¿Y quién canta más fuerte?

Pocas actividades generan en Argentina tanta pasión – en el campo de juego y fuera de él – como los encuentros entre los dos principales equipos de futbol de la ciudad de Buenos Aires, Boca...

Pocas actividades generan en Argentina tanta pasión – en el campo de juego y fuera de él – como los encuentros entre los dos principales equipos de futbol de la ciudad de Buenos Aires, Boca Juniors y River Plate. En un país en donde el futbol no tiene nada que le haga sombra, ni en el deporte ni en ninguna actividad social y cultural, este partido hace que, en comparación, los otros clásicos futbolísticos del mundo parezcan un paseo por el campo. No es solamente el amor por el futbol lo que hace que esta competencia sea tan intensa. Boca y River se iniciaron como clubes en la misma zona de la ciudad; pero después de que River dejara el barrio, se separaron en una forma de representación de las divisiones sociales de la ciudad. Ambos han sido también los dos equipos más exitosos en la historia argentina. Cuando juegan un partido –conocido como el superclásico- en la ciudad se hace silencio. Camine por cualquier bar de alguno de estos barrios y verá a fanáticos de ambos clubes mirando el partido ante un único aparato de televisión. Boca siempre tuvo su hogar en el barrio que lleva el mismo nombre. Su estadio, La Bombonera, construido en 1944, se encuentra cerca del puente Avellaneda. En los inicios, River tenía su sede en el sur de la ciudad; los dos estaban orgánicamente ligados con el mismo barrio y competían por conseguir las simpatías de inmigración italiana. Pero River, en la década de los veinte poco después de que el futbol se volviera profesional, se estableció en el norte y hoy el estadio Monumental se encuentra en el barrio de Núñez, cerca del aeropuerto local. Boca se jacta de estar más cerca de sus raíces, aunque, curiosamente, su camiseta – azul y amarilla – fue inspirada en la bandera de Suecia, que ondeaba en un barco que entró al puerto de Buenos Aires en los inicios del siglo XX. A lo largo de los años, los dos clubes consiguieron simpatizantes más allá de los límites de la ciudad. Pero el mito social continúa siendo el combustible que enciende el antagonismo. Boca se ve como favorito de los marginales, de aquellos de piel oscura como Maradona. Los de Boca encuentran el barrio de River como un signo de su pretensión de clase alta. De todos modos, se piensa que el sobrenombre de River “los millonarios” se copió del vocabulario futbolístico del país vecino Uruguay más que como un símbolo de su riqueza. Los “hinchas” (aficionados) de Boca llaman a los de River “gallinas” desde la vez que Boca ganó la final de un campeonato por 4 goles contra 2 despúes de que el marcador apuntara 2 a 0. Por su parte, los seguidores de River insultan a los de Boca, y los acusan de ser “negros y bosteros” (la bosta es el excremento de las vacas y caballos). *** Los más fanáticos, de ambos lados, se organizan en grupos tribales llamados “barras bravas”, que parecen estar siempre preparados para defender los colores de su equipo en peleas sangrientas. Una de estas reyertas tuvo lugar en la ciudad costera de Mar del Plata, cuando se jugaba uno de los torneos de verano en enero del 2001; hinchas del River provocaron a su enemigo con una bandera robada. Es el tipo de acciones que sirven para comprobar que el futbol argentino es notablemente violento, comúnmente atribuido a las frustraciones sociales y políticas. La historia de estos clubes carga una que otra muerte. A principios de la década de los noventa, Boca perdió 2 a 0. Después del partido, dos fanáticos de River fueron asesinados a tiros. “Empatamos 2 a 2”, declaró un simpatizante de Boca a la televisión. Pero los verdaderos “hinchas” de futbol encontrarán el ambiente de un superclásico – con el colorido de sus banderas y cantos – tan eléctrico y energizante que se olvidarán de cualquier sentimiento de temor. Ambos equipos comparten el honor de haber tenido entre sus filas a las estrellas más grandes del balompié mundial (Maradona, Distefano, Salas, Francescolli, Conejito Saviola, Topogigio Riquelme, Bati, Orteguita, etc, etc, etc) y algunas de las más extrañas anéctdotas. El novelista uruguayo Eduardo Galeano, en su libro El Futbol a sol y sombra, recuerda que uno de los más famosos arqueros de River, Amadeo Carrizo, solía usar una gorra día y noche porque creía que así alejaba a los demonios del gol. Una tarde, el jugador de Boca Ángel Clemente Rojas se la robó. En el partido, a Carrizo le hicieron dos goles y River perdió el encuentro. *** Los “hinchas” de Boca no se sienten ofendidos al ser llamados “bosteros” incluso en sus cánticos incluyen la palara. Un ejemplo es el canto original de la Barra 12 que dice: “yo soy bostero, es un sentimiento que no puedo parar, ole, ole ole, ole ole ola, cada día te quiero más”. Dicho cántico ha sido adoptado por las porras mexicanas como la Rebel de Pumas y la de los Libres y Lokos de Tigres.

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