, Manuel Ríos, y Patiño; entonces pumas quiso reaccionar y lo hizo decorosamente, pero los miedos pasados, la preocupación verborreica de su técnico y el desempeño excelente de Ríos ya le habían cobrado la factura. Pero como Hugo nunca se equivoca y por ende no reconoce sus errores, pues recurriría una vez más a culpar al árbitro del resultado, al fin y al cabo siempre habrá corifeos que por su excepcional trayectoria como jugador le justifiquen todo, hasta la patanería proyectada incluso ante la opinión pública, total su opinión es como “aficionados”, lo único cierto en mucho tiempo, con perdón de los buenos aficionados, que son mucho más conocedores que estos animadores de tele. El balance no es malo para pumas, si se toma en cuenta su campaña comparada con la anterior, pero a todos queda claro, hasta al técnico Americanista, que pumas pudo ser finalista y campeón, con cierta suficiencia, si en lugar de, como acertadamente dijo Romano (a quien tampoco justifico el engancharse en los insultos), se hubiera preocupado por ocuparse en cuestiones tácticas y no creer que la constancia en el trabajo que le dio el perfeccionamiento de los remates, es igual al ejercicio de la vana retórica, bien decía Cicerón que no siempre quien habla mucho habla muy bien.

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