Don José G. Marines

Hace algunos días ocurrió la desaparición terrenal de alguien ligado al fútbol y sobre todo al club Pachuca, Don José Guadalupe Marines, hombre que durante más de 30 años, transmitiera los...

Hace algunos días ocurrió la desaparición terrenal de alguien ligado al fútbol y sobre todo al club Pachuca, Don José Guadalupe Marines, hombre que durante más de 30 años, transmitiera los partidos de este equipo, ya sea desde el vetusto estadio revolución Mexicana, o desde el nuevo estadio Hidalgo.

Bien recuerdo que antes de asistir a un estadio de fútbol, de pequeño, solía ya escuchar las crónicas de este singular locutor, y emocionarme por el énfasis que ponía en sus transmisiones, ciertamente, formó parte de una generación romántica de narradores deportivos que sin muchos recursos económicos, ni tecnológicos, contaban con el ingenio y la sapiencia para darle sabor a sus comentarios; más me sorprendió ver por primera vez, que su “palco de transmisión” constaba de una o dos mesitas cercanas al medio campo y desde ahí, alternaba con verdaderos monstruos de la crónica como  “el conde” Gustavo Armando Calderón”, Roberto González, Don Fernando Alonso (padre de Emilio Fernando Alonso) y Oscar “el rápido” Esquivel, bajo el patrocino las transmisiones, de una empresa cervecera.

Don José Guadalupe Marines, dueño de un envidiable timbre de voz, si bien tuvo una trascendencia local, estoy seguro que en cada una de las ciudades existe un personaje afín que forma parte de su paisaje urbano, pues uno le recuerda en la conducción de un programa como “ráfagas deportivas”, que con apenas quince minutos diarios en la entonces XPK, duró por lo menos dos décadas en el gusto del público, haciéndonos conocer el estado del deporte local, nacional e internacional, o bien podía deleitarnos por la noche con los inacabables boleros, o tratar de poner su granito de arena en la construcción de una mejor bella airosa, aquella que alguien llamó “la de los callejones chuecos y de los hombres derechos”, como el.

Si, verdaderamente Don José era un personaje urbano, querido y conocido por todos, quizá más por lo viejos de la comarca, como “el mosco”, el kid Lupe Méndez. el frutas o Arnulfo Nieto Bracamontes, cronista de la ciudad y alguna vez lo recuerdo departiendo en lugares de tradición en Pachuca como “la estudiantina” o “el regio”, junto con algunos de estos personajes, acompañados de una “agüita de tamarindo”, como el solía llamarle, siempre aderezada la platica por comentarios de fútbol y desde luego, tema central eran los “aguerridos”, Tuzos del Pachuca, como quizá el los haya bautizado.

En el partido contra Necaxa, los jugadores del Pachuca, mostraron una manta de agradecimiento a Mr. radio, como muchos le llamaron, por todo lo brindado por el  padre de Jabel y Gildardo Marines, quienes siguieron los pasos de su padre en la locución y que además forman parte de la organización blanquiazul, pero quizá más le haya emocionado el minuto de aplausos brindado por la afición sobre todo por la añeja, que con ese modesto detalle, haya brindado un reconocimiento a alguien que proponiéndoselo o no, formó parte de nuestra vida y forjó el cariño al fútbol.

 Mientras tanto, afuera del estadio, otra parte de la sufrida afición tuza, era vapuleada materialmente por un barbaján mercenario investido de entrenador rojiblanco, en compañía de varios secuaces, vaya contradicciones, unos construyen, otros destruyen, pero que le vamos a hacer.

Hasta siempre Don José, tal vez, los vientos Pachuqueños entonen su nombre, mientras la ultra, esa que tanta inquina le tiene el mercenario, a coro grite su apellido, como les enseñó a hacerlo.

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