Díganles que no lo maten

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Este espacio editorial es para todos aquellos aficionados que deseen publicar sus comentarios y opiniones sobre lo que pasa en nuestro futbol. Los exhortamos a que nos envíen sus comentarios por correo electrónico a: aficionado@mediotiempo.com , donde analizaremos sus escritos y los publicaremos con mucho gusto en esta sección editorial. Sus comentarios se publican sin alteraciones ni modificaciones a la redacción y ortografía. Muchas Gracias, esperamos comentarios de los aficionados de todos los equipos. Por: Gregorio Iván Preciado Vallejo (13-Noviembre-2000) En alguna ocasión Jorge Valdano dijo que las nuevas tácticas y estrategias utilizadas por los técnicos en el futbol mundial, estaban llevando a éste a un conservadurismo extremo. Argumentaba lo anterior diciendo que si un técnico sabía que en el equipo contrincante había un excelente jugador, reconocido por su habilidad y técnica, mandaba a dos del suyo a marcarlo; para esto sacrificaba a su jugador más creativo por uno que se caracterizara por la fuerte marcación que hacía en todo el campo. La contradicción salta a la vista: respetaba al jugador creativo del equipo contrario y reducía sus expectativas de gol al tener en la banca a su mejor hombre ofensivo. Razones no le faltaban al ex jugador argentino para afirmar lo que dijo. Creo que actualmente se vive en el futbol internacional una gran crisis de creatividad que da origina al buen futbol. Los aficionados nos vemos cotidianamente en la necesidad de observar los partidos de futbol avituallados de un buen libro o revista, en caso de que, como generalmente sucede, asistamos a presenciar el espectáculo de la mediocridad y la somnolencia que provocan equipos con falta de argumentos futbolísticos y deseos de agradar al público, el cual por cierto paga para divertirse y no va al estadio con el propósito de observar las miserias que ofrecen 22 jugadores hundidos en la especulación y la "disciplina táctica". Actualmente, es un eufemismo de la mediocridad hablar del pundonor y del esfuerzo dejado en la cancha por futbolistas profesionales que se supone trabajan duramente en la semana para brindarse a un público que, ya sea en el estadio o en la casa por televisión, invierte su tiempo en verlos. Con cada partido que observamos reiteramos nuestro pensamiento: en el futbol no basta el "pundonor" y el "esfuerzo" para ganar partidos. Mis adoradas Chivas del Guadalajara son el mejor ejemplo de esto. Los altos salarios que ahora se pagan en el futbol profesional, vinculadas con las posiblidades de un cese fulminante en su trabajo, ha hecho del futbol el espectáculo de las simulaciones y el engaño. El torneo mexicano se ha vuelto un permanente deja vú: en cada encuentro vemos a un equipo visitante echado atrás y un conjunto local haciendo esfuerzo infructuosos, y muchas veces vanos, por horadar la portería contraria. Hay sus excepciones, claro está, y éstas se agradecen. Equipos como el Atlas, el Cruz Azul, incluso el América, son esas excepciones que confirman la regla: el futbol mexicano es casero por antonomasia. Ignoro que mecanismos mentales pasan por la cabeza de los jugadores y del propio entrenador, para percibirlos como incompetentes estando fuera de su propio estadio. Poco a poco, los jugadores y sus técnicos han ido matando al futbol. Actualmente lo tienen en terapia intensiva y muy pocas posibilidades tiene de que salga de este apuro. Habrá que decirles que no lo maten. Como aficionado al futbol, prefiero ver a jugadores como Mohamed, que en cualquier momento hacen una jugada genial, aunque el resto del partido se la pase caminando, a observar individuos que corren todo el partido haciendo un gran "esfuerzo y con mucho pundonor" pero que al tener el balón en sus pies no saben qué hacer con él, verbigracia el seleccionado mexicano Germán Villa. La ilusión de ser campeón cada que inicia un torneo, es sin duda la expectativa suprema de cualquier aficionado. Como simpatizante de las Chivas, prefiero que califique el Morelia, por ejemplo, y no pasar las vergüenzas que origina el futbol "esforzado" que vienen realizando el equipo dirigido por el señor Bracamontes. Ya lo dije en otra ocasión: si con el sólo esfuerzo y pundonor se ganaran campeonatos, no sería necesaria la contratación de los técnicos, mejor sería buscar un buen motivador, aunque éste no supiera nada de futbol. - Los aficionados debemos dejar ya que nos sigan engañando con argumentos falsos tales como: - Un empate fuera de casa es como un triunfo. - Perdimos y sólo nos queda trabajar en la semana. - Mi equipo puso todo su esfuerzo en la cancha, pero así es esto. - Manejamos todo el partido pero un error acabó con nuestro trabajo. - Esperamos en casa recuperar los puntos que hemos dejado. - El árbitro tuvo la culpa. El futbol es una pasión pero también es el juego de la inteligencia, la creatividad, la técnica, la habilidad y, sobre todo, es un deporte que se gana con goles y éstos se consiguen dejando la especulación y la mediocridad. Díganles, pues, que no lo maten. Saludos afectuosos. aficionado@mediotiempo.com

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