La indignación de Lapuente

Bueno, pues Manuel Lapuente, aprovechando su situación de técnico del equipo campeón, decidió soltar de su ronco pecho, ataques al por mayor en contra de la Selección Nacional que recién concluyó...

Bueno, pues Manuel Lapuente, aprovechando su situación de técnico del equipo campeón, decidió soltar de su ronco pecho, ataques al por mayor en contra de la Selección Nacional que recién concluyó su participación en el Mundial, pero principalmente en contra del Javier Aguirre, desde luego muy diferente su forma de “indignarse “ que cuando, posterior a su segundo abandono del equipo Nacional, tuvo un “fracasototote“ (sic), con el Atlante superreforzado, el cual lo descendió a la primera “A”, por más que en una segunda oportunidad, lograra “mantenerlo”, venciendo a su sucursal disminuida y con un solo extranjero en sus filas, que además se juntó una semana antes para el cotejo. Pero no es extraña la postura de Manuel, el aparentemente enfermo técnico del América, cuando abandonó en Estados Unidos, por primera vez, la Selección Nacional, después de una derrota contra el propio equipo Estadounidense en semifinal de la copa de oro, el mismo que tanto le duele ahora la derrota, tampoco dio explicaciones de ese “fracasototote”, simplemente huyo dejando el partido por el tercer lugar en manos de Luis Fernando Tena, pero Manolo suele ser así hablar en las buenas mucho, e indignarse, debiera estar más preocupado en enfrentar el partido de vuelta contra el Sao Caetano, al que tiene la obligación de ganar, pero quizá sea parte de la estrategia, desviar la atención, poniendo una cortina de humo. No se trata de satanizar la carrera de Lapuente, pues si bien ha tenido épocas de vacas flacas, antes bien, en este mismo espacio se ha escrito sobre los méritos del entrenador Americanista, como eso, como entrenador, pues son logros en el fútbol local y su labor al frente del Seleccionado han sido buenos, salvo en el manejo del partido contra Alemania y el fracaso ya anotado. Sin embargo, habla sin pudor del mal manejo de los cambios por parte de Aguirre en el partido contra Estados Unidos, y olvida fácilmente el tremendo error que significó la inclusión de Raúl Rodrigo Lara ante los Teutones, en un partido que se ganaba, pero que aun era joven, colocándolo de defensa central, con los consecuentes errores del jugador, muy limitado para incluso ser nominado a un Mundial. Aguirre, frontal y decidido a no inmiscuirse en la polémica, el mismo que era adorado cuando salvó al equipo en la eliminatoria, que logró siete puntos históricos en la primera fase, ha asumido la responsabilidad de la derrota, y ha declarado que fueron precipitaciones suyas las causantes de la derrota ante los primos, pero con intenciones ofensivas ciertamente, no de cuidar el marcador muy temprano como lo hizo el ahora indignado. Dice don Manolo, que defenderá a muerte que el técnico de la Selección sea Mexicano y que nunca apoyará a un extranjero, y sin embargo en una actitud contradictoria , se dedica a atacar al técnico que hasta ahora ha logrado lo que el y muchos más no han podido hacer representar al fútbol Mexicano en el fútbol Español, por más que se trate de un equipo de media tabla, ¡vaya forma de apoyar a un técnico Mexicano!, o ¿acaso pensará que sus declaraciones caerán bien en los Directivos del Osasuna?, francamente, dichas declaraciones, hablan muy mal de la ética del Entrenador que abandonó hasta dos ocasiones la nave Nacional. Pero finalmente lanza la recomendación de entregar el timón a los representados de su promotor Hurtado, por más que uno de ellos si tenga los méritos para ser técnico Nacional (mis respetos para Luis Fernando), pero dice que “el más indicado” es Hugo Sánchez, tan promocionado últimamente, lo cual revela claramente que las declaraciones parecen dictadas en el consorcio de la casa del big brother, oasis de los disminuidos en comprensión; máxime cuando en el reportaje alusivo de la Televisora, que no quiere soltar el poder del fútbol, casualmente dueña del equipo que dirige, se critica veladamente al Presidente de la Comisión de Selecciones Nacionales, “el primo incomodo”, que no es el caso adoptar su defensa, pero no cabe duda que, ante la ruptura, como decía un antiguo político, “los demonios andan sueltos”.

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