Mi trinca y yo

Por: Perdulario

Por: Perdulario ¡Pobrecito Chilango – veracruzano! Debe de tener severos problemas mentales para conducirse como lo hace, debe de tener ascendencia de algún gangster de Chicago y es posible que padezca enormes complejos desde su crianza, si es que acaso alguien le dedicó siquiera unas horas al asunto. Seguro es mitómano compulsivo, eso está más que probado. Miente de manera tan estúpida que si tuviera dos dedos de frente y recordara algunas de las frases que de repente repite con frecuencia, tendría que buscarle aristas, cuando menos para disimular. La verdad es que ni siquiera deberíamos ocuparnos de un pobre diablo que primero quiso venir a apantallar con el pollo de que era un “brillante empresario”, un “inversionista” amante del deporte y un “preocupado, trabajador y honesto” dirigente de nuestro balompié, y ya cuando la cosa se puso más difícil agachó los cuernitos y aceptó ser “un simple empleado que obedece órdenes”; nosotros nunca le pusimos semejantes apodos al tipejo (¿empresario, qué emprendió?, ¿inversionista?, mas adelante me ocupo de eso y del resto), nunca nos tragamos ese cuento y desde el principio le dijimos que encaminara sus pasos con rumbo a su progenitora y la incomodara. ¿A qué le tiene miedo? ¿por qué en Veracruz andaba acompañado de una escolta de cuatro osos el día del juego? Su cola de canguro está sucia y sus uñas de rata se encuentran a la expectativa para dar un nuevo zarpazo con un estilo que el mismo Capone le envidiaría. ¡Mira, que mandar a su chofer con 40 policías para identificar y detener a la porra fresera e impedirles el paso a un lugar público! Sólo un gangster como él puede conducirse de semejante manera para tratar de evitar que la gente a la que ofendió haga público su descontento. Al punto pedo (normalmente no pasa partido en que no consuma una buena cantidad de Bacardí blanco) y rodeado de guaruras, muy “gallo” le mandó decir al “chivo” y sus amigos que si querían se “aventaba un tiro con ellos”, “de uno por uno, que a todos les iba a partir su madre, por que valían v....”. ¡Naco! Nunca vi un “brillante empresario” conducirse de esa manera. Bueno, sí, a los nacos de Garcís y Couchonal, pero son del mismo equipo. ¿Tendrán los mismos vicios de Reinoso? Ya le estoy creyendo al negro Asprilla. Aquí algunas de sus frases y la muestra de su inclinación por la mentira: “Tenemos diez años perdiendo dinero”. Mentira total: ni tienen diez años (llegaron en Abril de 93, firmaron en Noviembre de ese mismo año y se constituyeron meses más tarde), ni han perdido dinero: se lo han robado, si acaso. Y más claramente, si fuera honesto debería decir que su patrón ha perdido dinero, pues tanto él, desde que apareció dentro de la organización de Burillo en la época más gris del América, como Ortiz Borell quien hizo los compromisos en Irapuato hace OCHO AÑOS Y MEDIO, nunca dejaron de cobrar sus abultados salarios, ¿qué han perdido?, pregunto. Luego de firmado el último convenio, en Junio pasado dijo: “tendremos Irapuato por muchos años”. No hace falta explicación. Al término del último juego en el Sergio León Chávez, en el empate con Santos: “Irapuato se queda”. Tampoco. Cada vez que no tenía más estupideces preparadas: “crearemos un Centro de Capacitación, vamos a invertir (insistía en hablar como si él fuera el que ponía la lana), queremos construir en beneficio de la cantera del Bajío”. En ocho años y medio que aquí duraron, varias administraciones municipales les hicieron una “rebajita” en los impuestos locales con el cuál deberían haber creado sus propias canchas, pues el pretexto no era otro que el “fomento al deporte”. Se fueron y ni una pinche cancha de tierra dejaron. ¡También los impuestos se robaron! En Mayo: “El Irapuato se vende”. Una de sus más grandes mentiras. Tuvieron tres ofrecimientos formales y a ninguno siquiera voltearon a ver, sólo era uno más de sus artilugios para llevarse a La Trinca a Veracruz. Si de veras hubiera estado en venta, sí había quién lo comprara. “Los empresarios de Irapuato no cumplieron”. ¡Mitómano desgraciado! ¡Debería de tener lo que distingue a los hombres para reconocer que fue él mismo el que urdió la forma de evitar cualquier clase de cumplimiento! Quintana fue el primero que incumplió lo que comprometieron en Junio pasado, se escondió a las responsabilidades contraídas y volvió a su estilo altanero evitando los acercamientos con la gente que no le era manipulable. Podríamos hacer todo un compendio de sus mentiras y llenaríamos volúmenes enteros (“formaremos un cuadro ganador”, “nadie forma un equipo para perder”, “estamos pendientes de todo lo que pasa al interior del plantel”, etcétera, etc.), pero aquí el espacio es muy reducido para la cantidad de farsas que el tipo montó y seguramente estará montando ya en el puerto. Mención aparte merecen sus cómplices. ¡Ojo con los traidores! pregunten quién estuvo instalado con gastos pagados por Fomento Deportivo Veracruz, S.A. de C.V. en el mismo hotel que los nuevos Tiburones el fin de semana pasado. Pregunten quién tiene su recibo telefónico plagado de registros al celular del mitómano en mención. Pregunten quienes son los que le mantienen informado de cuanto movimiento está haciendo el Club deportivo Irapuato. Si Quintana merece el repudio general, este grupo (son aproximadamente siete “orejas”, entre periodistas, empresarios y los propios empleados de Fomento, alguna vez comprometidos con nuestra ciudad y sus intereses) debería de largarse con Quintana y formar el club de los Canguros (ya algunos recibieron ofrecimientos de “trabajo” y “negocios”). Algún día todo saldrá a la luz y cada quién será puesto en su lugar. Pagarán por sus mentiras y por sus actos. Al que obra mal....., mientras tanto al mitómano y a sus compinches les pedimos que hagan una fuerte presión anular justo en la parte extrema del colon.

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