Reflexión Nacional

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Este espacio editorial es para todos los aficionados que deseen publicar sus comentarios y opiniones sobre lo que pasa en nuestro futbol. Los exhortamos a que nos envíen sus comentarios por correo electrónico a: aficionado@mediotiempo.com, donde analizaremos sus escritos y los publicaremos en esta sección editorial. Sus comentarios se publican sin alteraciones ni modificaciones a la redacción y ortografía, por lo que les recomendamos escribir con la mayor calidad posible. Muchas Gracias y esperamos sus aportaciones. Por: Dr. Juan Gabriel Posadas Calleja (8-Febrero-2001) Se habla mucho en diferentes foros acerca del mal paso de la selección, del bajo nivel competitivo, inclusive del cinismo con el que se comportan y declaran algunos de los integrantes de la misma, pero (parafraseando al que hasta hace algunos años solo sabía reirse en las entrevistas) poco se ocupa del origen de esta situación, en la cual podemos encontrar varias vertientes: 1. El nivel futbolístico que paulatinamente han alcanzado las naciones centroamericanas, con especial énfasis los países caribeños, nivel que va de la mano con la exportación de futbolistas principalmente a Europa, aunque sin olvidar que en competencias como la nuestra, algunos de ellos son piezas importantes en los equipos que los albergan, situación que todavía hace algunas décadas sonaba hasta ofensivo, pero ahí están Pavón, Soto, Medford para nombrar a los representativos. Por supuesto, en Inglaterra juega un Jamaiquino con grandes cualiades y alguno que otro panameño que no le pide nada a nuestros seleccionados. Evidentemente esto reditúa en un nivel competitivo mayor, adecuado a las exigencias, a pesar, y esto es muy importante: a pesar de las deficiencias graves en la infraestructura deportiva, lo cual es de llamar la atención. 2. Los sueldos de los futbolistas nacionales; quizá en el contexto histórico de nuestro país, resulta ser que las figuras públicas, especialmente las que nos representan a nivel nacional, no solamente ganan mucho en sus equipos, sino también reciben una cantidad muy importante de dinero por vestir la camiseta nacional, amén de la proyección mercadotécnica que se les ofrece como representación, lo triste, es que se ha desplazado lenta pero progresivamente a la ilusión de portar los colores de una patria por el orgullo de hacerlo, actualmente varias de las situaciones que son noticicia alrededor de la selección, están ligadas a discrepancias con los premios y primas, que la verdad, llegan a ser indignantes. En lo personal, considero que por las bases económicas que rigen el mercado nacional, cualquier persona tiene derecho a luchar por alcanzar un nivel de vida digno para él y su familia, sin embargo, el reflejo actual de estas figuras es de una ambición que va más allá de las satisfacciones esenciales. En esto tiene mucho que ver la base cultural del país, reflejado en bajo promedio de escolaridad en la gran mayoría de la gente profesional del futbol y por supuesto, el sentimiento de revancha que en determinado momento cualquier persona que proviene de estratos sociales desprotegidos manifiesta al comenzar a ganar buenas cantidades de dinero y es cegado por los reflectores. 3. La prensa, aunque a últimas fechas ha formado un frente común de críticas light al accionar del equipo, tradicionalmente hay grupos encargados de distorsionar la imagen de los jugadores hasta convertirlos en verdaderas estrellas de la farándula, comúnmente se nos incita a a apoyar desde cualquier rincón, sin importar lo bien o lo mal que se hagan las cosas, hacen entrevistas de verdadera risa en casas muy bonitas, pero con contenido no muy diferente en cuanto a fondo a lo que se observa en los famosos y controvertidos talk-show. No dudo que los intereses económicos en juego sean lo suficientemente importantes como para tratar de convertir a un mudo en un gran orador, pero a la hora de la verdad, quedan en evidencia ante lo que ellos mismos se encargaron de construir, no solamente a nivel selección, ya lo vemos en competencias internacionales como las fechadas recientemente. Se requiere de una prensa deportiva coherente, objetiva, libre de compromisos y crítica, que abra los espacios para la voz del aficionado y el ejercicio democrático del debate. Los futbolistas son eso y nada más, no son dioses, son trabajadores como ustedes o nosotros y pueden y deben ser aconsejados y criticados cuando las cosas no van bien. 4. Lo más importante, regresar a la base de que la representación de tu país en el extranjero debe ser un orgullo y un compromiso que tiene mucho más valor moral que mercantil, la gente que tiene mucho tiempo en el equipo me da la impresión que es como el político que durante años ocupa un "hueso" en tal o cual secretaría y poco se ocupa de mejorar, de innovar, de hacer bien las cosas porque tiene un lugar asegurado; es tiempo de renovar, hay gente atrás de ellos que tiene muchas ganas y que sin duda puede hacerlo tan bien e inclusive mejor que ellos. Hoy el país tiene que ser diferente en todos los ámbitos y esto necesariamente incluye al deporte, hay que exigir que las representaciones nacionales desempeñen un papel digno dentro y fuera de las canchas y no permitir que tomen actitudes de divas y de agresión, porque se deben a nosotros y sin el dinero que pagamos por verlos jugar, creanlo, no serían nada...... aficionado@mediotiempo.com

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